jueves, 28 de mayo de 2009

Chavismo fundamentalista


Mi amigo el arquitecto William Niño Araque, impactado por los destrozos en la plaza del rectorado de la UCV ocasionados por los actos terroristas del miércoles pasado, explicaba que podían compararse con la destrucción de una obra de la dimensión del Guernica de Picasso, si a la banda terrorista ETA -por ejemplo- se le ocurriera detonar sus coches bombas en el museo Reina Sofía de Madrid. Precisamente, el vandalismo programado desde las altas esferas acaba de perpetrar un atentado similar en nuestra Alma Mater, declarada patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco. La UCV de Carlos Raúl Villanueva es un museo que alberga obras de gran valor artístico, un legado cultural que debe preservarse como parte del patrimonio mundial.

El ministro del Poder Popular para la Cultura, el veterinario Héctor Soto, no ha fijado su posición sobre las pérdidas culturales; mucho menos solicitará que se investigue la identidad de los autores encapuchados, un batallón de 70 desalmados, reclutados en los colectivos o grupos paramilitares identificados con el oficialismo. La barbarie auspiciada por el gobierno de Hugo Chávez es comparable con el movimiento fundamentalista talibán que ejecutó, a principios de esta década, la destrucción de los Budas en Afganistán y se jactó de no dejar estatuas en pie.

Y cumplió lo decretado. Tareck el Aissami, cuyo nombre y apellido se asocian al islamismo radical (según el periodista Phil Gunson del Maimi Herald, el padre de Tareck, Carlos el Aissami, era responsable del partido socialista iraquí Baath y su tío abuelo, Shibli elAissami, fue asistente del secretario general de esa organización en Bagdad durante la dictadura de Saddam Hussein. Antes de la invasión a Irak, en rueda de prensa, Carlos el Aissami se describió como talibán, y se refirió al asesino más buscado del momento como "el gran Muyajedin, Sheik Osama Bin Laden"), como ministro de Interior y Justicia, dejó en evidencia, una vez más, el doble juego del Gobierno y, sobre todo, su hipocresía y cinismo al endosar a las autoridades universitarias la autoría de los actos terroristas, con la clara intención de encubrir a los culpables.

Lo que más enerva es el silencio guardado por intelectuales formados en la Universidad Central de Venezuela que están al servicio directo o indirecto de la revolución chavista. El caso más patético es el de los jurásicos arquitectos Fruto Vivas y Juan Pedro Posan que, en vez de condenar la barbarie en el rectorado, aparecen firmando un manifiesto en el cual denigran de las personalidades invitadas al foro El Desafío Latinoamericano organizado por Cedice, en el que los tratan como peones del imperio, "cuyo comando cuenta con la tarifada figura del anciano yuppie Mario Vargas Llosa y otros alabarderos de la derecha internacional de apellidos, Mendoza, Castañeda, etc...".

Tic tac
Colaboracionistas:
el ex alcalde de El Hatillo, Alfredo Catalán, y su hermano Héctor, actual concejal de ese municipio, consciente o inconscientemente colaboran con el oficialismo al acosar y pretender silenciar al periodista Nelson Bocaranda. Para congraciase con el PSUV, solicitaron su prohibición de salida del país. Bocaranda presentará en el juicio pruebas de supuesta corrupción, deterioro ecológico y una serie de permisos presuntamente ilegales otorgados durante la cuestionada gestión de Catalán. La Contraloría Municipal encontró irregularidades y sustancia un expediente contra el ex alcalde de Proyecto Venezuela, y la alcaldesa Myriam Do Nascimento solicita sanciones a la Contraloría General de la República....tic tac.



Marianella Salazar
El Universar