viernes, 27 de marzo de 2009

Tomarán fincas de los Chávez en Barinas





Un total de 14 cooperativas de campesinos acordaron hacer una "toma simbólica" de las fincas que pertenecen a la familia del presidente Hugo Chávez en Barinas. La actividad será la próxima semana y es coordinada por el diputado de Gente Emergente, Wilmer Azuaje, y movimientos de bases que desaprueban la conducción del INTI, de la gobernación y del PSUV en el estado llanero. "La Chavera, propiedad de Hugo de Los Reyes Chávez, padre del mandatario, y La Malagueña, presuntamente de Néstor Izarra, herrero de la familia presidencial, serán reclamadas por los consejos comunales a Miraflores para que sean entregadas a los campesinos, a los productores de la zona.

Queremos ver si Hugo Chávez es capaz de actuar como Fidel Castro, en Cuba, quien cedió las tierras de sus padres a los pobres", afirmó el diputado, quien es investigado porque denunció que los hermanos del jefe de Estado poseían 17 haciendas.

Azuaje exigió al INTI y a Chávez que investigue la compra de las fincas aledañas a La Chavera y a los supuestos testaferros de sus hermanos. "¿De dónde salen esos recursos? Izarra es propietario de las bienechurías de La Malagueña, pero no de las tierras", dijo.



El Nacional







Del bolidesastre

Los nuevos culpables




L a inclinación natural del presidente Chávez, y de sus más cercanos colaboradores, cuando encuentra dificultades, ha sido señalar culpables que conspiran contra la buena marcha del proceso y le impiden realizar su proyecto personal. Jamás se les ha ocurrido que sus tropiezos y las calamidades que deben padecer los venezolanos puedan ser obra de sus diez años de gestión ineficaz e incoherente y de su prédica de odio.

Los primeros culpables fueron los políticos, que habrían llevado la república a la ruina porque querían monopolizar el poder.

El estigma se extendió luego a los cuarenta años de la llamada cuarta república. Después le tocó el turno a los oligarcas y latifundistas que venían medrando de la riqueza nacional desde los tiempos de la colonia, incluyendo de paso a la oligarquía colombiana. Más tarde le correspondió, con gran énfasis, a los medios de comunicación ser los pecadores, porque no presentaban con suficiente colorido la patria brillante que había construido la "revolución bolivariana".

Y así sucesivamente, se atribuyeron los tropiezos a las intenciones perversas del imperio, de los capitalistas, del presidente Bush, de la clase media, de los empresarios, de los comerciantes, de los sindicalistas, de los trabajadores, de los curas, de los estudiantes, de los zulianos y de los gobernadores. Todos ellos llamados escuálidos, pitiyanquis o vendepatrias.

La lista de culpables, de quienes se resisten a ser hombres nuevos a imagen y semejanza del caudillo, es tan larga que tiende a agotarse. Pero a pesar de que les denuncia y combate en Aló Presidente, los problemas no dejan de agravarse: aumenta la inflación, crece la inseguridad y, para colmo de males, empiezan a reducirse los ingresos.

Ahora la lista de enemigos se extiende a los trabajadores y obreros del Estado que han abusado de su candor y falta de controles administrativos. También incluye a grandes burócratas, autoridades regionales, diputados y directores de empresas de la CVG.

Son ellos quienes con sus altos salarios y gastos superfluos impiden hoy el avance de la revolución. El Presidente dijo con voz tronante el miércoles, como si se hubiera enterado ayer de esas anomalías: "Aquí se tienen que acabar los megasueldos, los megasalarios, los megabonos. ¡El que quiera volverse rico, váyase a otro lado!", con lo cual le mandó un mensaje a sus progenitores, hermanos, primos, sobrinos y ahijados de Barinas, que andan por allí buchones y felices.

Pudo haber acusado de la baja de precios del petróleo a Wall Street, lo que es bastante fácil. Pero ese era un recurso trillado y necesitaba de nuevos enemigos. Por lo que esta vez decidió arremeter contra aquellos a quienes su gobierno paga los sueldos y salarios. Y para coronar el acto de cinismo, se horrorizó con lo mucho que se gasta en propaganda del gobierno y la revolución.

Sólo le faltó mandar a retirar las fotos e imágenes de Chávez que adornan las calles, los edificios y las oficinas públicas.


Editorial
El Nacional








La casa de Mario Isea en Maracaibo




Estas son las fotos publicada por Versión Final



Diputados como Mario Isea tendrán que ajustar su bolsillo para cubrir los gastos que desde el inicio de la "revolución" empezaron a adquirir.

En el caso del diputado Mario Isera, la situación parece quedarle difícil. Y es que tiene su casa en una de las zonas más ostentosas de Maracaibo, en Lago Mar Beach.

Valorada según especialistas en bienes y raíces, entre 900 y un millón del bolívares fuertes, la residencia del parlamentario dista de las exigencias del Presidente.

Al igual que la de Di Martino, dos militares custodian la casa Mis Ángeles, bordeada con altas paredes tal como un fortín. Cerco eléctrico y carros lujosos que entran y salen, terminan de armar el doble discurso de la tolda roja.



La casita de Di Martino

Por una calle tiene el frente y por la otra el garaje. Ahí entran y salen camionetotas a toda hora. Antes un poco más que ahora, pero siempre son oscuras y entran en filita". La afirmación de una de las habitantes que colindan con la residencia Ana Clara (Esposa de Di Martino) obliga a recordar las palabras del jefe de Estado, que en su alocución del miércoles afirmó: "Es una exageración el uso de las camionetas ¿Por qué tiene que ir el señor gobernador con aire acondicionado, vidrios ahumados y 20 camionetas atrás para visitar un pueblito? ¡Qué es eso!".

Por Tabaquito Negrón, de ND
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