lunes, 9 de marzo de 2009

Nixon Moreno abandonó la Nunciatura Apostólica esta madrugada

Caracas.- Nixon Moreno salió de la Nunciatura Apostólica en Caracas, lugar donde permanecía refugiado desde marzo de 2007.

La abogada Tamara Sujú confirmó a eluniversal.com que Moreno abandonó la sede diplomática en horas de la madrugada de hoy.

En una carta, Moreno explicó que "razones personales y de seguridad" le motivaron a abandonar la Nunciatura. Pidió disculpas por no avisar previamente sobre su decisión, pero aseguró que razones de seguridad así se lo exigieron.

Moreno agradeció a la Nunciatura Apostólica por el trato de "mayor respeto y dignidad" de refugiado humanitario que le fue dado durante el tiempo que permaneció allí.

Moreno, quien encabezó protestas en el seno del movimiento estudiantil, permanecía refugiado en esta sede diplomática desde marzo de 2007. El Vaticano le otorgó el asilo diplomático y esperaba por el salvoconducto del Gobierno Nacional que le permitiera abandonar el país. En reiteradas ocasiones representantes del Gobierno descartaron esa posibilidad.

Recientemente los representantes legales de Nixon habían solicitado protección policial para la Nunciatura y sus alrededores, en vista de que grupos identificados con el oficialismo, como el colectivo La Piedrita, habían lanzado bombas lacrimógenas a esta sede diplomática.

Sobre Moreno pesa una acusación por actos lascivos en perjuicio de una funcionaria policial del estado Mérida, presuntamente ocurridos durante una protesta estudiantil en esa ciudad. Además, tiene una acusación por homicidio. Un tribunal de esa entidad, dictó orden de detención en su contra.

Los abogados defensores y el propio acusado, han negado el delito por el cual se le imputó, y denunciado irregularidades en el proceso judicial que se le sigue a este ciudadano. Ante lo cual, Moreno pidió refugio a la Nunciatura Apostólica en marzo de 2007.

Sujú indicó que habría sido por el cansancio ante la negativa gubernamental de darle el salvoconducto, la razón por la que Moreno decidió marcharse.

"Mi preocupación es por su seguridad. Él no tiene medios económicos para movilizarle, mi llamado es para las autoridades para que velen por la seguridad de Moreno", dijo la abogada quien aseveró que su defendido es un "perseguido político".

Señaló que la figura del salvoconducto no es algo que el propio Estado decide, sino que es una consecuencia del asilo. "Y a pesar de todo eso se le negó el salvoconducto".

Alonso Medina Roa, quien también representa legalmente a Moreno, afirmó que el Estado venezolano está en mora con Nixon, y la negativa de dar el salvoconducto representa un "desconocimiento de la institución del asilo".

Dijo que, aunque jurídicamente no se puede justificar lo sucedido debido a que sobre Moreno pesa una orden de captura de un tribunal, la actitud asumida por el ex estudiante de la Universidad de Los Andes (ULA) es legítima.

Leda Piñero
EL UNIVERSAL





El mundo de los mediocres



El Presidente no cesa de expresar en sus apariciones públicas, que no son pocas, que el poder en Venezuela está adherido a su persona; que es una ilusión imaginar siquiera que pueda ser compartido con las instituciones republicanas; que la República es él. Que si la sociedad venezolana ha de ser influida por algo, ha de serlo por su pensamiento estancado en el siglo XVIII. ¿Cómo logrará Chávez preservar en el tiempo esa maquinación perversa? Cuanto mayor es la concentración económica en sus manos, en esa misma proporción juega con las cuotas de poder. Se convierte así en el jefe de una empresa mastodóntica que dispone de casi todos los espacios económicos y políticos del país. Poco le importa que este esquema ya ensayado en otros países conduzca a la ruina y al caos. ¿Cómo ha logrado hasta ahora blandearse de la voluntad de parte importante de la población y cómo pretende preservarla?

La personalidad agresiva del Presidente ha influido en la conducta revoltosa de determinados grupos; de la misma forma que éstos marcan la estructura de poder en el Estado. Basta analizar el dilema de Chávez para actuar contra el jefe de "La Piedrita" para corroborarlo. El plan fue, desde el principio, calibrar con técnicas demoscópicas la actitud de los desheredados a fin de obtener material para la elaboración de valoraciones y líneas maestras que ofrecerían mucho a muchos en la medida de lo posible; y de lo imposible también. En el gobierno no hay, pues, dirección sino seducción; no es la autoridad sino la mediocridad quien fija los objetivos de los que ejercen el poder.

La mediocridad es una consecuencia necesaria del proceso revolucionario en marcha. La idea de que este régimen, y los futuros, requerirán de un mundo gris para sus propósitos finales gana adeptos en el gobierno. Que sólo la nivelación por debajo produciría los grises necesarios para garantizar la continuidad de este esquema degradante. Basta analizar la languidez los que rigen las instituciones fundamentales del Estado para entender el "talento" gubernativo.

La tesis no es nueva. En medio de los movimientos extremos de nuestra civilización se desplaza el grueso de la gente. Entre estos están los desheredados los cuales seguirán condenados a la medianía por razón de un proceso de dádivas que les permitiría subsistir. Piensa Chávez que son estos quienes garantizarían la consolidación de lo que él denomina "el proceso revolucionario". No obstante la crisis económica ya sobre nuestros hombros el jefe sigue orientando sus discursos, no a solucionar los problemas fundamentales, sino a expandir el universo de la decadencia. Piensa que así terminará gozando del espíritu, genio y humor colectivo. En otras palabras, concluirá divirtiendo y seduciendo al mundo de los excluidos.

Las víctimas de esta dinámica perversa son los cuadros. Ya estamos presenciando las crisis de los llamados gerentes y de los mismos trabajadores. Las empresas de Guayana, petroleras, Metro de Caracas, Electricidad, bancos del Estado y las que están en cierne, presagian el derrumbe de la contracorriente esgrimida por el gobierno sobre una rigidez corporativa regida por la mediocridad.

Aun cuando el gobierno sostiene que el desempleo no se incrementará en virtud de las misiones, el número de fracasados por causas estructurales aumentará en los estratos medios. Estamos presenciando el caso de personas que habiendo cursado carreras mal trazadas por el régimen acabarán en vías muertas antes de lo que se imaginaban. Y ello, sin que signifique asumir posiciones clasistas, no es más que una consecuencia de la mediocridad como política de Estado. ¿Debemos permitir que nuestro futuro, ahora más difícil de vislumbrar en razón de la crisis, sea decidido por los mediocres?


Miguel Bahachille

El Universal