viernes, 4 de julio de 2008

Máximos honores recibió Ingrid Betancourt en Francia



Keith Stansell, Marc Gonsalves y Thomas Howes (de izq. a der.), cuando iban a ser trasladados en un avión a Estados Unidos.


El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su esposa, Carla Bruni, le dieron la bienvenida en el aeropuerto y le rindieron homenaje en el palacio del Elíseo.

El avión oficial francés en el que Betancourt y sus familiares viajaron desde Bogotá aterrizó en el aeropuerto militar de Villacoublay, a las afueras de París, Cruzada internacional para desarmar a las Farc lanzó Ingrid Betancourt al regresar a la libertad.

Íngrid Betancourt apareció sola en la puerta y bajó la escalerilla lentamente antes de ir a abrazar sonriente al jefe del Estado y a su esposa.

Poco después bajaron los hijos de la ex rehén, Melanie y Lorenzo, su hermana Astrid, su madre Yolanda Pulecio y el padre de sus hijos Fabrice Delloye.

Luego descendió del avión el canciller francés, Bernard Kouchner, quien había hecho el viaje de ida y vuelta en el avión presidencial francés.

"Le debo la vida a Francia. Si Francia no hubiera luchado por mí no estaría haciendo este viaje extraordinario", dijo Betancourt en el avión, al declararse "en plena forma"física.

Sarkozy y su esposa abrazaron a Betancourt al pie de la escalerilla del avión, y los tres charlaron muy animados, riendo y sin que los micrófonos pudieran captar sus palabras.

"Bienvenida. Francia la quiere y está feliz", dijo el presidente francés a Betancourt, quién manifestó que lloraba de alegría, al llegar hoy a una base militar cerca de París dos días después de ser liberada tras casi seis años y medio de cautiverio en manos de las Farc.

"La esperábamos desde hace mucho tiempo. Toda Francia está impresionada de cómo vuelve, con esa sonrisa, esa fuerza", dijo el jefe de Estado.

"Le debo todo a Francia", señaló Betancourt mirando a Sarkozy, al que tomó la mano y dijo que había luchado mucho por ella, antes de recalcar que la "extraordinaria" operación del Ejército colombiano que permitió su liberación también es "fruto de vuestra lucha".

Francia brinda a Betancourt, sus familiares y partidarios una fiesta en el palacio presidencial del Elíseo.

Íngrid Betancourt emprende campaña por la libertad de los secuestrados

"Tenemos que hacer una liga de países que ayuden y peleen con nosotros fraternalmente por la libertad de los secuestrados", afirmó Betancourt, rescatada el miércoles.

Más tranquila y recuperada, Betancourt volvió a su palabra crítica y su visión política de la realidad colombiana. "Pienso que lo primero que tenemos que hacer es un llamado al presidente (Hugo) Chávez y al presidente (Rafael) Correa para que nos ayuden a restablecer vínculos de amistad, de fraternidad, de confianza con el presidente (Álvaro) Uribe".

Pero Betancourt fue más allá y se refirió a mandatarios que han preferido mantenerse al margen de la política de Uribe. "Pienso que tenemos que invitar nuevos actores regionales a que nos ayuden a que esto se mueva. Por ejemplo, la presidente de Argentina, Cristina (Fernández) de Kirchner, y otros jefes de Estado", aseguró.

Insistió en que esa cooperación debe estar enmarcada en la institucionalidad y "no a fortalecer la guerra en Colombia", y que los cambios "sean por vía democrática".

Al referirse a la "influencia que ellos (los presidentes) tienen sobre los comandantes de las Farc", Íngrid propuso que los inviten "a que dejen el camino del terrorismo y emprendan el camino de la conciliación, de la negociación, de la paz".

Chávez responde

Mientras Ingrid hablaba en Bogotá, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, conminó a las Farc a dejar el sendero guerrillero.
Luego de felicitar a su homólogo colombiano, Chávez aseguró que "creemos que ya no es la hora de los frentes guerrilleros, es la hora de las oleadas de los pueblos (...) El tiempo de los fusiles ya pasó".

Chávez coincidió con la propuesta de Íngrid de la alianza internacional. "Estoy seguro de que casi todos los países de este continente estaríamos dispuestos a conformar un grupo de garantes de un acuerdo de paz (en Colombia), donde se respete a las partes y los compromisos".

Rafael Correa, presidente de Ecuador, se mostró distante y dijo que no quería involucrarse en los temas internos de Colombia, lo que fue interpretado como otro desaire del mandatario.

El presidente de E.U., George Bush afirmó que "me siento orgulloso de nuestras relaciones con Colombia, aprecio el coraje de mi amigo Uribe, su fuerte liderazgo y la exitosa operación".

El canciller francés, Bernard Kouchner, aseguró que "no acepta" sacar de la lista de organizaciones terroristas a un grupo que usa métodos como el secuestro y pidió a las Farc liberar a los plagiados.

En Madrid, el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero felicitó a Colombia por el rescate y dijo que es "una exigencia ética que el resto de secuestrados sean liberados".

El secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, manifestó que las Farc subsistirán un tiempo por el narcotráfico, pero aseguró que "su decadencia ha comenzado".

La presidenta argentina, Cristina Fernández, llamó ayer a Uribe y luego de felicitarlo le manifestó la total disposición de ella y del Gobierno argentino en colaborar en todo lo que sea necesario.

De otro lado, representantes de partidos políticos italianos, de la oposición de izquierda como de la derecha, propusieron que le concedan el Nobel de la Paz a Betancourt.

"Ella es símbolo de fuerza y esperanza para todos, en todo el mundo. El partido Italia de los Valores (IdV) se compromete a luchar para que le adjudiquen el premio Nobel", anunció el diputado, Fabio Evangelisti.

Con todo esto, ayer quedó planteado el interrogante de cuál va a ser el futuro político de Betancourt luego de su sorpresiva liberación.

Guerrilla buscaría diálogo: Anncol

La agencia de noticias Anncol, que divulga información relacionada con las Farc, dejó entrever que ese grupo guerrillero pueda aceptar una negociación política, un texto divulgado ayer en su página web.

"Definitivamente el futuro de Colombia no puede ser la guerra civil. Llamamos a la cordura y a abrir espacios de paz con justicia social en nuestra martirizada patria", señala el texto de Anncol.

La agencia pide al Gobierno colombiano que no "se embriague de triunfalismo", por la exitosa operación en la que se logró la liberación de Íngrid Betancourt, tres ciudadanos estadounidenses y 11 integrantes de las Fuerzas Armadas.

"Es necesario en estos momentos llamar a la oligarquía colombiana a no embriagarse falsamente con un 'triunfo' que en ningún momento es de ellos".


Expertos israelíes en seguridad afirman que asesoraron operación de rescate de Íngrid Betancourt

Medios israelíes destacaron, sin embargo, que se debe "dar crédito" a Colombia, país con el que el Estado judío viene estrechando sus lazos en materia de seguridad en los últimos tres años.

Según el diario "Haaretz", la actividad israelí en la operación de rescate implicó a decenas de expertos de seguridad y fue coordinada por la empresa Global CST, propiedad del ex jefe de planificación del Estado Mayor israelí, general Israel Ziv, y el general de brigada y antiguo responsable de inteligencia militar, Yosi Kuperwasser.

"Se trató de la operación Entebbe colombiana", manifestó Ziv el jueves a su regreso de Colombia, según consigna el rotativo, en referencia a la mítica operación por la que Israel rescató a más de cien pasajeros de un vuelo secuestrados por terroristas en Uganda.

"Les ayudamos a prepararse contra la lucha antiterrorista. Les ayudamos a planificar operaciones y estrategias y a desarrollar sus fuentes de inteligencia", agregó una fuente de la compañía.

Global CST, es una empresa privada aunque ofrece asesoramiento en materia de seguridad con la connivencia del Gobierno israelí, a través de la agencia del Ministerio de Defensa que debe aprobar que militares nacionales puedan revelar la experiencia adquirida en el Ejército de Israel.

Los israelíes no han tomado parte en la ejecución de la operación -destaca el "Haaretz"- pero asesoraron y guiaron, vendieron equipamiento y tecnología de inteligencia.

El "Yediot Aharonot", el periódico de mayor tirada del país, coincide al señalar que la participación israelí se centró en "asuntos de inteligencia, adiestramiento y creación de infraestructuras operativas".

El popular matutino menciona a un ex ministro del Partido Laborista que mantiene muy buenas relaciones con Colombia, al que no identifica con su nombre, como responsable de intensificar las relaciones en el plano de la Defensa en los últimos años.

Durante la aplicación del Plan Colombia, abunda el diario, se habló de que E.U. consideraba apropiado que Israel ayudara al país sudamericano en su lucha contra el terrorismo.

Israel ha vendido a Colombia aviones, aparatos no tripulados, armas y sistemas de inteligencia. El Ministerio de Defensa israelí calcula que Global CST se ha embolsado 10 millones de dólares en un contrato de trabajo en Colombia.

Según el Ministerio, Ziv y Kuperwasser no tomaron parte en la operación, pero contrataron expertos que han trabajado para el Mosad (el servicio de inteligencia israelí en el exterior), el Shin Bet (el servicio de seguridad general) y en distintas unidades del Ejército israelí.

Con EFE.


Íngrid relató cómo era un día en cautiverio

Picaduras de bichos, baños bajo presión de hombres armados, necesidades fisiológicas en pequeños y malolientes huecos y largas noches de insomnio fueron parte de las terribles experiencias que vivió.

Esta fue la narración que hizo durante una rueda de prensa en la Embajada de Francia en Bogotá:

Era una levantada a las cuatro de la mañana, precedida de un insomnio probablemente desde las tres de la mañana.

Esperar las noticias, el contacto con los espacios radiales que nos daban la posibilidad de comunicarnos con nuestras familias, en particular con La Carrilera a las cinco, que todos los días permitía esa comunicación, y los fines de semana Voces del Secuestro, Noches de Libertad. Todelar también con otro programa Alas de Libertad, a las 6 de la tarde todos los días. Ahí con eso amoblamos nuestros días.

Quitada de las cadenas a las cinco de la mañana, servida del tinto a las cinco. Traían las botas más o menos en ese momento.

Hacer la cola para esperar el turno para 'chontear'. 'Chontear' es un término muy guerrillero que es ir al baño dentro de unos huecos espantosos porque no hay letrinas, no hay nada, entonces nos tocaba esperar turno para ir detrás de unos matorrales a hacer nuestras necesidades en esos huecos. Después, hacer cola para que nos dieran el desayuno. Ese desayuno por lo general era una arepa, probablemente algo de chocolate, un caldo.

Después, tratar de encontrar qué hacer durante largas horas hasta las 11 y media del día. Hay una situación en el secuestro y es que al final de cierto momento ya nadie tiene qué decirse y por lo tanto usted llega a un campamento de secuestrados y todo el mundo está en su caleta en silencio. Los unos duermen, los otros meditan, los otros oyen radio, si pueden, con antenas hechas de alambre, de bombril amarrado a un palo tirado a la copa de un árbol para lograr una antena que tenga mayor alcance y poder lograr coger onda corta, y los programas de onda corta que son los que se cogen durante el día.

Después, vestirse para baño rápidamente, e ir por lo general a un sitio donde hay como un pequeño río donde nos bañamos. Todo es limitado, hay gritos: tiene cinco minutos, tienen 20 minutos, suplicar si nos dejan lavar la ropa. Todo lo que uno pueda pedir siempre se lo niegan, entonces es muy aburridor porque se acostumbra uno a bañarse en cinco minutos.

Yo me acuerdo que para mí era una tortura lavarme el cabello porque no me daban tiempo. Yo estaba con hombres que no necesitan lavarse el cabello, que no tienen tantas cosas para lavar que yo, y por lo tanto ellos estaban listos a los diez minutos y yo a los 25 minutos todavía estaba bañándome y me sacaban a gritos, era muy humillante.

Después de eso ir a la caleta, vestirse, con mucho cuidado de que no se le cayera a uno la toalla mientras se pone la ropa interior, con mucho cuidado de que no lo vaya a atacar a uno una 'hallanave' o un escorpión o cualquier bicho mientras uno se está cambiando porque a todos nos picó algún bicho, nos volvimos expertos. Todos los días alguien dice ¡uy! me acaba de picar una 'hallanave'. Y entonces uno dice bueno ¿y dónde está? '. No, no tengo ni idea, por ahí debe estar.

Una 'hallanave' es una hormiga muy grande y el dolor que produce es como el de la picada de un escorpión. Hay unas hormigas muy pequeñitas que se llaman las 'majiñas', que se caen de los árboles y cuando le rozan a uno la piel se orinan encima de uno y producen un quemón muy fuerte. Entonces está uno luchando constantemente contra todas esas plagas.

Después de eso llega la comida, se tiene uno que comer lo que traigan muy rápidamente, lavarse los dientes, limpiar las botas, meterse en la caleta o por lo menos organizar el toldillo, guindar hamaca, y muy rápidamente cae la noche y ya tiene uno que estar en la hamaca. Las botas tienen que estar de un lado para que las recojan y se las lleven, porque tienen miedo de que nos fuguemos con las botas y no nos dejan tener zapatos por la noche. Nos ponen las cadenas y, entonces, si tenemos un guardián de mal humor nos va a agarrar y nos va a poner la cadena apretada que no nos deja dormir. Si de pronto está simpático nos va a decir que él tan buena gente que es nos la va a dejar un poquito más larga.

Puede uno, de pronto, negociar, yo al final logré negociar que me pusieran la cadena en el pie porque no lograba dormir. Las cadenas eran muy gruesas, los candados eran muy gruesos, yo terminaba con las clavículas peladas por el roce de la cadena.

Y, se acuesta uno, prende el radio los oye a todos ustedes. Oye la Luciérnaga, oye el Cocuyo, oye Hora 20, oye todo lo que uno pueda oír. Se trata uno de meter en todo lo que sea noticias para pensar en otra cosa, para tener tema de conversación el día siguiente y se duerme uno como un plomo tratando de olvidar la pesadilla en la que uno está y se levanta uno al día siguiente, probablemente habiendo soñado cosas como por ejemplo estoy con mis niños corriendo, vi a mi hermana y de pronto se levanta uno a una pesadilla, con la cadena en el cuello, con sed, con ganas de orinar. Le toca a uno orinar al frente de los guardias. Ustedes se imaginarán lo que era para mí orinar al frente de los guardias por la noche que le ponen a uno la linterna porque hay mucha sevicia y mucha maldad, bueno todo lo que nos les cuento porque son cosas como tan mías y es muy doloroso.

Cuando de pronto pasa un helicóptero por encima comienza uno a sudar la gota gorda porque uno ya sabe que quiere decir: empacar equipos y salir corriendo. Todos inmediatamente, ni nos hablamos, todo mundo comienza, toda la ropa está empacada en plásticos, empacar todo en plásticos rápido y la hamaca, el toldillo, sacar la carpa, doblarla rápido, meter todo, no le cabe a uno en el equipo, siempre quedan cosas por fuera, siempre tiene uno que botar cosas, quedan calcetines, botas, todo queda botado ahí en un reguero de cosas, pienso, por ese pánico que nos da a todos por irnos por si queda el helicóptero que haya un ataque aéreo, una bomba, y sale uno corriendo y pone esos equipos que pesan..., como le debió pesar a muchos el elefante en las espaldas (risas), las cosas que pensé. Pero, Dios mío qué cosa tan espantosa.

Y esas marchas. Lo peor, lo peor las marchas. Una marcha, levantada a las cuatro de la mañana, empacada de todo el equipo sin luz, donde obviamente se le ha subido a uno el comején, obviamente se va a poner uno la ropa y está con hormigas y la ropa que nos ponemos en marcha es mojada, húmeda, mejor dicho, absolutamente mojada a las cuatro de la mañana ese frío de ese amanecer, porque la marcha es muy larga.

Esa ropa con la cual uno está es la única que uno tiene, es la ropa para marchar que uno moja en sudor, marchas de todo el día que pueden ser diez horas de marcha. Sale uno a las cinco, seis de la mañana, apenas puntea el día, llega uno, bueno los que caminan rápido llegan a las dos de la tarde, pero los que caminamos despacio llegamos al cambuche a las cuatro, cinco de la tarde y está cayendo el sol, hay que armar caleta, hay que irse a bañar, hay que comer, lavar las ollas y, obviamente, esa ropa que queda sudada nosotros siempre decíamos bueno, hay dos alternativas: sucio seco, no se lava; sucio mojado, se lava y como sucio mojado es siempre todos los días en conclusión siempre lavábamos la ropa y por lo menos metíamos la ropa al agua, torcer bien la ropa, extenderla lo mejor que se pueda y por la mañana esa sensación de ropa mojada a las cuatro de la mañana era una tortura. Esperar que nos quiten las cadenas, después meter las cadenas en el equipo y cambiarnos nosotros...

Un frénetico segundo día en libertad

No dejaba de tocarlos, no dejaba de mirarlos. Los abrazaba, los besaba... Así fue el rencuentro entre Íngrid Betancourt y sus hijos -Mélani y Lorenzo- tras seis años y cuatro meses de secuestro.

Con esa cita con la vida, la ex candidata presidencial inició su segundo día en libertad. A las 8 en punto de la mañana y con tan solo dos horas de sueño, se presentó al aeropuerto militar de Catam, en donde minutos antes había aterrizado un avión del gobierno francés que también traía a Astrid, su hermana; a su ex esposo, Fabrice Delloye, y al canciller francés, Bernard Kourchner.

"El nirvana, el paraíso , eso debe ser muy parecido a lo que estoy sintiendo", les dijo Íngrid a los periodistas en un intento por describir el gozo que sentía en ese momento.

"Quiero compartir con ustedes la dicha infinita de tener a mis hijos junto a mí después de no verlos. Estos niñitos son mi orgullo, mi luz, mi luna, mis estrellas. Por ellos seguí con ganas de salir de esa selva, por volverlos a ver"

Sus hijos también le hablaron a la prensa y aseguraron que era el día más importante de sus vidas y que aunque su madre recuperó la libertad, seguirán luchando por los que se quedaron en la selva.

Una estela de cámaras y micrófonos la acosaba insistentemente y la siguió hasta la Capilla de Cristo Rey, donde reposa el osario con los restos de su padre, muerto mientras ella estaba en cautiverio.

Allí volvió a hablarles a los periodistas: "Tengo la certeza de que él (su padre) ya está descansando en paz y él sabe que yo ya estoy libre. Dios nos ha bendecido", dijo. A la salida se encontró con viejos amigos y saludó a espontáneos que se acercaron a abrazarla.

Luego, almorzó con su familia en la casa del embajador de Francia en Colombia, Jean Michel Marlaud.

Y hacia las 3 p.m. concedió la última rueda de prensa para luego encontrarse con Clara Rojas, su compañera de cautiverio y con su hijo, el pequeño Emmanuel.

Vinieron más entrevistas y fotos, y hacia las 9 p.m partió rumbo a París, en donde, sobre el mediodía de hoy, se entrevistará con el presidente Nicolas Sarkozy, uno de los principales impulsores de su liberación.


Policía secuestrado fue fusilado por las Farc porque tenía problemas sicológicos, reveló liberado

Según el relato del intentente Armando Castellanos la muerte la ordenaron el 'Mono Jojoy', jefe del bloque Oriental de las Farc y 'Martín Sombra', el 'carcelero' capturado en febrero de este año.

"Decían que se había convertido en un peligro para las Farc porque tenía problemas sicológicos y que había intentado fugarse", reveló Castellanos sobre el suboficial de la Policía Luis Hernando Peña Bonilla, durante la charla con el presidente Álvaro Uribe en la alocución televisada de este miércoles.

La madre de Peña, Leonor Bonilla vio sola, en la sala de su casa, en Sogamoso (Boyacá), la transmisión con la esperanza de que en las declaraciones de policías y militares liberados hubiera una prueba de vida de su hijo, el suboficial de la Policía Luis Hernando Peña Bonilla.

Pero con las palabras del intendente de la Policía Armando Castellanos quedó fría.

"A Peñita lo mataron hace más de cinco años", dijo Castellanos a punto de llorar, y contó que lo habían encadenado por sus problemas sicólogicos y lo enterraron en Los Pozos (Caquetá), en la antigua zona de distensión.

Afirmó que con cadenas y todo, Peña fue fusilado al borde del hueco en que fue enterrado. "Su cadáver está ahí, cerca de Los Pozos", dijo.

Además de asesinar a Peña la guerrilla también mató a 'Laika', una perra que se había convertido en la compañera inseparable del suboficial desde que estaba en la base de la Policía en Mitú (Vaupés), donde fue secuestrado en noviembre de 1998.

A doña Leonor, que llevaba casi diez años esperándolo, esas palabras se le clavaron como un puñal en el corazón.

Pese a la angustia y a las dificultades que para respirar le ocasionó la noticia, la mamá del intendente soportó estoicamente el dolor hasta cuando llegó su hija, Yoleni. Fue entonces cuando las dos mujeres se derrumbaron en llanto.

Hasta el fin de semana pasado, la familia le envió mensajes a Luis Hernando a través de las Voces del Secuestro, el programa de Caracol Radio.

En el último, emitido el domingo en la madrugada, doña Leonor le decía a su hijo que seguían esperándolo y que tuviera fe que esto ya iba a terminar.

"Yo también le dije que la familia estaba bien y que se encontraba unida esperándolo", contó Yoleni.

Tras la fatídica noticia, a la casa de los Peña Bonilla empezaron en la mañana de ayer a llegar los demás familiares y también el comandante de la Policía en Boyacá, coronel Jaime Alberto Suárez Sierra.

Todos participaron en una eucaristía por el descanso eterno de Luis Hernando, que se celebró allí mismo. Pero en la tarde fue necesario oficiar otra misa porque llegaron más amigos del suboficial.

Doña Leonor y su esposo, Miguel Peña, dos campesinos de Monguí, que viven de cultivar la tierra, guardaban silencio en medio de los saludos.

Desde hacía siete años la familia de 'Peñita' no sabía de la suerte que él había corrido. Sus padres y sus cuatro hermanos (tres mujeres y un hombre) habían recibido información de que el intendente había sufrido desequilibrios mentales, noticia que confirmó el coronel Luis Herlindo Mendieta, secuestrado junto con Peña, a través de las pruebas de supervivencia que envió a comienzos de este año.

En una carta, Mendieta les decía que por problemas mentales hacía seis años que Peña había sido sacado del lugar donde estaba junto con los demás secuestrados y que desde entonces no volvió a verlo.

"Dijeron que le iban a hacer un tratamiento siquiátrico, pero desde esa fecha no sabemos de él, a pesar de las constantes preguntas por su situación", explicaba el coronel Mendieta en esa comunicación.

Pese a esa información, la familia Peña Bonilla conservaba la esperanza de que Luis Hernando estuviera con vida y cada fin de semana doña Leonor les pedía a las Farc que le dieran razón de él.

La última vez que lo vieron sus familiares fue en octubre de 1998, cuando estuvo en el sepelio de la abuela paterna.

"A él lo debió afectar no poder seguir estudiando", también comentó en febrero pasado doña Leonor, que ayer no dijo una sola palabra.

Un joven estudioso

"Mi hijo se graduó de bachiller en el colegio José Acevedo y Gómez, de Monguí. Siempre fue un buen estudiante", contó la mamá de Peña en febrero pasado, cuando se alistaba para la gran marcha contra el secuestro.

Se graduó como agente de la Policía el 31 de agosto de 1990 en la Escuela General Rafael Reyes, de Santa Rosa de Viterbo, y luego, estuvo tres años trabajando en Buenaventura.

Más tarde fue trasladado a Santa Marta y posteriormente, a Mitú. Cuando lo secuestraron estaba esperando su traslado a otra población.

Él, nacido en Monguí el 18 de marzo de 1971, era soltero y siempre le llamó la atención el estudio. Homologó materias para ser suboficial y adelantó algunos cursos en el Sena.



Cabo William Humberto Pérez fue hombre de confianza y médico de Ingrid Betancourt en su cautiverio

"Me decían que yo era hasta el sicólogo de Íngrid', afirma Pérez, guajiro de 33 años que ingresó al Ejército para ayudar al sustento de sus padres y de sus seis hermanos.

A trote para alcanzar el vehículo que lo llevaría ayer al Hospital Militar a un chequeo médico, Pérez recordó que la primera vez que vio a Íngrid fue hace cuatro años en un campamento del frente primero de las Farc en Guanía.

Ella estaba en un grupo de civiles y él en el de los militares. Apenas se podían ver y no alcanzaban a cruzar palabra. Luego, las Farc ordenaron conformar grupos mixtos de policías, militares y civiles, y en uno de ellos, de 10 secuestrados, coincidieron Íngrid y el cabo Pérez.

Los dos comenzaron a fortalecer la amistad cuando en los noticieros radiales informaban sobre el vaivén de las novedades del acuerdo humanitario.

"Hacíamos debates hasta el punto que llegábamos a confrontaciones por las diferencias de pensamientos. Yo le decía que nunca nos pondríamos de acuerdo porque ella era política y yo tenía una visión de la guerra distinta", recuerda.

Íngrid hablaba de una salida negociada que los llevara a la libertad y Pérez insistía en que la única salida era derrotar militarmente a las Farc para obligarlas a negociar.

Sin embargo, fueron las crisis de salud de la ex candidata las que los unieron más en cautiverio porque fue Pérez el que logró quitársela a las garras de la muerte.

Dice que la ex senadora enfrentó problemas de paludismo, que eran superados rápidamente con medicinas. Pero el momento trágico y dramático lo comenzó a padecer en el 2007 porque a las dificultades del cautiverio se mezclaron situaciones depresivas y "de salud muy graves".

"En solo dos meses llegó a un estado muy lamentable en el que casi se muere. A ella le dio una depresión muy profunda que no la dejaba comer. Al no ingerir alimentos comenzó a sufrir de úlcera, de infección intestinal y se deshidrató. Y a eso hay que sumarle el efecto de tener una cadena pegada al cuello 24 horas".

Fue entonces cuando Pérez sacó a relucir los conocimientos de enfermería que aprendió en el Hospital Militar, donde trabajó 8 meses.

"Como enfermero no puedo medicar pero en orden público es mi responsabilidad atender a los soldados y salvarles la vida. Y con ese mismo pensamiento atendí a Íngrid Betancourt", señala.

Entre las condiciones adversas de la selva recuerda que un día sorpresivamente le quitaron las cadenas y aprovechó para acercarse a ella con el objeto de darle ánimos.

"Comencé a hablar con ella y me dijo que se quería morir, que mirara como la tenía la guerrilla. Eso me conmovió. Yo le decía: todo el mundo está pendiente de usted, no se deje morir, debe ser fuerte y salir adelante", agrega Pérez.

Pero Íngrid insistía en no comer y a veces tenía que enfrentar dificultades hasta para bañarse porque no tenía alientos para caminar hasta el río debido a su debilidad.

Luego de suministrarle medicamentos, entre esos omeprazol para la úlcera gástrica, le inyectó una dosis de trabajo emotivo con énfasis en la importancia de sus hijos y el esfuerzo de su madre, Yolanda Pulecio, por la liberación.

Con esos diálogos sobre la familia Íngrid levantó el ánimo y comenzó a comer, aunque con la ayuda y la insistencia del suboficial.

"De a cucharitas la alimentaba todo el día. En la foto que le dio la vuelta al mundo -en la que íngrid se ve decaída y muy delgada- ya el estomago le funcionaba mejor y le había controlado la infección intestinal con 12 bolsas de suero. Antes estuvo al otro lado", dice Pérez. Con el paso de los días, la ex candidata empezó a recobrar la fortaleza y a caminar sin ayuda. "Ya no se caía y al ver su mejoría a mí me daba energía", recuerda.

Ahora en la libertad, el cabo afirma: "Adoro este uniforme y quiero seguir en mi Ejército".

Cabo Arteaga no pudo dormir en su primera noche en libertad

El cabo primero José Miguel Arteaga pasó la noche en un cuarto del Hospital de la Policía rodeado de su familia acompañado de 'Cusumbo', un animal que trajo de la selva.

Los familiares del oficial contaron que respondía a lo que todos le preguntaban y dijo que quería un celular. Estuvieron hablando hasta las 3:40 a.m., cuando les dijo que quería descansar. Pero una vez solo, no pudo dormir. Se levantó a las 6 a.m. y le ocurrió la primera anécdota en su regreso: no supo cómo cambiar la temperatura de la ducha.

"Con mi familia fue muy poco lo que pude hablar porque estuvimos con el presidente Uribe, los ministros y los generales y eso era foto aquí y allá", dice el sargento de la Policía Julio Buitrago, quien ayer al mediodía seguía en el Hospital de la institución.

Lo primero que hizo cuando lo ubicaron en su cuarto fue darse un baño. "Después me senté a la orilla de la cama y no podía dormir. Llegaron las enfermeras y me puse a hablar con ellas".

La primera comida en libertad, cuenta, fue su manjar: chorizo, carne, pollo y papa criolla.


Estadounidenses rescatados están muy agradecidos con Colombia

Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes, permanecerán varios días en San Antonio (Texas) mientras se les somete a un proceso de reinserción que incluye asistencia psicológica y médica.

Sus familiares viajaron desde distintas ciudades de Estados Unidos para reencontrarse con ellos.

"Están muy cansados, pero felices y emocionados de haber recuperado la libertad", dijo a EL TIEMPO una fuente que se encuentra con ellos en el momento.

Según la fuente, los tres estadounidenses están bien de salud pese a los rigores de su cautiverio.

"Están muy agradecidos con Colombia, con los colombianos, con las Fuerzas Armadas y con todas las personas que los apoyaron durante este largo proceso", indicó la fuente. El funcionario no descartó que en un futuro no muy lejano, "uno de ellos o los tres" regresen al país para agradecer personalmente.

Su liberación -pronosticó la fuente- desencadenará toda una serie de acciones legales contra las Farc y sus integrantes.

Tanto 'César' como 'Enrique' o 'Gafas', los dos guerrilleros que fueron capturados en el operativo del miércoles ya habían sido vinculados formalmente en un proceso penal indictment (acusación formal) y serán ahora solicitados en extradición.

Y sus prospectos, en caso de serlo, son nefastos, pues los tres estadounidenses rescatados serían testigos directos de un crimen por el que podrían recibir 60 años de cárcel. Lo mismo sucedería con 'Martín Sombra', otro miembro de las Farc que ya había sido capturado, y que está listo para ser extraditado. 'Sombra' fue, durante varios años, el 'carcelero' de los estadounidenses.

Además, el rescate implica un golpe mortal para la situación de Simón Trinidad, líder de las Farc, sentenciado a 60 años de cárcel, pues el grupo guerrillero había exigido su liberación a cambio de los estadounidenses y se especulaba que él habría podido beneficiarse con una rebaja de pena.


El Tiempo, Colombia
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-07-04/cruzada-int