viernes, 24 de abril de 2009

¡I want to be your friend!


En la pasada cumbre de Las Américas con espontaneidad tropical y afecto programado el presidente de Venezuela obsequió al presidente de Estados Unidos el libro de Eduardo Galeano -Las venas abiertas de América Latina-, con la pedagógica finalidad de lograr que Mr Obama comprenda a los pueblos latinoamericanos. Este regalo fue complementado con una frase pronunciada en un rudo pero entendible inglés, donde Chávez le manifestó al presidente Obama que quería ser su amigo. Sobre la facialidad y gestualidad del mandatario venezolano no hay que hacer comentarios pues las fotos e imágenes televisivas son más que elocuentes.

Estas salidas presidenciales no deben extrañarnos, recordemos cuando se uniformó para lanzar una bola en grandes ligas o su frustrado intento de besar a una reina. En este orden de ideas, no me sorprendería que dentro del libro hubiese encartada una esquela escrita de puño y letra del comandante Presidente con el siguiente texto:

Epa Barak.

No sabes los esfuerzos que he hecho por mejorar las relaciones entre ustedes y yo, pero Bush se empeñó en destruir toda una vida de buenas relaciones. Ahora la cosa es distinta porque tú eres como nosotros y tú eres el que manda, por eso quiero echar una conversadita contigo sobre el rollo energético. Hermano, como efecto mediático está muy bien lo de la energía alternativa, pero ¡stop! Tú me tienes que seguir comprando oil, y con el pago, te retratas con los pies juntos. Para eso te quiero pedir que me invites a la Casa Blanca, preferiblemente un fin de semana para llevarme a Rosa Inés para que juegue con tus chamas. Eso sí, me recibes en las áreas privadas de la Casa Blanca por ejemplo en el family room, para que se vea que tú también quieres ser amigo mío. Para que no vayas a confrontar problemas con la seguridad, yo me iría directo a la base Andriu y tú me mandas el helicóptero para que me lleve directamente a tu casa. Por cierto, es posible que me vaya en un avión de Cubana de Aviación, porque cada día confío menos en la gente que está a mí alrededor. Bueno hermano querido, contéstame rápido. Chao Barack.

Hugo

En atención a la reciprocidad diplomática, el presidente Obama debería obsequiar al presidente Chávez un libro que pensamos pudiera ser -La democracia en América de Alexis de Tocqueville- para que, con igual afán pedagógico, el líder del proceso comprenda mejor lo que es una democracia. Por supuesto, le encartaría una nota, más escueta, cuyo texto pudiera ser este:

Dear Mr President Chávez.

Agradezco su interés en ser mi amigo. Quiero que usted entienda que yo distingo entre amigos y conocidos. Mis amigos repudian el terrorismo, condenan a las FARC, no toleran a Al Qaeda, se distancian cada vez más de Ahmadineyad, respetan la soberanía de sus países, la de sus vecinos y la voluntad de sus ciudadanos. El grupo de los conocidos está integrado por aquellos que no profesan estos postulados. Con relación a la invitación lo comentaré con la Secretaria de Estado para evaluar el momento más oportuno y formalizar los asuntos relativos a su seguridad en suelo norteamericano.

Yours, Barack Obama.

Es difícil saber la agenda oculta detrás de las actuaciones del líder del proceso, quien nos ha demostrado hasta la saciedad que no da puntada sin hilo, de manera que la búsqueda inusitada de amistad con el hombre que dirige los destinos de un pueblo donde existen, funcionan y se respetan las instituciones y cuya integridad la ha vapuleado verbalmente cada vez que fuese menester, es, por decir lo menos, llamativa. En este momento cabe recordar a Henry Kissinger quien decía que los países no tienen amigos sino intereses, al parecer el presidente venezolano o está entendiendo tardíamente eso o la magnitud de la crisis lo obliga a entenderlo.

Ojalá éste sea el móvil de este gesto de acercamiento y no el deseo no cumplido de completar su galería de fotografías con una de la Casa Blanca. Para tranquilidad inmediata del presidente Chávez es posible que el presidente Obama le diga: By now, we need your oil.

José Mayora
El Universal







Manuel Rosales no puede ser detenido por Interpol


El abogado peruano Javier Valle Riestra, defensor de Manuel Rosales, quien pide asilo político en Perú, afirmó que su patrocinado no puede ser detenido por Interpol.

Según Valle Riestra, ese cuerpo está impedido de intervenir en casos de persecución política.

"El artículo tercero de los estatutos de Interpol dice que le está prohibido intervenir en asuntos políticos, raciales y religiosos", dijo Riestra a la AFP.

Anotó que ante una "posible orden de detención internacional envié vía email a la central de Interpol a fin de que no difundan ninguna orden para lo cual acompañé todos los argumentos sobre lo que es un claro caso de persecución política; así que no va a ser difundida esa orden".

"Yo ya previne con un escrito a la Interpol sobre lo que está pasando. Van a estudiar el caso y cuando vean la realidad de mis documentos van a decirle a Interpol de Caracas que no difundan la orden porque no pueden; va a ser una victoria moral para Rosales", precisó.

El miércoles un tribunal de Caracas dictó orden de detención contra Rosales y pidió a la Interpol venezolana su ubicación y búsqueda. Rosales está acusado de corrupción en su país, cargo que el acusado rechaza y se declara víctima de persecución política del presidente Hugo Chávez.

El gobierno peruano ha anunciado que en dos semanas resolverá si se le otorga o no el derecho de asilo.

Cadena Global/AFP