sábado, 6 de septiembre de 2008

Calorones de fin de año... la chispa que incendiará el pajonal "socialista"


Fin de año caliente

La opinión pública está a punto de drenar su rabia contenida


Como ya se ha hecho costumbre, el último tramo del año será conflictivo y estará lleno de grandes tensiones para los venezolanos. Todos los ingredientes están listos: elecciones regionales y municipales, caprichos presidenciales, imposiciones revolucionarias y el discurso radical e incendiario. La mayoría de los venezolanos olvidó el último año en el cual llegamos a la Navidad en paz y tranquilidad. Nos estamos acostumbrando al conflicto y a la diatriba. El 2008 no será la excepción y ya todos los ciudadanos están mentalizados porque lo que viene es ver…

La opinión pública venezolana se asemeja a una olla de presión que está sometida a un fuego de gran intensidad. No cabe una aguja en el amasijo de preocupaciones, angustias, decepciones y rabia contenida que almacena cada uno de los venezolanos en mayor o menor incidencia.

INFORME lo advirtió la semana pasada. Las señales de asfixia que siente la mayoría de los venezolanos son inocultables, hasta el chavista más chavista siente que el Gobierno trata de cercarlo, de controlarlo todo, de regular hasta el aire que respira.
De nuevo alertamos a la sociedad sobre las consecuencias que ese estado de asfixia generará cuando cualquier situación haga que la opinión pública explote y busque drenar todo lo que lleva por dentro ¿Cuándo ocurrirá? No sabemos. Pero de que vamos hacia una confrontación mayor, no hay ninguna duda.

Y menos duda hay de que dos sectores quieren ese choque de trenes. Por un lado el Gobierno de Hugo Chávez que sólo sabe sobrevivir en el conflicto y para detener la probable derrota electoral que sufrirá el 23-N, quiere un estado de violencia que le provea de los argumentos para declarar un estado de conmoción que facilite la suspensión del proceso electoral. Pero también en la oposición hay un sector radical, de ultra derecha que quiere la violencia como la vía para la extirpación definitiva del régimen revolucionario. Esos radicales opositores comparten con el Gobierno, aunque para objetivos distintos, incendiar al país. Que Venezuela arda por los cuatro puntos cardinales, porque esa, supuestamente, es la única vía para sacar al país del actual conflicto.

Ninguno de los dos tiene la razón, porque sus metas son diabólicas. Pero lamentablemente las condiciones están encaminando al país a situaciones poco agradables. Por eso creemos que este fin de año será caliente, lleno de conflictos y de hechos indeseables.

El más interesado en que la paz se ausente de los hogares venezolanos este fin de año es el propio Presidente, quien de nuevo usa su lenguaje soez, grotesco y ofensivo. Trata de despertar y animar a sus seguidores para que olviden las pésimas gestiones de sus Gobernadores y alcaldes, las imposiciones de los candidatos y sobre todo la inmensa cantidad de problemas sin resolver.

Chávez trata con su discurso de polarizar la campaña electoral. Busca que la gente vote por él a través de cada uno de sus candidatos quienes, por cierto, se aferran a la chaveta presidencial para ganar y evitar tener que caminar en los contactos directos o conversar con ese pueblo al que dicen amar, pero que en el fondo sólo detestan.

El Presidente arreciará su mensaje para convencer a la gente de que quien vota contra sus candidatos, lo hace contra él. Quiere vender la idea de que el triunfo de los opositores es el fin de la revolución y de las misiones. Quiere convertir la campaña de Gobernadores y Alcaldes en un virtual plebiscito, cuando la mayoría del país concuerda y aprueba que termine su período en el 2012 cuando llega su fecha de vencimiento.

Pero no sólo con el discurso Chávez exacerba los ánimos, sino que la imposición de la reforma constitucional a través de la Ley Habilitante encierra claros mensajes. El primero, el asegurar a los venezolanos que votaron NO el 2-D que el hace con el país lo que la da la gana e impone cuando le plazca, con el fin de desmotivar a esos ciudadanos para que no acudan a votar.

El segundo mensaje tiene que ver con el cerco que le hace al país. El quiere que el pueblo sienta que el Gobierno lo controla todo en el marco de la ley o fuera de ella y así apelar al conformismo para que el pueblo le deje hacer lo que quiera. Quiere asfixiar, agobiar y atosigar a todo el que piensa distinto a él para dominarlo y eliminarlo.

Y con el rumor de que preparan una ley que multiplicará su poder sobre las telecomunicaciones, buscan sembrar el terror de que Chávez en situaciones de emergencia detenga la difusión de informaciones, restrinja el uso de la telefonía y hasta suspenda el servicio de Internet y nos deje en un silencio comunicacional grave.

Pero además ahora nacionaliza todo. No se conformó con CANTV y la Electricidad de Caracas, sino que ahora quiere SIDOR, las cementeras y la distribución de combustible para completar el cerco que poco a poco ha ido construyendo.

Por la conducta presidencial vienen días difíciles. La opinión pública va a actuar. Y para ello tiene dos vías. La primera, y la menos deseada, es la violencia en la confrontación final. La segunda es la que deseamos la mayoría y es ir en masa a votar para propinarle al Gobierno otro golpe democrático como el del 2-D, aunque ahora sería mucho más profundo y un frenazo muy grave para la revolución ya que la dejaría moribunda.

Chávez sabe que una derrota abrumadora lo llevaría al colapso y le impediría cumplir sus sueños revolucionarios de usufructuar el poder por los siglos de los siglos. Por eso hay que votar en masa el 23-N para dar otro paso en el rescate de la democracia. Se avecina un fin de año caliente para los venezolanos.

informe.net.ve
http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/3187/1/



Pánico en la hugarquía

Muy serias sospechas cunden y atraviesan, de modo crepitante, en los intersticios de lo que aún denominan Proceso: el descalabro está cerca. Nadie lo duda. Hasta los más recalcitrantes ortodoxos del inefable socialismo transpiran los quejidos. Hubo un momento en que parecían invencibles, y a la otra parte de la sociedad, antagónica de sus indigestiones ideológicas, le dan el carácter de invisible.

A las más abyectas de las humillaciones fueron sometidos quienes han tenido la legítima y natural actitud de adversar las posiciones oficialistas, no por ultrancismo, sino por avizorar el fraude en las ejecutorias de las políticas públicas en las que nos han pretendido encallejonar este hatajo de hitlerianos tropicales. Los "planificadores" del Gobierno asoman, como mascarón de proa, inflexibilidades en las decisiones; fruncen el ceño para espantar las incómodas observaciones de los contestatarios.

Únicamente ellos poseen el prodigio, incompartible, de atesorar la verdad absoluta y acrítica. La deleznable situación del país hoy les retrata la ineptitud a cuerpo entero. Por eso y sólo por ellos es que estamos como estamos: en las peores condiciones sociales y económicas, en la más crítica inseguridad jurídica y ciudadana, en un inmerecido descrédito internacional, en la jamás conocida precariedad ética y moral. Una nación con su extraordinario potencial de desarrollo no merece la abominación causada por parte de estos detentadores circunstanciales del poder, con la deplorable complicidad, rayana en lo obsequioso, de unos ideólogos resentidos con la Academia, que al no conseguir cartel de donde asirse para experimentar sus inextricables lecturas han encontrado el rojo escenario nacional como lo más propicio para desbaratarse en tales orgiásticas ideas.

La acumulación incontenible e insoportable de errores y desaciertos en todos los ámbitos, sectores y áreas ubica al actual régimen como el peor de la historia contemporánea de Venezuela, y, tal vez, el de menor cualificación en Latinoamérica, a pesar de todos los gastos a espuertas para granjearse, tarifadamente, los elogios de la región.

Las expectativas levantadas de justicia social y reivindicación de los pobres constituyen en la actualidad un inmenso fraude. Y precisamente es este sector de los desfavorecidos el que ya ha trazado las rutas de las justas y contundentes protestas, con lo cual hacen que quienes les ofrecieron un nuevo relato mítico de "dictadura del proletariado" entren en desbandadas. Afloren las recíprocas acusaciones inmoralidades y latrocinios. Se disparen los mecanismos de exclusión y purgas del partido único, estructurado para someter, silenciar y divulgar un pensamiento adocenado y servil.

Entre tristeza y desvergüenza quedan enlazadas las emociones cuando se percibe la suprema genuflexión y entrega del resto de los poderes públicos ante el Ejecutivo, para no incomodar o importunar los caprichos del "émulo de Zeus" optan por encubrir sus atrocidades.

Torcer contenidos constitucionales y legales, omitir acciones cuyos propósitos tenderían a reivindicar la condición de ciudadanía y no la imposición del talante de súbditos de un desquiciado reinado.

A pesar de la fortaleza engañosa que quieren aparentar, ya se cuelan por los más variados resquicios, que abren troneras, un susto intenso y paralizador, una angustiante confusión porque saben que tienen la obligación, inescurrible, de responder jurídicamente y ante la historia por tantas tropelías y locuras cometidas.

Abraham Gómez*
*Instituto Tecnológico de Tucupita

http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/3185/1/



El apagón de Chávez
Colegio de Ingenieros: Chávez le mintió al país


El presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela, Enzo Betancourt, dijo este viernes que el presidente Chávez le mintió al país cuando dijo que el problema eléctrico se solucionaba en 3 meses.

Recordó que el Colegio respaldó públicamente el plan elaborado por Cadafe para mejorar el sistema eléctrico del país. “Hemos visto estos dos grandes apagones y hemos entendido que no solamente no hicieron lo que ellos mismos proyectaron a través de Cadafe sino que ahora nos enteramos que (…) plantas (…) como Planta Centro está en un estado de alto deterioro (…) de pudieramos llamarlo de de chatarra”, dijo Betancourt.

“Es una responsabilidad nuestra decirle al país que las declaraciones que dio el ciudadano presidente, de que en 3 meses se solucionaba el problema eléctrico que estamos viviendo, es completamente falso,” aseguró Betancourt.“Es completamente falso porque apenas (…) se está iniciando la fase de construcción de Tocoma, una represa hidroeléctrica (…)”

Luego, el presidente del Colegio pasó a detallar que el tiempo mínimo que se requiere, desde el diseño hasta la puesta en operación, de cualquier sistema de generación eléctrico es de 2 años. Algunos, como sistemas hidroeléctricos requieren hasta 6 años.

Vea a continuación la declaración del presidente del Colegio, Enzo Betancourt y del ingeniero eléctrico, César Quintini:




http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=428586








2 comentarios:

María Angélica dijo...

Increible.... se parece un poco a lo que está pasando en Chile.
Y pasa por mi blog a retirar tu merecido Premio al Intelecto y a la Filosofía.
Cariños.

Pandora dijo...

Hola, María Angélica:

Sí, se parece un poco a lo que ocurre en Chile.

Es seguro que los últimos meses de este año serán difíciles en Venezuela... y tal vez haya alguna sorpresita. Ya veremos.

Gracias por el premio. Muy agradecida por recordarte de este blog.

Y en Argentina hasta han quemado vagones de trenes... La señora Kirchner tiene algunos inconvenientes.

Saludos