sábado, 28 de febrero de 2009

Crisis económica le complica la vida a Chávez


Luego del triunfo oficialista del pasado 15 de febrero, una serie de factores que abarcan desde la baja del precio del petróleo y el retroceso de indicadores económicos claves, hasta crecientes demandas laborales y un incipiente descontento social, están creando un complicado panorama al gobierno de Hugo Chávez para el futuro cercano.

Desde mediados del año pasado, los precios del barril de crudo venezolano han caído a su nivel más bajo desde el 2003, provocando una reducción de más del 60 por ciento en los ingresos fiscales, lo que podría tener serias consecuencias para el gobierno y golpear la popularidad del mandatario.

El precio del crudo venezolano este año ha promediado unos $36 el barril, poco más de la mitad de los $60 previstos en el presupuesto nacional del 2009.

Al mismo tiempo, diversos sectores productivos como los empleados petroleros y los trabajadores de la salud, cuyos sindicatos han sido hasta ahora abiertamente prochavistas, están mostrando signos de inquietud y han comenzado a presionar por mejores condiciones salariales que el gobierno no está en condiciones de cumplir.

La limitada disponibilidad de dólares producto del petróleo, que en los últimos cinco años le permitieron al gobierno financiar un importante crecimiento económico y llevar el año pasado las importaciones a un récord de $50,000 millones, está obligando a la administración de Chávez a posponer pagos pendientes y postergar ambiciosos planes sociales.

"La crisis parece que se va a extender bastante más allá del 2009 y, de acuerdo con su profundidad y duración, podrían presentarse a partir de entonces más perturbaciones para Venezuela'', reconoció el jueves el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez.

Pese a las dificultades, Rodríguez adelantó que para este año el gobierno cuenta con suficientes ahorros como para garantizar la estabilidad económica.

El ministro de Finanzas dijo que el gobierno cuenta con $57,000 millones depositados en el Fondo de Estabilización Monetaria (Fondem), y otros $12,000 millones del Fondo Chino-Venezolano, que están siendo destinados a "inversiones productivas''.

Sin embargo, la situación podría empeorar dramáticamente si la crisis internacional se prolonga más allá de este año.

Según el economista y ex director del Banco Central de Venezuela, Domingo Maza Zavala, "sin exageración, estamos ante una emergencia nacional''.

Maza Zavala detalló que Venezuela tendrá este año ingresos petroleros reducidos, si promueve la política de recorte de la producción en conjunto con la OPEP, y no podrá acceder a créditos internacionales "con un índice de riesgo en máximo histórico''.

El experto anticipó que el desempleo podría llegar hasta el 11 por ciento a fines de este año, en contraste con el 6 por ciento registrado al cierre del 2008. La inflación, mientras tanto, superaría ampliamente el 30 por ciento del año pasado.

Maza Zavala criticó una política oficial enfocada en "dejar hacer y dejar pasar'' con el fin de esperar mejores tiempos para el valor del crudo.

"La estrategia ante la crisis que se adopte en Venezuela no puede fundarse en la hipótesis aventurera de que los precios del petróleo volverán a los niveles de precrisis en uno o dos años'', afirmó el economista en su columna más reciente publicada en el diario El Nacional de Caracas.

Venezuela podría dejar de percibir en el 2009 entre $15,000 y $20,000 millones por la reducción de la demanda petrolera a nivel mundial, lo que representaría una baja de un 65 por ciento en los ingresos por venta de crudo, estimó el economista Orlando Ochoa.

El especialista dijo que la reducción de los dólares petroleros ya está teniendo efectos visibles en empresas como la estatal PDVSA y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

Ochoa dijo que se está dando un "retraso sistemático en el pago a proveedores y contratistas del Estado,PDVSA y CVG'', además de que hay una drástica disminución en los dólares disponibles para importaciones, lo cual a su vez tendrá un efecto negativo en la recaudación de aduanas y del impuesto a las ventas, dos fuentes de ingreso sustancial para el gobierno.

La vecindad de una crisis fiscal está llevando a la administración Chávez a improvisar paliativos, con el fin de reducir el impacto en los sectores populares.

Esta semana, diputados oficialistas retomaron el tema de la reducción de la jornada laboral, una propuesta que fue lanzada originalmente el año pasado.

"La reducción de la jornada de trabajo es una medida profundamente revolucionaria, pues incide positivamente en la fuerza de trabajo'', dijo el diputado oficialista Orlando Castillo, miembro de la Comisión de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional.

La crisis está presionando incluso a importantes sectores del chavismo a expresar abiertas críticas a la gestión oficial, y a exigir soluciones para enfrentar numerosos problemas económicos y sociales.

A principios de febrero, Adolfo Delgado, presidente de la Sociedad Bolivariana de Médicos Generales Integrales, dijo que el área de la salud vive una "crisis importante''.

Delgado exigió la salida del actual ministro de Salud, Jesús Montilla, "por su incapacidad para ejercer el cargo'', y describió una lista de problemas laborales, como la reducción de salarios, y la congelación de cargos fijos para el personal del programa Barrio Adentro.

La protesta de Delgado recibió el respaldo del Colegio de Médicos del Distrito Metropolitano, controlado por el chavismo.

"La revolución necesita revisar ese sector'', dijo Fernando Bianco, un médico prochavista. Bianco dijo que el reclamo de Delgado "no es incongruente'', y denunció a su vez que la salud en Venezuela sufre de "infuncionalidad''.

La semana pasada, unos 3,000 trabajadores petroleros del estado Zulia, donde se concentra el grueso de la industria petrolera venezolana, lanzaron la primera huelga desde el paro del sector en el 2003, que condujo al despido de decenas de miles de empleados y trabajadores de la estatal PDVSA, reclamando al gobierno pagos por $8 millones.

Dos días después la huelga fue suspendida luego de que PDVSA prometió realizar pagos a unos 1,200 trabajadores.

El sofocado paro petrolero se dio semanas después de la paralización de los taladros de producción en importantes pozos petroleros del país, algunos de ellos controlados por firmas estadounidenses, por la falta de pago.

"Las cantidades que adeuda PDVSA a las empresas contratistas son de miles de millones'', dijo el líder sindical Bernardino Chirinos en declaraciones a la prensa local.

Ante la posibilidad de una paralización masiva de las operaciones de producción, altos funcionarios de la petrolera estatal advirtieron sobre un plan de emergencia.

"Sepan que aquí los trabajadores patriotas de esta nueva PDVSA estamos dispuestos a seguir adelante tomando el control de esos activos'', indicó Romer Valdez, gerente de la División de Exploración y Producción Occidente. "Tenemos listo un plan de contingencia para atender cualquier situación que ocurra''.

El Nuevo Herald




Se instala la depresión en Wall Street


Nueva York.- La bolsa de Nueva York, en su punto más bajo en más de una década, va a iniciar la próxima semana en plena depresión, resignada a ver sus bancos solamente mantenidos a flote por el Estado y la economía caer cada vez más hondo.

"Vamos a ver un mercado sumido en una presión muy pesada, empujada hacia nuevos puntos bajos", prevé Lindsey Piegza, de FTN Financial.

Tras haber terminado la semana anterior en lo más bajo en seis años, el Dow Jones dio un nuevo salto hacia atrás. En la semana terminada, marcada por una fuerte volatilidad, el índice faro de Wall Street tuvo un repliegue de 4,1% a 7.062,93 puntos, su más bajo nivel de cierre desde mayo de 1997, informó AFP.

Mientras, el índice ampliado de Standard & Poors cayó 4,4% a 735,09 puntos, lo más bajo desde 1996. Débil consuelo, el Nasdaq se mantuvo por encima de su punto más bajo del 20 de noviembre, aún perdiendo 4,5% a 1.377,84 puntos.

Esta semana concluye un muy mal mes de febrero, durante el cual el Dow Jones perdió 11,7%, el S&P 500 11,0% y el Nasdaq 6,7%.

En vistas a la purga que afecta a los mercados financieros, la bolsa de Nueva York renunció a excluir hasta fin de junio a los valores cotizados a menos de 1 dólar.

"No habíamos visto tantas acciones tan baratas, desde el comienzo de los años 80, cuando la economía tuvo una recesión a la altura de la actual", dijo Frederic Dickson, responsable de la estrategia de DA Davidson.

Tras empezar la semana con una caída de 3,4% del Dow Jones, el mercado neoyorquino debió enfrentar una nueva ola de malas noticias. El punto culminante, el viernes la contracción de la actividad en Estados Unidos en el cuarto trimestre fue revisada a la baja a 6,2%, y los poderes públicos debieron nuevamente socorrer al gigante bancario Citigroup, con la resultante del capital del Estado que podría alcanzar 36%.

Esa última noticia "es muy inquietante para el sector financiero, que se acerca a pasos agigantados a quedar bajo total control público", estimó Lindsey Piegza. "El Estado extiende su control sobre la economía", enfatizó.

"La buena nueva es que el gobierno no prevé una nacionalización" a 100%, matizó Marc Pado, de Cantor Fitzgerald. Pero "para hacer avanzar el mercado, los valores financieros deben estabilizarse y para eso hay que saber lo que valen sus activos", añadió.
Los detalles brindados por el Tesoro de su plan de rescate al sistema financiero, más que dar luz sobre las medidas anunciadas, sumaron confusión a la que ya rodea al sector, empantanado en la crisis, según los analistas.

El mercado está preocupado más que nada por el precio al que serán adquiridos los activos tóxicos heredados de la burbuja inmobiliaria, como fue prometido semanas atrás.

El mercado obligatorio, que no anda mucho mejor, se retrajo. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió a 3,041%, contra 2,772% el viernes pasado, y el de 30 años a 3,722%, contra 3,565% la semana anterior.


El Universal