domingo, 31 de mayo de 2009

Ahora que escasean los dólares, se cosechan las tempestades de los vientos sembrados


Si a Chávez le importase "un comino lo que diga el mundo" sobre la ya ostensible deriva dictatorial de su gobierno (como gritó en su maratónico "Aló Presidente" del jueves) no luciría tan desesperado ante los comentarios emitidos por figuras como Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze y otros relevantes invitados al "Encuentro Internacional de Cedice sobre Libertad y Democracia" llevado a cabo en Caracas esta semana. Una semana que ha sido horribilis para quien, con todos los poderes en sus manos, creyó poderlo todo.

Después de las confiscaciones de empresas norteamericanas, venezolanas y argentinas -entre otras- un micrófono no cerrado permitió oír a Chávez cuando dijo que no "estatizaría" las brasileñas. Al instante protestó Cristina Kirchner por las confiscaciones contra Techint. El viaje a Brasil bien podría ser calificado de mendicante. Tanto regalar a sus compinches Evo, Fidel, Ortega y Correa; tanto prometer el nonato Gasoducto del Sur, tanto comprar chécheres a Brasil y tantos jugosos contratos a las empresas cariocas, para terminar pidiendo a Lula un préstamo de $ 4.300 millones con la antipatriótica hipoteca de la Faja del Orinoco (hay deudas acumuladas con respaldo petrolero por $ 15.800 millones), dinero que no es para reactivar las empresas de Guayana, sino para pagar las gigantescas deudas por las compras de alimentos a Brasil y con la constructora Odebrecht, por sus obras del Metro y del Puente del Orinoco en Venezuela. Chávez recibió otro duro golpe en su ego al sentirse "frustrado" (filtración de otro micrófono "traidor") por la negativa de Petrobras a asociarse con la maula Pdvsa en la construcción de la nueva refinería de Pernambuco.

Ahora que escasean los dólares, se cosechan las tempestades de los vientos sembrados. El Gobierno ha destruido la agricultura, la ganadería y la industria nacional en su enfermiza batalla contra "la oligarquía", de la que resultará una hambruna general. La importación de alimentos aumentó en 108% entre 2005 y 2008. Las compras externas pasaron de $ 3.600 millones a 7.500. Hace cinco años éramos autosuficientes en carnes. Hoy sólo se cubre el 46% del mercado. ¿Dónde quedaron la "soberanía alimentaria" y "el desarrollo endógeno"? La agencia AP reportó que con las confiscaciones agrícolas han aumentado las áreas de cultivo pero ha caído la producción: "De los pastizales extensos y reses de la mejor raza que conformaban hace cuatro años las 12.950 hectáreas del hato El Charcote, hoy sólo queda el recuerdo (&) Las llanuras han sido invadidas por una maleza anárquica y una que otra parcela donde a duras penas sobreviven reducidos sembradíos de maíz y frijoles". De los 1.200.000 kilos de carne al año que producía El Charcote antes del "rescate" oficial, hoy no se produce ni una res, según declara un consultor agrario a la AP. ¿Y qué ha pasado con las cooperativas y proyectos cogestionarios? En el "Correo del Pueblo" lo dice el presidente de la Cooperativa Socialista Endógena Textil R.S. (Consentex). En carta dirigida a Chávez le explica cuán burlados se sienten los trabajadores de esa cooperativa "porque fuimos llamados hace cuatro años para la reactivación de la Hilandería más grande de Venezuela y hasta la fecha no ha sido posible por el burocratismo que hay en los ministerios. Presidente, es hora de que haga justicia con nosotros ya que empezamos 348 personas y han muerto dos que no pudieron ver el proyecto realizado. Esperamos que usted escuche la verdad de los trabajadores". (El Universal 23-05-09). Y eso es lo que no hace Chávez; escuchar a los trabajadores. Guayana es un polvorín que estallará en breve, si él se sigue reuniendo con falsos sindicalistas que le aplauden y no atiende los reclamos de los verdaderos dirigentes. El oficialismo acaba de perder por paliza las elecciones sindicales en Bauxilum, por eso el CNE cómplice suspende toda elección este año para impedir los comicios sindicales.

Aumentan las protestas contra la inseguridad y se registran más secuestros que en Colombia y México sin que el gobierno se ocupe, obsesionado como está en reprimir a la disidencia y cerrar Globovisión. Las encuestas revelan el rechazo mayoritario a las confiscaciones , el comunismo, la corrupción, la inseguridad, la inflación y el cierre de medios. Enardecido por la cobertura mundial de las críticas de Vargas Llosa y otros intelectuales sobre los rasgos dictatoriales existentes en Venezuela, Chávez conminó al ministro Cabello a cerrar ya Globovisión y amenazó con despedir a la presidenta del TSJ y a la fiscal si no cumplen sus órdenes. Chávez puede cerrar Globo como lo hizo con RCTV, pero en el momento político distinto que vive hoy el país, no podrá controlar los efectos demoledores que acto tan brutal tendrá sobre un pueblo furioso por la crisis generada en la corrupción, ineptitud y despilfarro del Gobierno.

Marta Colomina
El Universal