viernes, 10 de abril de 2009

Denuncian empleo de herramientas democráticas con fines totalitarios


Carta Democrática Interamericana distingue entre legitimidad de origen y de práctica


Según conclusiones que arrojó un panel en un foro auspiciado recientemente por la Universidad Internacional de la Florida, gobiernos como los de Ecuador, Bolivia y Venezuela emplean el lenguaje de la democracia y la realización de elecciones para consolidar regímenes totalitarios.


Adolfo Salgueiro, jefe de la cátedra de Derecho Internacional de la UCAB, coincide con esta apreciación, señalando que el caso de Venezuela es el más evidente.

"Creo que el presidente Chávez y su gobierno en este momento de arremetida, aunque lo venían haciendo un poco más disimuladamente antes, están utilizando el parapeto formal constitucional para hacer con la ley y con la Constitución lo contrario a lo que la ley y la Constitución estaban diseñados para hacer. En efecto, creo que es así, y eso, en mi opinión, abre el abanico de opciones no democráticas que está empezando a utilizar el Gobierno", afirmó.

Agrega que, en un grado menor, este tipo de acciones se han venido apreciando progresivamente no solo en Ecuador y Bolivia, sino también en Nicaragua y Honduras.

"En Ecuador está empezando a ser así, en el caso de Bolivia ya tiene una cierta evidencia y en el de Nicaragua está en una etapa bastante cercana al caso de Venezuela. Honduras también, aunque menos. Habrá que ver cuando se posesione el presidente de El Salvador", expresó.

Al respecto, Salgueiro explica que lo complejo de la situación es el empleo de herramientas democráticas por parte de estos gobiernos, "justamente allí es donde está traba de la cosa. El disfraz formal es 'hay elecciones'. En efecto, en términos de elecciones Chávez hace más que ninguno."

Destaca, entonces, la distinción que expresa la Carta Democrática Interamericana entre 'legitimidad de origen' (aspecto electoral) con 'legitimidad de ejercicio' (el que se consagra con la verdadera práctica de las instituciones democráticas). "No se puede negar que (los gobernantes de estos países) no tengan legitimidad de origen, pero eso no los exime de moverse dentro de la legitimidad de ejercicio".

Cuando un gobierno tiene vicios de origen o de ejercicio, desde el punto de vista teórico, están contempladas sanciones como el aislamiento, la expulsión o el embargo. Sin embargo, el entrevistado manifiesta que en el mundo de hoy pareciera imponerse el pragmatismo por encima de los principios.

"Yo diría que a cualquiera de esos regímenes que utilizan esos sistemas, en tanto y en cuanto, no sea del interés de la comunidad internacional aislarlos, no los van a aislar. El caso de Chávez es el más evidente, un gobierno que viola sus obligaciones nacionales e internacionales y no se puede hacer nada porque él maneja unos intereses que hace que los otros Estados estén con las manos atadas para poder reclamar", señaló.

Respecto al llamado "socialismo del siglo XXI", el analista internacional afirma que, si bien comenzó siendo "un recipiente sin contenido", hoy en día tiene el contenido legítimo de las reivindicaciones de los pueblos excluidos, olvidados y sin voz. Explica que, en la medida en que el proyecto de reivindicación sea justo, tendrá futuro porque el mundo requiere de una mejor distribución del ingreso y la justicia social.

"Diría que es una ideología justa en la medida en que es reivindicativa, pero es desvirtuada por el populismo, por los dólares que están en función de un proyecto personal hegemónico de Venezuela y de su régimen", explicó.

Karina Brocks EL UNIVERSAL