jueves, 7 de agosto de 2008

Iván Carratú Molina: La sociedad venezolana aún no reacciona


Mientras la sociedad venezolana permanezca dormida, achantada y no se decida a actuar, de acuerdo a los mecanismos que le da la Constitución, Hugo Chávez hará con nosotros lo que quiera. Así lo manifiesta el vicealmirante (r) Iván Carratú Molina, ex jefe de la Casa Militar. Una de los temores más importantes que afecta al presidente es la expresión civil en la calle, asegura. En este sentido comenta que cada vez que hay protestas salen inmediatamente los grupos armados y revoltosos a amedrentar y atacar a los manifestantes; pero, ahora con la creación legal de las milicias, no saldrán los malandros, sino los que están siendo entrenados para conformar el aparato de represión del Estado. La Ley de la Fuerza Armada Bolivariana, asienta, es una copia de la que rige en Cuba. Compara las decisiones que está tomando Chávez con las que adoptó Adolf Hitler en Alemania.

Sin impedimentos actúa Chávez

-¿Cómo aprecia usted el establecimiento del grado militar que adquiere ahora el presidente de la República con la Ley de la Fuerza Armada Bolivariana?


-en la Constitución del '99 al presidente de la República se le otorga el título de comandante en jefe y comandante supremo de la Fuerza Armada Nacional. Y, particularmente, en esta Constitución se reserva todo lo concerniente al manejo, gerencia, administración y empleo de la FAN. Partiendo de ese punto de vista, con el carácter personalista de Hugo Chávez y la ausencia del Estado de Derecho y de controles políticos al más alto nivel del Estado venezolano, es un abuso que el presidente se autodesigne y cree un grado militar para dirigir la FAN en Venezuela, ya como un comandante militar.

Debemos recordar que en otros países ha ocurrido eso en el pasado. Cuando Adolf Hitler en la Alemania, de la preguerra mundial, fue así. Igualmente ocurrió cuando Mussolini obtuvo el poder en Italia. Fidel Castro es así. Lo que estamos viendo en Venezuela es la construcción de una estructura militar, del mismo centro del poder, donde el presidente se asigna un rango militar y no hay ninguna autoridad, ni institución, ni poder del Estado que logre impedir que eso ocurra.

La única manera de impedir que eso suceda es que la sociedad, masivamente, proteste. Y como la sociedad nuestra no quiere protestar y está esperando que algunas personas le solucionen el problema político, el Presidente hace lo que le da la gana.

-¿Qué puede ocurrir a partir de ese grado militar?

-De repente empieza a darle grados militares a milicianos cubanos y comenzaremos a ver en el país a esos milicianos cubanos en las calles, así como ya están en las notarías, en los cuarteles, en los hospitales y ambulatorios, dentro de poco tendremos no sólo cubanos, sino también militares bolivianos, ecuatorianos, sirios, iraníes y rusos en todas partes de Venezuela.

El problema va más allá del grado y del uniforme militar. Es un asunto de seguridad del Estado y de democracia. Y frente al poder exacerbado del presidente, desde el punto de vista nacionalista que nos queda es la protesta pública.

Y tiene que ser de esa manera porque los poderes públicos obedecen ciegamente al presidente de la República y actúan de acuerdo a su pensamiento. El Tribunal Supremo de Justicia de manera inconstitucional aprobó la inhabilitación de unos líderes políticos, lo cual nos indica que en el día de mañana puede ser inhabilitada cualquier persona.

De igual forma, así como decidió cogerse el Banco de Venezuela, se puede coger cualquier propiedad importante de venezolano o de grupo de venezolanos, porque ya él dijo que ante una operación comercial podría decir que no se lleve a efecto, por cuanto sólo su decisión será la que se imponga.

Copiando el modelo cubano

-¿Qué sentido tiene la creación de las milicias e integrarlas a la Fuerza Armada, las cuales dependerán directamente del presidente de la República?


-Cuando fue promulgada la Ley Orgánica de la Fuerza Armada, en septiembre del 2005, teníamos una representación más o menos de unos 50 ó 55 diputados de la oposición (AD, Primero Justicia, MAS y otros factores) en la Asamblea Nacional. Esa ley contemplaba la posibilidad de subdividir el país en regiones militares y asignarles a cada una de éstas un comandante, que podría, eventualmente, asumir las funciones del gobernador y del alcalde, lo que significaba militarizar a la sociedad.

En esta ley del 31 de julio, se introduce nuevamente la figura de la milicia, se le asocia a los grupos comunales y se le asignan unidades regionales de defensa integral, comandadas por militares o por personas designadas por el presidente de la República, efectivos o milicianos, lo que tenemos a la vuelta de la esquina la militarización e ideologización de todos los ciudadanos.

Ello es una copia textual y como espejo de la estructura de defensa cubano, que contempla también Fuerzas Armadas, milicias, jóvenes comunistas, centros de producción socialistas y la reserva militar socialista.

Represión pareja

-¿No le parece que sea muy grave constituir regiones militares en el país, sobre todo cuando se acrecienten las protestas, que se han venido dando como consecuencia del mal funcionamiento de los servicios y en defensa de los derechos públicos? ¿Sería el medio más fuerte para silenciar y reprimir las manifestaciones?


-Indiscutiblemente, sí. Uno de los temores más importantes que afecta al presidente venezolano es la expresión civil en la calle. Siempre que ha habido manifestaciones, marchas, protestas, han salido inmediatamente grupos armados y de revoltosos, así como bandas de respuesta rápida al gobierno, para reprimir, amedrentar y atacar a los manifestantes. Ahora, bajo el esquema legal, no van a salir esos malandros, sino los grupos militares y las milicias entrenadas y preparadas por el gobierno. Al final, la intención clara y expresa en la ley, aunque no lo dice, es que cuando haya una manifestación en algún sector geográfico sea militarizada la zona, serán sacadas las milicias y reducirán a la población, bajo el alegato de que se está actuando contra la ley.

De inmediato la Policía Nacional, creada hace unos cuatro o cinco meses, estará interviniendo junto con un aparato represivo instaurado desde el Estado por un presidente electo, pero convertido en dictador, que ha venido eliminando los valores democráticos.

Sociedad adormilada

-¿Qué podría ocurrir si en el año 2012 sale electo un civil demócrata y mantiene su condición de comandante en jefe el señor Chávez?


-El asunto no es que sea electo un civil a la presidencia. Estoy seguro que un civil electo no va a asumir esa posición. Lo que procedería en ese entonces, sobre lo que tú me estás preguntando, sería una reforma constitucional, cambiar la parte militarista a la estructura de esta Constitución y regresarla al concepto civilista, que ha debido tener.

A mi manera de ver, el problema no es que sea reemplazado o no el Presidente. El problema es que el Presidente no entrega por la vía electoral. Y aquí estamos creyendo que todo se desenvolverá normalmente. En noviembre, cuando se realice la consulta electoral de los venezolanos, observaremos la conducta del presidente de la República y también la del Consejo Nacional Electoral. En ese entonces es que podremos vislumbrar si realmente tenemos opción del reemplazo de un presidente o seguiremos una dictadura por todos los años que estuvo en el poder Juan Vicente Gómez o quizá más como ha pasado en Cuba con Fidel Castro.

El problema más importante es que la sociedad está achantada, dormida, y no quiere reaccionar de acuerdo a lo que establece la Constitución.

Y una sociedad que permite que la pisoteen, que la arrinconen y que la humille, no goza de derechos y nunca será libre.

Negociación de oposición y gobierno

-¿Considera que un referendo abrogatorio de los 26 decretos de la Habilitante podría ser una solución por lo pronto?


-Creo que un referendo abrogatorio sería la vía pacífica para contrarrestar las leyes de la Habilitante. Pero, conociendo el talante del Presidente, no creo que lo vaya a permitir. Y si vamos a un referendo nos van a hacer trampas igual como han hecho en todas las citas electorales que se han registrado. Inclusive, en el referendo sobre la reforma de la Constitución se ganó por una masiva concurrencia a las urnas, pero los números finales de ese resultado del sí o no, me refiero a si apoyaban una Constitución socialista o la rechazaban, todavía no han sido dados a conocer. Y fue aparentemente negociado por los actores políticos de la oposición y del gobierno.

Frente a lo que ha ocurrido, no auguro, ni pienso que en Venezuela, en el futuro inmediato, pueda haber una respuesta electoral a los abusos de poder y de opciones de minimizar la estrategia socialista de Hugo Chávez.

El Impulso
Pacífico Sánchez
http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/2947/1/