martes, 29 de julio de 2008

Gira veraniega

Todo parecería una farsa, si no fuese tan dolorosamente costoso, en prestigio y petrodólares

Comenzó el viaje bastante despechado pues se enteró de la gran fiesta del pana Uribe en Leticia, con Shakira y el tan querido Carlos Vives, que casi es maracucho. Invitados especiales: Lula y Alan García, pero Hugo Chávez Frías, líder continental, fue completamente ninguneado, ¡nadie lo llamó! Estuvo merodeando por los alrededores, para ver si Lula, quien se las arregla para estar en todas partes, le decía algo, pero el sarao colombiano parecía ser por estricta invitación.

Menos mal que ser jeque de la revolución bolivariana implica ciertas ventajas y, al no ser convidado a quedarse con los demás presidentes en la Amazonia, pudo rápidamente tomar su multimillonario avión, regresar a Venezuela y aliviar su mal humor regañando a un traidor que se ha atrevido a lanzarse ¡en Barinas! para una alcaldía local.

Daniel Ortega puede tener muchos defectos, pero es un hombre agradecido. Él sí invitó a Chávez para su fiesta en Managua y lo recibió con entusiasmo. El intervalo nica y otro regreso a Caracas, para hablarle a los niños en su día, permitieron a la eficiente Cancillería bolivariana improvisar el gran periplo por la vieja Europa, que borraría la humillación de Leticia. Hubo que torcer brazos, prometer petróleo en abundancia, movilizar embajadores y "avanzadas técnicas" para sacar a los europeos de su sopor estival y lograr que interrumpiesen brevemente sus vacaciones para recibir al comandante.

Lo más fácil fue Belarús, pues nadie quiere visitar al camarada Lukashenko. Incluso se consiguió que le dieran a Hugo Rafael un premio humanitario y se le calificase como "el hombre que más ha ayudado a Belarús desde su independencia" (¿cuál habrá sido esa ayuda tan importante? Como que se le pasó la mano a Lukashenko).

En Portugal, Chávez goza de la simpatía de dos poderosos aliados: Mario Soares y Saramago y sin duda alguna las gestiones del inolvidable general Lucas Rincón, embajador en tierras lusitanas, facilitaron la visita presidencial. Pero el éxito indudable de la Casa Amarilla fue lograr las invitaciones a Moscú y Madrid, pasando por el palacio de Marivent en Mallorca.

¿Qué pasó realmente en Moscú? En una ambigua y extraña frase, Chávez habló de recibir unas eventuales naves rusas con tambores, himnos y banderas. ¿De dónde sacaron las agencias noticiosas presentes, rusas rusitas, que había propuesto otorgar bases en territorio venezolano? Creemos, junto con nuestro Presidente, que no se trató de un error de interpretación pues los eslavos son famosos en el mundo por su dominio de los idiomas y el español, en particular, es hablado por acuciosos especialistas.

¿Se trata de una conspiración mediática mundial en donde están metidas instituciones respetables como Izvestia y Novosti? ¿Estarán los malvados rusos tratando de revivir el episodio de la crisis de los misiles de los años 60, con Kennedy-Obama y la complicidad de Chávez deseoso de darle a su padre espiritual una revancha final sobre el imperio?

Nos pareció, por el contrario, que los gobernantes rusos no quisieron aparecer públicamente asociados con los discursos de Chávez. A pesar de las compras de armas millonarias, en la rueda de prensa lo dejaron solo, sin que ninguno de sus anfitriones apareciese para acompañarlo ante las jaurías periodísticas. Para cerrar con broche de oro, Mallorca, pues del lamentable Zapatero no vale la pena hablar. Como lo dice muy claramente el diario ABC, don Juan Carlos aceptó la entrevista "por disciplina y por vocación de servicio".

Chávez cree que le han perdonado sus insultos y se olvida de cuando exigía excusas por parte del "rey ilegítimo, nombrado por Franco". Se presentó mansito y sudoroso, insinuando un paseo por la playa o quizás una vuelta en el Bribón. Pero no le dieron ni una ensaimada para que las probase. Sólo una franela que le recordará siempre aquel episodio bochornoso. ¿Logrará una foto en Hola, a pesar de que no estaba vestido adecuadamente? Todo parecería una farsa, si no fuese tan dolorosamente costoso, en prestigio y petrodólares.

El Universal
Maruja Tarre Briceño
http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/2854/1/