lunes, 14 de julio de 2008

La policía colombiana detuvo hoy a un jefe de la guerrilla de las FARC, considerado el mayor secuestrador en el noroeste del país



La policía colombiana detuvo hoy a un jefe de la guerrilla de las FARC, considerado el mayor secuestrador en el noroeste del país y que fue presentado hoy a los periodistas en la ciudad de Medellín.

Fuentes policiales señalaron que se trata de Guillermo Antonio Úsuga Graciano, alias “Tío Pacho”, tercer jefe del frente 34 de las FARC, que fue detenido el sábado en una operación especial en la localidad de Arboletes del departamento de Antioquia.

Según el comandante de la Policía colombiana, general Óscar Naranjo, a “Tío Pacho” se le atribuyen al menos 88 secuestros. Naranjo añadió que el rebelde iba a ser nombrado, en los próximos días, comandante del frente 37 de las FARC.

La operación que concluyó con la captura de “Tío Pacho”, requerido por la Fiscalía por los delitos de terrorismo y concierto para delinquir, se desarrolló durante ocho meses, admitieron las fuentes.

“Este sujeto es señalado en el departamento de Antioquia (como responsable) de varios secuestros desde hace 10 años. Nuestras unidades de inteligencia realizaron labores de seguimiento durante varios meses”, detalló el general.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, felicitó a la Policía al ser informado de la detención del guerrillero y dijo que su captura supone “un alivio” para la ciudadanía.



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Chávez-Uribe: La hora de estas relaciones es menguada. Preferible el bajo perfil disfrazado de cálida hermandad.

UNA VISITA EMBARAZOSA
Antonio Sánchez García


1

No ha sido un recibimiento triunfal, con trompetas y atabales, guardias de honor y entorchados, caballerías, bandas marciales, gallardetes y timbales. Como tanto le gustan a nuestro presidente de la república cuando de recibir a sus hermanos del alma se trata: Evo Morales o Daniel Ortega. Tampoco un encuentro de comitivas almidonadas, efusiones y abrazos, sonrisas satisfechas e intercambio de corazones, como cuando recibe a la Sra. Cristina Fernández de Kirchner. Ni siquiera de palmaditas en la espalda, maletines de acuerdos y saludos victoriosos hacia la inhabitada distancia, cuando por aquí se aparece un dignatario de mayor alcurnia armado de voracidad crematística, como Lula. Las cámaras brillaron por su ausencia y los enjambres de ávidos reporteros gráficos se quedaron con sus lentes fríos. Nunca un encuentro de presidentes fue más discreto, distante y desmarañado. La hora de estas relaciones es menguada. Preferible el bajo perfil disfrazado de cálida hermandad.

Habrá cien mil razones que expliquen el segundo plano de Maduro y el sorprendente relieve asignado por el despelotado protocolo presidencial a Alí Rodríguez Araque, nuestro hombre en La Habana. Como la insólita desaparición de Ramón Rodríguez Chacín, el funcionario más relevante del régimen y privilegiado contacto con las FARC, hoy en desgracia. Y la reaparición de un auténtico bacalao de estos tormentosos diez años de golpismo revolucionario: el ex comandante Arias Cárdenas. En regímenes como el chavista, tan cercano en su faramalla protocolar a los sistemas totalitarios, las presencias y ausencias, los puestos de honor y los segundos planos deben ser interpretados de acuerdo al estado de la situación y el ánimo del Mandamás. Un Izarrita de rostro enjuto y cabizbajo, mirando al suelo para no figurar en la fotografía y situado en lontananza precisamente por responsable de Telesur y por lo tanto malversado por los servicios de inteligencia del Ejército colombiano para tenderle la celada hollywoodense a alias César, dice más que mil palabras. Se le deben haber revuelto los intestinos pensando en el reconcomio que le hierve la sangre. Los falsos reporteros de la Operación Jaque se hicieron pasar por subordinados suyos, hasta en sus chalecos reporteriles. ¿Los habrán comprado en la esquina caliente?

Entretanto, el Canal 8 decía lo suyo. O callaba. Impermeable a los buenos modales que merece una visita de Estado, por más discreta que ella sea, la fea señora que animaba el programa del canal “de todos los venezolanos” a la hora del arribo de Uribe a Paraguaná no dejó pasar la ocasión sin leer supuestos comentarios de indignados oyentes que le recomendaban a su presidente cuidarse de la perfidia neogranadina. Diplomática manera de expresar el odio que rebulle en las entrañas del régimen contra el presidente colombiano. Contrafigura grosera y reiteradamente mal tratada por el presidente Chávez durante estos últimos siete meses y a quien la razón de Estado y las próximas elecciones regionales obligan a tragar muy grueso. Por primera vez en su vida, Chávez se ve en la obligación de seguir al pie de la letra los consejos de Rómulo Betancourt a quien pretenda navegar en las aguas procelosas de la alta política: estar dispuesto a zamparse un burro atravesado, con pelos, cascos y cascarrias. Sin soltar un solo eructo. Gajes del oficio.

2

Imposible peores momento para una visita obligada, aunque imprescindible como para encerrar a los fantasmas de Raúl Reyes en el desván de la conveniencia y cerrar la caja de Pandora de sus laptops. Uribe, como lo acaba de demostrar ante los gobiernos de Suiza y Francia, dispone de un verdadero arsenal de documentos comprometedores, archivados en esas computadoras de Raúl Reyes y dosificados a cuenta gotas por los servicios de inteligencia colombianos. Bastó que Sarkozy asomara sus garras, el Quai D’Orsay exhibiera su izquierdismo tercermundista y que una Ingrid Betancourt súbitamente reconvertida en una gauchiste del Barrio Latino llamara a la concordia entre Uribe, Chávez y Correa reclamando la mediación de Lula da Silva “tan de izquierdas como yo misma”, para que la cancillería colombiana diera a conocer un comunicado de Raúl Reyes a sus compañeros del secretariado de febrero de 2007 en que deja en claro la disposición de los gobiernos de Suiza, España y Francia a sacar a las FARC de la lista de grupos terroristas y reconocerle estatus de beligerancia, atropellando todos los acuerdos de la Unión Europea en contrario. Y en donde tales representantes habrían llegado al colmo de caracterizar al presidente colombiano como “un loco”.

Por cierto: poco le duró a la Sra. Betancourt el agradecimiento al presidente Uribe. Bastó su señora madre, la inefable Yolanda Pulecio, y un lavado cerebral del Quai d’Orsay para que tomara distancias y se aproximara a Chávez, con quien, según éste, habría parlamentado durante una buena media hora. ¿Razones de Estado? Las declaraciones de la Sra. Betancourt expresadas al calor de su emotiva liberación, surgían de un escenario dramáticamente partido en dos frentes: las FARC o la libertad, Marulanda o Uribe. Desde el otro lado del Atlántico las cosas como que adquieren otras connotaciones. Ahora las FARC pueden pasar a jugar un papel en el tablero político del personal ajedrez de la Sra. Betancourt, la izquierda colombiana y los intereses del gobierno francés.

Cosas de la política. Al que no le guste, que se vaya a su casa.

3

¿Qué ha sucedido entre tanto para que “el farsante, el mentiroso, el mafioso, el criminal, el oligarca, el cobarde, el traidor, el cínico, el paramilitar, el narcotraficante, el peón y el lacayo del imperio”, con quien “no tendré nada que hablar hasta el día de mi muerte” haya vuelto a ser al cabo de pocos días un interlocutor fiable, un hermano del alma por el que “en el fondo, muy en el fondo del corazón”(sic) siente un verdadero afecto? ¿Y su gobierno haya pasado de ser un “un gobierno paramilitar y subimperialista” a ser un gobierno amigo? No importa la respuesta. Lo que queda meridianamente claro, una vez más, es que por la boca muere el pez.

¿Habrá olvidado un pereirano tan tozudo y tenaz, tan rico en rencores y tan pobre en olvidos, presidente de un país berraco como el colombiano, las ofensas recibidas del presidente venezolano? Dicen los colombianos de sus paisanos de Pereira, de donde es nativo el presidente de Colombia, que los pereiranos suelen ser tremendamente taimados. Lo que en el argot lugareño no significa solamente emperrado sino astuto, listo, precavido y dispuesto a esperar pacientemente por el cobro de las ofensas y el pago de los rencores, que jamás echan al olvido. Hasta mosquitas muertas y pisabajitos son estos berracos pereiranos. Con quienes más vale mantener una prudente distancia y evitar tenerlos de enemigos. En pocas palabras: la antípoda a la naturaleza llanera del teniente coronel. Extrovertido, suelto de lengua, temperamental y explosivo y, por lo mismo, fácil víctima de sus terribles y cambiantes humores. Y carente de toda moderación y auto control.

Ayer se controló. Tragó grueso. Y debió amarrarse la lengua, pues debió hablar con el mayor comedimiento de que es capaz. Un hombre de suyo tan hablachento e hiperbóreo. Quienes le conocen de cerca y pueden adivinar su parpadeo, como diría Carlitos Gardel, aseguran que estuvo profundamente contrariado. Que debió ejercitar un arte del que no es un maestro, como si lo es Uribe: decir no lo que siente sino lo que debe. Pues hasta en sus mentiras es nuestro presidente verborreico y tumultuoso, desaforado y suelto de lengua. Hoy se fue por las ramas, citó a Miranda sin que viniera a cuento y no se salió del libreto al que lo mantuvo atado un testarudo Álvaro Uribe. Quien sólo se refirió a su interlocutor como “el señor presidente de la República Bolivariana de Venezuela”, mientras Hugo, el confianzudo, le llamaba Álvaro aquí, Álvaro Allá. Hasta temí que en un arrebato de hipocresía llanera lo llamara Alvarito y le palmoteara la espalda. No se atrevió a tanto. El pereirano se las trae.

Así, no llegó tan lejos. No porque el protocolo se lo impidiera, sino por el rencor y el odio que le brotaba por los poros. Habrá vuelto a su hotel rumiando una de sus homéricas arrecheras, pateando cuando trasto se le atravesara en su camino. Y soltando más de un hipo por el burro escociéndole las tripas.

4

Un gesto de reconciliación y vagas promesas de amor eterno. Más nada. Se habló de un tren y recordé aquella mítica canción de los cuarenta: “Santa Marta, Santa Mar tiene tren, Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía…”. A ver si la petrochequera da para tranvías y montañas. Un derrotado con la lengua anudada y un visitante victorioso que debe haberle dicho a Juan Manuel Santos, su segundo de a bordo: vine, vidi, vinci. Izarrita no habrá dormido del reconcomio. Arias Cárdenas habrá ganado algunos puntos. El comandante Simón ya le habrá telegrafiado los resultados del furtivo encuentro a su amo Fidel Castro. En aporrea.org estarán echando llamas.

La oposición, entre tanto, seguirá hilando sus babas. La pelota continúa del lado rojo-rojito. Que no espere que el pereirano le resuelva el desastre. Ese es pura competencia nuestra.


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Las FARC pretenden devolver el golpe

Tras el rescate de Betancourt, la guerrilla intenta demostrar que sigue viva

Tras la cinematográfica operación de rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 secuestrados, efectuada el pasado 2 de julio en la selva colombiana, todo apunta a que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) está buscando la forma de devolver el golpe y demostrar que sigue viva.

En menos de cinco días, las autoridades han frustrado la fuga de cinco guerrilleros de una cárcel, se han incautado de una tonelada de explosivos en las afueras de Bogotá -destinados supuestamente a cometer diversos atentados- y se han desactivado 50 minas en diversas zonas del país.

"Tengo constancia de que se están moviendo armas que estaban almacenadas en lugares secretos, pero habrá que ver si es para cometer acciones o para entregarse", explica un ex guerrillero que prefiere mantenerse en el anonimato ya que, como todos los que dejaron las FARC, está amenazado de muerte. "Lo que está claro es que la organización está desesperada y hará lo que sea para fortalecerse ante un eventual proceso de paz".

Lo que sea o lo que pueda. El grupo armado está desmembrado, según el Gobierno. El rescate de la ex candidata presidencial ha agravado la crisis que atraviesa el grupo desde la muerte de Raúl Reyes, su número dos, en marzo, y la del jefe máximo, Manuel Marulanda, alias Tirofijo, confirmada en mayo. Pero analistas y ex miembros advierten de que no está hundido del todo y que acabar con las FARC no va a ser tan fácil. "Ellos no se van a entregar y sólo negociarán en una mesa con presencia internacional", afirma Jorge Polanía, alias Polo, otro ex guerrillero, en una cafetería del centro de Bogotá.

La información que han proporcionado los casi 10.000 miembros de la guerrilla que han abandonado el grupo armado ha sido vital para el Ejército. Polo cree que hay una lucha interna y que Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, no ha aceptado al nuevo jefe máximo, Alfonso Cano.

La Operación Jaque supuso toda una humillación para la guerrilla. El Gobierno ha explicado que se les engañó haciéndoles creer que iban a trasladar al grupo de 15 secuestrados a otro lugar de la selva, una muestra de que los servicios secretos militares colombianos, que en los últimos años han recibido apoyo y formación de EE UU, están bien infiltrados en el grupo armado. En su primer comunicado tras la operación, las FARC aseguraron el viernes que la liberación no fue un rescate, sino una fuga, culpando a los dos guerrilleros que actuaban como carceleros, de traicionarles.

Existen temores a nuevas acciones de represalia de las FARC, tanto contra las instituciones, como contra los 700 rehenes que aún quedan en la selva o contra los liberados el 2 de julio, sobre todo los que no han podido viajar al extranjero. La primera en salir ha sido la propia Betancourt, quien teme volver a Colombia el 20 de julio para participar en una gran manifestación que se ha convocado para pedir a las FARC que abandonen las armas. Los otros rehenes liberados están siendo fuertemente protegidos por la policía. Esta misma semana, el ex senador Luis Eladio Pérez, secuestrado el 10 de junio de 2001 y liberado en febrero pasado por la guerrilla, se ha marchado del país tras ser amenazado de muerte.

También tuvo que salir del país por amenazas el ex guerrillero del Ejército de Liberación Nacional reconvertido en analista, León Valencia, que vive en Argentina desde hace dos meses y medio. "Negociar con los guerrilleros no va a ser fácil, aunque ahora pueden haber perdido la ilusión de la victoria. Pero ellos saben que son el problema central de Colombia, porque el Gobierno los ha convertido en eso", explica en su despacho de la Fundación Arco Iris, donde los policías que le protegen vigilan la entrada.

El País, España

http://www.elpais.com/articulo/internacional/FARC/pretenden/devolver/golpe/elpepiint/20080713elpepiint_5/Tes/