miércoles, 6 de mayo de 2009

Jefe de las FARC estaría refugiado en Venezuela



El diario El Tiempo informó que el jefe guerrillero colombiano, "Iván Márquez", puede haber dirigido el ataque que costó la vida a ocho soldados en un lugar cercano a la frontera el pasado miércoles.

"Informes de inteligencia" advierten de la responsabilidad de "Márquez", según la versión del periódico, que recuerda que este líder rebelde "se mueve en la zona limítrofe con Venezuela".

El insurgente es uno de los varios integrantes del Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que las autoridades del país, entre ellas el presidente Álvaro Uribe, afirman que están refugiados en el país vecino.

Los responsables del ataque traspasaron la línea limítrofe tras los combates en los que perdieron la vida ocho militares y uno más resultó herido, según lo denunciaron Uribe y el ministro de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez.

Ambos pidieron el jueves al Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, ayuda para detener a los responsables de la acción rebelde, que el Ejército atribuyó al frente 59 de las FARC.

Ese frente y el 19 hacen parte del Bloque Caribe de la organización insurgente, que está al mando de "Márquez".

Las víctimas del ataque conformaban un grupo de lucha contraguerrillera que se había desplazado a un sector de la serranía del Perijá, fronteriza con Venezuela, en tareas relacionadas con la búsqueda de minas antipersona.

El diario precisa que las tropas fueron movilizadas el martes pasado para verificar la muerte de un campesino en un accidente con un artefacto de este tipo.

Los militares acamparon en un cerro distante menos de dos kilómetros de la frontera y el pasado día 29 por la madrugada fueron atacados con morteros y ráfagas de fusil.

El ataque desató unos combates en los murieron los ocho soldados, que pertenecían a la brigada blindada del Ejército con sede en Valledupar, la capital del Cesar, departamento también en la frontera con Venezuela.

Cadena Global/EFE





Desarmar el voto : La trama oficialista



La Asamblea Nacional se dio el lujo de aprobar, en estos momentos de crisis, un millardo de bolívares, limpios de polvo y paja, para que la nueva dueña del Distrito Capital, Jacqueline Faria, tenga suficiente dinero para apalancar la estrategia del presidente Chávez enfocada a subordinar toda el área metropolitana a los deseos de Miraflores.

La buena noticia es que a Jorge Rodríguez lo dejaron como muchacha de telenovela. La mala es que la operación tenaza para inhabilitar y destruir al alcalde Antonio Ledezma, que se inicia con esta repartición ilegal de millones de bolívares, no reconocerá límite alguno. Pronto hará metástasis en el resto de las municipalidades que hoy están bajo el control de la oposición.

Se trata de una guerra avisada y de una conquista programada: el Gobierno no se detendrá en la Plaza Venezuela, sino que proseguirá su avance lenta y progresivamente hasta pisar los terrenos de Chacao, Petare, Baruta y El Hatillo.

¿Qué significa esta estrategia que, además de atropellar los derechos de los alcaldes recientemente elegidos, busca volver inoperante e inocuo el poder del voto opositor, valga decir, empezar a restarle capacidad explosiva y disuasiva a la principal arma democrática como lo son las elecciones nacionales, regionales y municipales? La idea es abrumadora y macabra: ¿De qué les sirve -dicen- a ustedes, pobres escuálidos, salir a votar y hasta ganar, si nosotros tenemos al CNE, la Asamblea Nacional, la Contraloría, el Tribunal Supremo y la Defensoría? Podemos torcer a voluntad sus triunfos e inhabilitarlos con la ley en la mano. Así tan simple y cínicamente.

Este es el mensaje que están lanzado a todos los vientos con esta serie de atropellos que cometen día a día contra la voluntad popular. Desde luego, no sólo tratan de desanimar a la gente para que desestime el poder del voto: intentan, a la vez, crear una matriz de miedo e incertidumbre entre la población. Y es que se están mirando en el espejo luego de la derrota en la Alcaldía Metropolitana.

Son ellos, los burócratas oficialistas, quienes tienen miedo e incertidumbre ante el futuro: les entra el pánico cuando piensan (con toda razón) que Ledezma, Graterón, Ocariz y la señora Myriam Do Nascimento, así como Pablo Pérez y Henrique Capriles Radonski, Pérez Vivas y Salas Feo, y tantos otros alcaldes de oposición puedan gobernar mejor. Ya Morel Rodríguez les demostró en Margarita que apoyando la iniciativa privada se fomentan el intercambio comercial, el turismo y una cierta prosperidad general.

Al atropellar desde Miraflores a los gobernadores y alcaldes de oposición están pintándose en la frente la cruz de la derrota y el miedo parejo a que, como sucedió en el Zulia, en Nueva Esparta, en Chacao, Baruta y El Hatillo, ya no vuelvan más a obtener la mayoría del voto popular. No sólo por ineficientes y mediocres en la gestión de los asuntos públicos, sino por la vocación corrupta que acompaña a los militares y a sus socios cuando gobiernan.


El Nacional
Editorial