viernes, 15 de mayo de 2009

Jubilados denuncian exclusión del "contrato ideológico"


La cláusula 26 del proyecto de la convención proponía pago de cesta tickets


Los docentes jubilados andan en shock. Ni la abrumadora información oficial, según la cual fueron sustancialmente mejorados sus beneficios, logra sacarlos del asombro de no saber cuánto recibirán por el aumento salarial, que se haya suprimido la pensión de sobreviviente o por incapacidad, y que no reciban el bono de alimentación de acuerdo al "contrato ideológico".

"Este contrato es una gran estafa. No sabemos si recibiremos o no el aumento aprobado, aún nadie lo ha aclarado, y pese a que se habla de igualdad nos excluyen de los cesta tickets mientras los jubilados de la Asamblea Nacional, Seniat, militares y del Ministerio del Trabajo sí lo perciben", declaró Eutimio Barrios, de la Asociación de Jubilados del Colegio de Licenciados de Venezuela.

Cabe destacar que en el proyecto de contrato, cláusula 26, se planteó el pago del bono de alimentación a los jubilados, pero fue eliminado.

Para Barrios es una burla que se arme una "alharaca" por el bono mensual de BsF 128 para la compra de medicinas. "¿Acaso los que firmaron el contrato saben cuánto cuesta un medicamento para el tratamiento de la tensión o la diabetes? Se habla del Ipasme como la gran solución cuando está colapsado porque ahora se atiende a todo el mundo, y nunca hay medicinas en la farmacia. Al final seguiremos sufriendo grandes necesidades", subrayó.

Por su parte, Vicente Romero, docente jubilado y vocero de Fenatev, considera que las federaciones firmantes: Sinafum, FEV y FVM, entregaron años de lucha y reivindicaciones.

"¿Cómo es posible que se firme un contrato sin retroactivo? Ni siquiera lograron un bono único para compensar tres años sin discusión de contrato. Esa petición estaba en el contrato inicial, cláusula 46, en la cual se señalaba que la retroactividad era a partir del vencimiento de la IV convención, es decir, hace tres años, pero la vendieron. Orlando Alzuru tiró por la borda la tradición luchadora de la Federación de Maestros. Habrá que conocer cuáles beneficios recibió por esa firma", espetó.

Sobre la reserva legal para la jubilación y la pensión de sobreviviente e incapacidad, Romero señaló que se dejó a la discrecionalidad del Presidente o del ministro los años o las cualidades para disfrutar de estos beneficios, cuando estaban claramente definidos en los anteriores contratos. "La ley esta en manos de ellos", cuestionó.

Promesas en el tintero

Al comparar el proyecto inicial presentado por los gremios y el que se firmó hay una considerable diferencia en cuanto a lo propuesto y lo logrado.

Por ejemplo, la cláusula 27 estipulaba que el Ipasme adelantara, junto a otros organismo, una "acción conjunta para la construcción progresiva de viviendas para los educadores".

Más adelante, en el aparte 37, se solicitaba al Ipasme incrementar en BsF 15 mil los créditos personales para los afiliados. Igual se pretendía aumentar el número de créditos para la compra de vehículos, y que el docente beneficiado apenas aportara 10% de la inicial del valor del vehículo asignado.

Para los jubilados y pensionados, en la cláusula 43, se exigía un bono recreacional equivalente a seis (6) quincenas y pagaderos en el mes de julio. Y claro está se preservaban sus beneficios ya consagrados, pero que fueron suprimidos.

Gustavo Méndez
EL UNIVERSAL





El discurso de la servidumbre

"¿Acaso no es vergonzoso ver a tantas personas no sólo obedecer sino arrastrarse? No ser gobernados, sino tiranizados por un personaje que hace añicos los textos de la Carta Magna", escribe.

Hay momentos en la historia de una nación – si los acontecimientos no ayudan a comprender la realidad -, que es necesario acudir a ciertas páginas ya olvidadas, sin embargo no enterradas, para poder valorar y defender esa palabra tan frágil llamada libertad, cuya esencia más valiosa es el humanismo, soporte de la cognición democrática.


El personaje vivió muy alejado del asalto a La Bastilla y, por lo equivalente, de los ardores de la Revolución Francesa, madre primogénita de todas las demás hasta nuestros días, aunque una y mucha veces fuera mancillado su mayorazgo librepensador.

En "El discurso de la servidumbre voluntaria", Étienne de La Boétie, cuya vida apenas llegó a los 33 años - nació en 1530 -, se originó uno de los textos más fundamentales sobre la libertad cuando se pretende comprender como un solo hombre se erige sobre la voluntad de todo un pueblo hasta convertirlo en cautivo.

Y ese ha sido el origen y la razón de por qué los humanos se someten a los tiranos, "cuando, de unirse, podrían alcanzar rápidamente su liberación".

El pensador francés, aún en contra de su manera de actuar hacia el poder real, no fue partidario del tiranicidio, esa concreción aterradora la incorporó tiempo después a sus ideas el jesuita español Juan de Mariana, al sostener en su tratado "De rege et regis institutione", que la autoridad derivada del gobernante está sometida a la soberanía popular, "al no caber suponer que todos los miembros del Estado se despojen voluntariamente de sus derechos para entregárselos en absoluto a la buena voluntad de un individuo".

La posición libertaria de La Boétie en pleno siglo XVI, en el comienzo de las monarquías autócratas, es un antecedente del gesto liberador de la Ilustración y del Contrato social de Rousseau, de la resistencia no-violenta y la desobediencia civil de siglos posteriores.

El Discurso fue escrito alrededor del año 1553, siendo el autor estudiante en la Universidad de Orleáns, vinculado a los hugonotes y con posturas heréticas. En ese siglo se construyeron los cimientos del llamado absolutismo monárquico francés, al cual le esperaría la guillotina en 1793.

¿Acaso no es vergonzoso ver a tantas personas no sólo obedecer sino arrastrarse? No ser gobernados, sino tiranizados por un personaje que hace añicos los textos de la Carta Magna.

Si miles de hombres y mujeres, insistimos, se dejan someter por uno déspota, ¿seguiremos diciendo que se trata de falta de valor el no querer ofrecer resistencia?

La respuesta no la asume el escribidor, acaso tampoco La Boétie. Ella habita en nosotros, ya que ahora y siempre, un país será lo que su gente pretenda ser: libre o esclavo.

Cadena Global