sábado, 20 de septiembre de 2008

Al menos 60 muertos en explosión ante lujoso hotel de Islamabad


Agentes de la policía de Pakistán llevan a una persona herida luego de un atentado en el hotel Marriot de Islamabad, el sábado, 20 de septiembre de 2008. En el atentado murieron al menos 40 personas y más de 100 fueron heridas. (Foto de AP/B.K.Bangash)


La explosión dejó un vasto cráter, de unos 10 metros (30 pies) de profundidad, frente al principal edificio del hotel y causó un vasto incendio. Las llamas salían por las ventanas y cuadrillas de rescate sacaban cuerpos y cadáveres ensangrentados del destruido edificio.

Testigos y funcionarios dijeron que un gran camión se estrelló contra el portal metálico del hotel alrededor de las 8:00 de la noche (1400 GMT), cuando los restaurantes del área estaban repletos de comensales.

El funcionario policial Asghar Raza Gardaizi dijo que cuadrillas de rescate contaron al menos 40 cadáveres y se teme que “haya docenas de muertos en su interior”.

Un periodista de la AP vio a muchas personas manchadas de sangre, incluidos extranjeros, que huían del hotel. Otras personas yacían tendidas en el suelo, muertas o heridas.

Varias ambulancias se apresuraron a llegar a la zona, donde ardían vehículos.

Ventanas de edificios a cientos de metros de distancia sufrieron daños.

Nadie se responsabilizó inicialmente del atentado. Pakistán ha sufrido en los últimos meses una fuerte ola de violencia por parte de milicianos en respuesta a las ofensivas militares contra insurgentes en regiones fronterizas. La capital no sufrió los peores episodios de violencia.

Mohamada Sultan, un empleado de hotel, dijo que estaba en la recepción cuando ocurrió la explosión. Explicó que se lanzó al suelo y todo se oscureció durante unos instantes.

“No entiendo lo que ocurrió, pero fue como si el mundo se hubiera acabado”, dijo.

En enero del 2007, un guarda de seguridad bloqueó a un asaltante suicida que hizo estallar explosivos fuera del hotel, matando al guarda e hiriendo a otras siete personas.

Los periodistas de The Associated Press Zarar Khan, Stephen Graham y Munir Ahmad, colaboraron con este informe.


The Associated Press.

http://www.noticias24.com/actualidad/?p=17797














ESPECIAL FOTOGRAFICO - AFP PHOTO



El hotel muy frecuentado por extranjeros corre el riesgo de derrumbarse a consecuencia del incendio [EFE/Olivier Matthys]

Un camión cargado con mil kilogramos de explosivos estalló frente a la entrada [AP/Anjum Naveed]

La detonación posterior dejó un cráter de nueve metros de diámetro [AP/Anjum Naveed]

Islamabad.- La violencia volvió hoy a teñir de sangre el corazón de Islamabad, con un atentado que destruyó el hotel Marriott y causó la muerte de 60 personas, entre ellas varios extranjeros, y más de 250 resultaron heridas.

El hotel, muy frecuentado por extranjeros y hombres de negocios, corre el riesgo de derrumbarse a consecuencia del incendio causado por la explosión, que pudo oirse a varios kilómetros de distancia. Una fuente de seguridad del hotel, citada por la agencia estatal APP, dijo que un camión cargado con mil kilogramos de explosivos estalló en las inmediaciones del edificio, cuya entrada quedó completamente destrozada.

Se trata del mayor ataque contra intereses occidentales perpetrado en la capital paquistaní, donde en los últimos seis meses también se llevaron a cabo atentados contra un restaurante italiano y la embajada danesa. Pero por el momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría del atentado, aunque se sospecha que el atentado es obra de algún grupo fundamentalista.

Según testimonios recogidos por el canal privado "Geo TV", en los momentos previos al atentado un hombre bajó de un pequeño vehículo ante el cordón de seguridad de la entrada del hotel y advirtió a los presentes de que tenían tres minutos para huir y salvar sus vidas.

La detonación posterior dejó un cráter de nueve metros de diámetro. Las fuerzas de seguridad necesitaron varias horas para evacuar el edificio y pidieron la intervención del Ejército para intentar rescatar a unas 15 personas que quedaron atrapadas entre las llamas del edificio.

Los heridos fueron trasladados a distintos hospitales capitalinos, en los que se decretó el estado de "emergencia".

Entre los heridos extranjeros hay, al menos, cuatro alemanes, tres estadounidenses, dos británicos, un libio, un saudí, un libanés y un diplomático danés, informó el canal televisivo "Dawn".

Además, una fuente diplomática aseguró que uno de los heridos es salvadoreño, aunque distintos representantes de la embajada española y otras latinoamericanas dijeron no tener constancia de víctimas de esas nacionalidades en el atentado.

Las imágenes difundidas por las televisiones ofrecen un aspecto desolador en el interior del hotel, con paredes resquebrajadas, tabiques desplomados, cristales y mobiliario roto. "Dos horas antes del atentado habíamos estado comiendo en un restaurante del hotel y ahora está destrozado. Es horrible", dijo una española residente en la capital.

Situado en el corazón de Islamabad y escenario de frecuentes encuentros diplomáticos y eventos, el Marriott ya había sido objeto de ataques en el pasado, por lo que las medidas de seguridad eran muy estrictas y el acceso resultaba complicado.

El hotel se encuentra muy cerca de la avenida de la Constitución, donde se hallan la mayoría de edificios importantes de la ciudad, como el Parlamento, Presidencia o la residencia del primer ministro.

El secretario de Interior, Kamal Shah, que se desplazó a la zona, declaró a la prensa que la ciudad no dispone de puestos de control con detectores de escáner, por lo que "no se puede evitar siempre que vehículos cargados de explosivos circulen libremente".

El propietario del Marriott expresó a los medios su "profunda consternación" por lo sucedido y aseguró que no se habían recibido amenazas previamente. "Lamento la muerte de tantos guardias de seguridad (los principales afectados). Por suerte, el vehículo no pudo penetrar en el hotel", subrayó.

El atentado tuvo lugar horas después de que el presidente del país, Asif Alí Zardari, hubiera comparecido por primera vez ante el Parlamento, donde mostró su decisión de acabar con el terrorismo, aunque matizó que "la fuerza sólo es el último recurso".

En la jornada se habían registrado ya otros dos atentados, contra convoyes militares, que dejaron un balance de ocho víctimas en el conflictivo noroeste del país. El Gobierno de Pakistán ha decretado el estado de alerta máxima en todo el país, y recibió la solidaridad de Estados Unidos y de la Unión Europea, que expresaron sus condolencias.

Tanto Zardari como el primer ministro, Yusuf Razá Guilani, han condenado el ataque y han ordenado una investigación sobre lo sucedido.

Las últimas semanas han sido especialmente sangrientas en Pakistán, con varios atentados en todo el país, la mayoría de ellos reivindicados por el movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), que aglutina a los grupos talibanes.

El proscrito TTP ha advertido recientemente de que los ataques continuarán hasta que el Gobierno no ponga fin a las operaciones contra la insurgencia que el Ejército desarrolla en la actualidad en las áreas más conflictivas del noroeste paquistaní, indicó Efe.

El Universal
http://www.eluniversal.com/2008/09/20/int_ava_al-menos-60-muertos_20A2002725.shtml



Desesperación y bochorno


Y para rematar: el enésimo cuento del magnicidio que ya se ha convertido en la fábula griega

Echar mano al discurso populista, incendiario y nacionalista en víspera de eventos electorales es una vieja táctica ampliamente utilizada en la política universal y naturalmente en la vernácula. La búsqueda de enemigos reales o ficticios para promover la unificación detrás del circunstancial Salvador de la Patria también es his- toria suficientemente vista por lo que -en medida razonable- no es como para perder el sueño.

He allí la cuestión, la de la medida razonable, que es precisamente la que el Jefe del Estado ha sobrepasado desde hace algún tiempo y -delirantemente- en las últimas semanas reflejando un desespero rayano en lo patológico. Eso sí es preocupante y sugiere que el descontrol se ha instaurado ya.

Las obscenas palabras emitidas por el locuaz caudillo de la mitad de Venezuela han alcanzado un nivel de decibeles y repercusión mundial que supera los diques de la prudencia amenazando con sumergirnos en lodos de malas consecuencias que serán padecidos por todos nosotros, no solo por los autores del bochornoso episodio.

La utilización deliberada y repetitiva de lenguaje soez por parte del Jefe del Estado es absolutamente intolerable no solo para el país cuyo Embajador resultó expulsado sino para nosotros los venezolanos que merecemos que el Primer Mandatario que nos representa se conduzca dentro de un marco compatible con la majestad del cargo, la educación social que debe presumirse para su titular (sin necesidad de que sea experto en el Manual de Carreño) y las normas mínimas de convivencia internacional generalmente aceptadas. Ello no significa que no puedan haber serias y hasta insalvables diferencias de criterios entre gobiernos pero aún así debe preservarse la altura .

El tema de la valija viajera cuyos coletazos salpican ambos extremos de Suramérica es asimismo un ejemplo de cuán buena pudo haber sido la economía verbal y un recatado silencio frente a la terrible reacción vitriólica de quien se ve atrapado con las manos en la masa. Es allí cuando el héroe del Museo Militar sentencia que el Poder Judicial Federal de EEUU está subordinado al Ejecutivo. Él mide con su propia vara porque si algo hay de ejemplar en la democracia del norte es su escrupulosa división de poderes.

La última perla de la semana fue el ácido regaño proferido por El Único al pobre Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Bolivianas diciéndole cómo debe conducirse, qué es lo que debe investigar y cómo debe proteger a su Presidente. Además sugirió al "sigüí" Evo Morales que destituya a ese y otros oficiales que no se atengan a sus pareceres (los de Chávez, no de Evo).

Este columnista propone un ejercicio del absurdo: supongamos que el presidente peruano Alan García regaña a nuestro ministro de la Defensa porque a criterio de él no defiende a satisfacción las instituciones venezolanas o la integridad de Chávez. ¿Qué tal?

Y para rematar: el enésimo cuento del magnicido que ya se ha convertido en la fábula griega del pastor mentiroso que a cada rato anunciaba falsamente la llegada del lobo feroz hasta el día en que fue verdad y nadie acudió a rescatar a sus ovejas.

Adolfo Salgueiro El Universal
http://www.eluniversal.com/2008/09/20/opi_art_desesperacion-y-boch_1040395.shtml