sábado, 14 de marzo de 2009

Chávez burgués: A Chacumbele se le podría definir con el verso de la vieja canción comunista la joven guardia: "El burgués insaciable y cruel".

¿Qué diría Marx de una "revolución" que se ensaña contra la clase obrera?



El Estado-patrono está comenzando a confrontar problemas laborales. Era inevitable. Después de años de gordas vacas fiscales, que permitieron, en el caso de los empleados públicos, soslayar las reivindicaciones de los trabajadores a punta de realazos, obviando la contratación colectiva por años, y estableciendo aumentos salariales por decreto, o, en otros sectores, firmar contratos demagógicos, el mundo sindical comienza a revirar porque el viento económico sopla ahora en contra.

Entre los trabajadores de las empresas básicas de Guayana, los de la electricidad, los del Metro de Caracas, los petroleros, los empleados públicos, por todas partes, se expande el sordo rumor de la insatisfacción laboral y sindical. El patrono ahora dice que no hay real y los sindicatos, incluso los que antes alcahuetearon al patrono, comienzan a gruñir.

El epicentro de la agitación sindical está en Guayana porque en esta región, la destrucción de las empresas básicas por la mezcla corrosiva de ineficiencia y corrupción mafiosa que impera en la CVG y en las directivas de las propias empresas, y que las ha llevado prácticamente a la quiebra, amenaza hoy las propias condiciones de trabajo, así como las conquistas establecidas en los contratos colectivos.

¿Cuál ha sido la respuesta de Chacumbele? La que le es típica. El insulto y la agresión a los trabajadores, la descalificación, la amenaza y el reto. El Presidente desafía a los trabajadores a que vayan a un paro. Los provoca con los insultos, deseando que le den el pretexto para proceder a despidos masivos y al establecimiento de un nuevo modelo de relación obrero-patronal, sin la intermediación de sindicatos y sin contratos colectivos discutidos con estos. Desde luego, la amenaza implica también la liquidación del derecho de huelga.

"El que pare una empresa del Estado está contra el jefe del Estado", vociferó Chacumbele en Ciudad Piar, cuando colocaba, ¡por quinta vez!, la primera piedra de la nueva siderúrgica.

A Chacumbele se le podría definir con el verso de la vieja canción comunista la joven guardia: "El burgués insaciable y cruel".

Pero los sindicalistas no se quedaron callados.

Sus respuestas fueron directas y duras. Señalaron la responsabilidad del gobierno y de las mafias corruptas en el brutal deterioro de las empresas del aluminio; desmintieron las falsedades que había soltado el Presidente ("horas extras que se cobran por diez"; "carros que se les subsidian") y no mordieron el peine de la provocación ("¿Qué vamos a parar, si las empresas están paradas como producto de la desinversión de todos estos años?"). Algún sindicalista no dejó de señalar el contraste entre lo que ganan los trabajadores y los sueldos de la alta burocracia: "Él considera corrupción que un trabajador (...) quiera ganar tres mil bolívares fuertes, pero los magistrados y ministros ganan 25, 30 y 40 millones de bolívares de los viejos".

Algún otro apuntó, irónicamente: "Cuando yo vea al Presidente y a sus ministros mandando sus hijos a colegios bolivarianos, yo voy a mandar los míos también. Que arregle las escuelas públicas en lugar de criticar las oportunidades que hemos conquistado para los hijos de los trabajadores". ¿Qué diría Marx de una "revolución" que se ensaña contra la clase obrera?

Tal Cual Teodoro Petkoff






Oficialismo y oposición fijan plataforma común



Sindicatos rechazan agresión del presidente Chávez


La difícil situación laboral del país ­provocada principalmente por el Gobierno­ llevó a la dirigencia sindical oficialista y de oposición a establecer una plataforma común de acción para defender los derechos de los trabajadores. En rueda de prensa realizada en la sede de la Federación Nacional de Trabajadores de Telecomunicaciones, líderes de organizaciones obreras de las distintas tendencias anunciaron ayer la creación del Movimiento de Solidaridad Laboral.

Orlando Chirino, coordinador de la oficialista Unión Nacional de Trabajadores, dijo: "Debemos construir la unidad de los trabajadores del país, cuyos derechos han sido violentados por los patronos, especialmente el Estado".

El representante de la facción Corriente Clasista Unitaria Revolucionaria Autónoma deploró los ataques del presidente Hugo Chávez Frías a los trabajadores del Metro de Caracas y de las empresas básicas de Guayana con la amenaza de militarizarlos si se paralizan.

Chirino insistió en que las movilizaciones, el paro y la huelga son derechos constitucionales y supraconstitucionales, por los acuerdos suscritos con instituciones como la Organización Internacional del Trabajo.

Les recuerda a las directivas de los sindicatos su responsabilidad de "defender a los trabajadores y de deponer posiciones políticas complacientes". Alerta sobre "la indefensión en que se encuentran.

Luego de varias reuniones en las últimas semanas, los dirigentes crearon el movimiento que hará funcionar la solidaridad de todos los trabajadores con sus iguales que afronten situaciones conflictivas. La primera acción es con la gente del Metro de Caracas, cuyo contrato colectivo ­homologado por las partes­ fue invalidado por el Ejecutivo.

También están en juego la discusión de las convenciones colectivas de los sectores eléctrico y petrolero, así como de Alcasa y de la administración pública, entre otros. El rescate de la autonomía y de la democracia interna de las organizaciones sindicales es punto de honor del movimiento.

El Nacional
Ana Díaz



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