martes, 19 de mayo de 2009

Juzgan a premio Nobel de la Paz ante indignación internacional


Decenas de personas participaron en una protesta delante de la embajada de Myanmar en París, Francia, contra el juicio

Yangón.- La líder de la oposición de Myanmar, Aung San Suu Kyi, enfrentaba el lunes un juicio que podría terminar en una sentencia de prisión por cinco años, lo que provocó amenazas de sanciones internacionales más duras contra el régimen militar gobernante.

El régimen militar ha ignorado la indignación internacional ante lo que los críticos consideran cargos amañados contra la Premio Nobel de la Paz, acusada de romper las condiciones de su arresto domiciliario, que iba a concluir el 27 de mayo después de seis años, publicó Reuters.

Win Tin, un alto cargo de su partido, la Liga Nacional para la Democracia y el prisionero político más veterano hasta que fue liberado el año pasado, encabezó una protesta de 200 miembros de la LND en el exterior de la Prisión Central de Insein, controlados por policías armados junto a unas barricadas y miembros de las milicias progubernamentales.

Al menos uno de los manifestantes fue arrestado cerca de la prisión.

Además, agentes fotografiaban la protesta y se ordenó el cierre de los negocios de la zona.

Un miembro del partido dijo que en el juicio uno de los testigos fue el oficial de policía que presentó cargos contra Suu Kyi y otras dos mujeres. La Premio Nobel no se dirigió al tribunal. Su juicio fue suspendido hasta el martes por la mañana, explicó.

El Gobierno llamó a 22 testigos contra Suu Kyi en un juicio a puertas cerradas. Si es declarada culpable, podría ser condenada a entre tres y cinco años de prisión.

"Está preparada para decir la verdad, que nunca quebrantó la ley", dijo su abogado, Kyi Win.

Diplomáticos estadounidenses ingresaron en la prisión donde John Yettaw, el intruso estadounidense que desató el caso al entrar a principios de mes en la residencia de Suu Kyi sin que sus motivos estén claros, afronta un juicio por varios cargos.

Los críticos sostienen que el juicio pretende mantener detenida a la carismática líder de la oposición de cara a las elecciones multipartidistas de 2010, que Occidente considera una fachada para mantener las más de cuatro décadas de poder militar en la antigua Birmania.

Los generales no han olvidado la arrasadora victoria de la Liga en los comicios de 1990, que la junta anuló.

Los generales han mantenido detenida a Suu Kyi durante 13 de los últimos 19 años, la mayor parte en su casa junto a un lago en Yangón, vigilada por la policía, sin acceso telefónico y con las visitas restringidas.

Los gobiernos occidentales, Naciones Unidas, grupos de derechos humanos y otros premios Nobel han condenado los cargos sobre Suu Kyi y pedido su inmediata liberación.

En Bruselas, el jefe de política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, dijo que el grupo, que renovó las sanciones contra Myanmar en abril, debería considerar medidas más duras en protesta por el tratamiento hacia Suu Kyi.


El Universal




Embustero


El dictador es un embustero compulsivo. No sólo ha mentido para intentar cambiar nuestra historia, sino también ahora para hacernos creer a los venezolanos que con el Socialismo Siglo XXI llegaremos a ser una gran potencia petrolera y agrícola. En sus interminables peroratas nos ha narrado una historia de acuerdo a sus conocimientos primitivos, en la creencia de que todos somos ignorantes. Así, ordena a sus violentos bajar a Colón de su pedestal; resucita la desacreditada versión de la leyenda negra de la conquista y de la colonia; reduce la figura de Páez a un segundo plano; postula el asesinato de Bolívar; eleva al incendiario Zamora a héroe republicano; desplaza el busto de Gallegos de Miraflores y le cambia el nombre al parque Rómulo Betancourt, para citar sólo algunas de sus excentricidades.

Ahora, quizá cansado de que nuestros historiadores lo desmientan, inventa que Venezuela será una potencia petrolera y agrícola. Sin duda que contamos con grandes reservas de hidrocarburos y podríamos tener una importante industria petrolera si se hubiesen continuado los planes de la PDVSA meritocrática. Lamentablemente, el dictador decidió reducirla a su mínima expresión y sus aseveraciones sobre el desarrollo de la faja petrolífera del Orinoco es otro embuste de los muchos a que nos tiene acostumbrados.

Con respecto a la agricultura, por razones de inseguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra y por limitaciones de nuestros suelos no es posible que lleguemos a ser una potencia en esta actividad y cualquiera que no sea el ministro Jaua lo sabe. Quienes conocen un poco sobre la historia de la agricultura saben que los sistemas de aprovechamiento de la tierras en forma colectiva han fracasado y que sólo ha sido exitosa la agricultura basada en la propiedad individual. Si alguien tiene dudas que visite los fracasados Fundos Zamoranos, los saraos y otras ocurrencias de noches de insomnio. Además, es evidente que, como consecuencia de las confiscaciones de fincas privadas y de la inseguridad personal, miles de verdaderos productores han abandonado el campo y hoy nuestra agricultura está en uno de sus niveles más bajos, importando unos siete mil millones de dólares en alimentos, cuando la cifra más alta registrada en el pasado fue de mil trescientos millones.

Por otra parte, es mentira lo que afirma el teniente coronel sobre la gran fertilidad de nuestros suelos. La verdad es que, con las excepciones del caso, la gran mayoría de los mismos son pobres en nutrimentos, ácidos, con alto contenido de aluminio y con mal drenaje. Es decir, típicos suelos tropicales en donde las unidades de producción deben ser relativamente grandes para que sean rentables. Desde luego que ello no quiere decir que no podamos producir parte de nuestros alimentos, pero jamás podremos ser una potencia agroexportadora. Paradójicamente, dos de los rubros en los que tenemos claras ventajas competitivas como son la ganadería de carne y los productos forestales para elaboración de papel son los que más ha desincentivado el régimen promoviendo invasiones y confiscando la propiedad privada. Ojalá que nuestros expertos de las facultades de agronomía se atrevan a decirle al teniente coronel y a su ministro tirapiedras que la agricultura de hoy va más allá del conuco y de un modo de vida campesina y que la misma tiene que ser un negocio en el buen sentido de la palabra, competitivo y sustentable. Con la política actual, además del arroz que importamos, tendremos que comprar en el exterior hasta plátanos, cambures y otros rubros. Es elemental que cada país debe dedicarse a los productos en los cuales puede ser competitivo e importar aquellos otros no rentables. En resumen, con este régimen no saldremos de la pobreza y constituyen embustes la nueva historia que se empeña en vendernos y los cuentos de que seremos una gran potencia petrolera y agrícola.

Eddie A. Ramirez S.
El Universal