lunes, 26 de enero de 2009

Al revertir algunas de las políticas de Bush que más alentaron el sentimiento antiestadounidense en el mundo, Obama le ha movido el piso a Chávez




Pobre Hugo Chávez! Tras contemplar las primeras medidas tomadas por el presidente estadounidense Barack Obama, el líder populista venezolano y sus discípulos en Latinoamérica deben estar pensando: "Contra [George W.] Bush estábamos mejor''.

En sus primeros días en la Presidencia, Obama ordenó el cierre de la prisión de la base naval de Guantánamo, Cuba, en el término de un año, firmó un decreto que prohíbe torturar a los prisioneros de Estados Unidos en cualquier parte del mundo, abrió los registros de la Casa Blanca para hacer su Gobierno más transparente, y reiteró de diversas maneras el mensaje de su discurso inaugural dirigido a los demagogos antiestadounidenses, de que "sus pueblos los juzgarán por lo que sean capaces de construir, no por lo que destruyan''.

Al revertir algunas de las políticas de Bush que más alentaron el sentimiento antiestadounidense en el mundo entero, Obama ha empezado a moverle el piso a Chávez y a otros demágogos aspirantes a presidentes vitalicios que han construido sus carreras políticas culpando a Estados Unidos por el atraso de sus países.

Obama ganó el primer round. Los ha puesto a la defensiva. De repente, les resulta difícil recitar su cartilla de improperios contra un presidente joven, afroamericano, que con frecuencia tiene índices de aprobación más altos en sus propios países que ellos mismos.

Hasta el dictador cubano Fidel Castro --el máximo maestro del arte de usar a Estados Unidos como chivo expiatorio de las falencias de su país --trata a Obama con guantes de seda. En una columna la semana pasada, Castro dijo que no duda de la "honestidad'' de Obama, aunque agregó que todavía es muy temprano para evaluarlo.

Ahora bien, si Obama quiere renovar el liderazgo de Estados Unidos en las Américas, como prometió durante la campaña, debería adoptar las siguientes medidas adicionales --algunas de las cuales ya están siendo estudiadas por sus colaboradores-- antes de la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en Trinidad Tobago el 17 de abril:

* Antes de llegar a su primera cumbre internacional en Londres, el próximo 2 de abril, Obama debiera proponer la inclusión de Brasil y México en el "Grupo de los 8''. Este grupo, que se reúne todos los años para tratar de solucionar los problemas más graves del mundo, está constituido por Estados Unidos, Japón, Rusia, Canadá, Italia, Alemania, Francia y el Reino Unido.

* Anunciar la designación de un Enviado Especial a las Américas, que tenga acceso directo a Obama. El cargo fue desempeñado por el ex jefe de gabinete y compañero de kindergarten de Bill Clinton, Mack McLarty, durante el gobierno de Clinton, pero fue descontinuado por Bush.

* Tomar medidas que permitan a los estadounidenses usar sus seguros de salud en hospitales del extranjero. Eso ayudaría a solucionar la crisis de los servicios de salud estadounidenses, contribuiría a reducir el déficit presupuestario de Washington, y representaría una enorme inyección de dinero para las industrias de la salud y el turismo en Latinoamérica.

* Debería concretar la promesa de campaña de reducir la dependencia estadounidense del petróleo extranjero y crear una "Alianza Energética de las Américas'', dando fondos y asistencia técnica para las industrias exportadoras de combustibles alternativos de toda Latinoamérica. Eso ayudaría a todos (salvo a Chávez, claro, que vive del petróleo).

* Pedirle al Congreso la aprobación de acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá. Obama se opuso al acuerdo con Colombia durante la campaña, pero ahora podría firmar algunos acuerdos laterales y respaldarlos activamente.

"El continente busca un cambio de tono, pero también busca ciertas acciones específicas'', me dijo Eric Farnsworth, vicepresidente de la Sociedad de las Américas, con sede en Nueva York, quien es coautor de un nuevo informe sobre La construcción de una agenda hemisférica de crecimiento que incluye algunas de estas ideas. "Obama debería aprovechar la oportunidad de la Cumbre de las Américas para crear desde el principio una atmósfera positiva''.

Mi opinión: estoy de acuerdo. Si lo hace, Obama desarmará aún más a Chávez, Castro y a otros mandatarios narcisistas-leninistas de la región.

Obama podría inspirarse en lo que dijo la semana pasada el encargado de negocios estadounidense en Bolivia, Krishna Urs, después de que el presidente Evo Morales afirmara, sin evidencias, que Washington está conspirando contra su gobierno. Urs, quien estaba en la audiencia, se marchó de la sala, y más tarde exigió que el gobierno boliviano "deje de usar a Estados Unidos como una ficha en su política interna''.

Obama podrá exigir que los líderes extranjeros sean juzgados por lo que construyan --y no por lo que traten de culpar a Washington-- si sigue siendo visto en el resto del mundo como un líder bien intencionado, y creíble.

A juzgar por sus primeros días en la Casa Blanca, empezó muy bien.


Andrés Oppenheimer

El Nuevo Herald

http://www.elnuevoherald.com/172/story/367015.html




José Dacre, "Maraco", trasladado a La Planta sin orden judicial

José Dacre “Maraco”, es el conductor del camión perteneciente a los estudiantes donde presuntamente, fueron encontrado las bombas molotov y quien además, fue trasladado “sin orden judicial a la cárcel de La Planta”.

El periodista Miguel Ángel Rodríguez a través de su programa matutino “La Entrevista”, expuso una entrevista que le realizaron a los familiares de José Dacre “Maraco” luego de su detención.

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/23397/hablan-los-familiares-de-maraco-en-la-entrevista/




Obama contra Chávez

Como para que no persistieran más dudas sobre cuál sería la política que llevaría adelante con relación a la democracia plebiscitaria, socialistoide y de presidencia vitalicia de Hugo Chávez, el recién electo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le declaró el domingo antepasado a periodistas de la cadena de televisión “Univisión”, que “el presidente de Venezuela ha sido una fuerza que ha impedido el progreso en la región...” y que “hay que ser firmes cuando vemos que Venezuela está exportando acciones terroristas o respalda a entidades maliciosas como las FARC… ”

Dos días más tarde, el martes, en su discurso de toma de posesión, Obama, pareció hacer el retrato hablado de Chávez y su gobierno, al dirigirse a: “Aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción, el engaño, y la represión a la disidencia y tenéis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia; pero os tenderemos la mano, si estáis dispuestos a abrir el puño”.

Un diseño más acabado de que lo que será la agenda del presidente demócrata con relación al comandante-presidente de Venezuela no la tuvimos, sin embargo, sino el jueves pasado, cuando James Steinberg, propuesto para Subsecretario de Estado en la nueva administración, respondió al senador Richard Lugar a una pregunta sobre Chávez en una audiencia en el Senado para confirmar su designación:

“Nuestros amigos y aliados en América Latina esperan que Estados Unidos aporte un liderazgo sólido y sostenido en el continente, como contrapeso a gobiernos tales como los que están actualmente en el poder en Venezuela y Bolivia, los cuales siguen políticas que no corresponden a los intereses de sus pueblos, o de su región”.

En cuanto a la relación con Chávez afirmó que “debería estar dirigida a servir nuestro interés nacional, lo cual significa hablar claramente sobre asuntos que conciernen a los Estados Unidos y, al mismo tiempo, buscar una cooperación en las áreas que sean importantes para nuestro beneficio…Venezuela es uno de los principales países de tránsito de drogas en el hemisferio. El éxito de las operaciones antinarcóticos en Colombia ha obligado a los narcotraficantes a redirigir sus rutas por Venezuela, que por su geografía, la corrupción galopante, el débil sistema judicial, y la ausencia de cooperación internacional en la lucha antidroga es vulnerable a los envíos de drogas a través de su territorio. Los narcotraficantes se muestran cada vez más inclinados a traficar cocaína por Venezuela”.

Concluyendo: “El gobierno de Obama tiene previsto seguir una diplomacia perspicaz con Venezuela que incluya contactos directos cuando estos respondan a nuestros intereses nacionales. Estos intereses incluyen poner fin a los vínculos de Venezuela con las FARC y cooperación en la lucha antinarcóticos. Durante demasiado tiempo hemos cedido el campo de juego a Chávez, cuyas acciones y visiones para la región no sirven a sus ciudadanos ni a los pueblos de América Latina. Tenemos la intención de desempeñar un papel más activo en la región con un enfoque positivo que evite dar prominencia innecesaria a los esfuerzos teatrales de Chávez por dominar la agenda”.

En otras palabras: que no lo pudieron decir mejor críticos de Chávez desde sus responsabilidades en gobiernos e instituciones como Condoleeza Rice, Juan Manuel Santos, Václav Havel, José María Aznar, Lew Walesa, Jorge Quiroga, Angela Merkel, Vicente Fox, y Fernando Henrique Cardoso, primeras entre las muchas voces que, desde los inicios de la autocracia chavista, salieron a denunciar su naturaleza autoritaria e intolerante y su empeño en desestabilizar la región para convertirse en sucesor del stalinismo sovietizante y cubano.

Ni intelectuales, periodistas y analistas como Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Fernando Mires, Carlos Alberto Montaner, Germán Carrera Damas, Elizabeth Burgos, Mario Vargas Llosa, Aníbal Romero, Joaquín Morales Solá, Teodoro Petkoff, Pilar Rahola, Oswaldo Barreto, Joaquim Ibarz, Manuel Felipe Sierra, Joaquín Villalobos, Axel Capriles, Marcos Aguinis Luis Ugalde, Antonio Sánchez García, y tantos otros, que en los ámbitos nacional e internacional no han cejado en revelar la auténtica faz del militarismo fascistoide chavista, que no solo ha llegado para refrescar la plástica de las dictaduras latinoamericanas de este y cualquier siglo, sino para adicionarles la tragedia del totalitarismo monárquico, dinástico, y colectivista de la utopía marxista.

Y sin cuya insistencia para denunciar una mentira que, no por descubierta a comienzos de los 90 con la caída del Muro de Berlín y el colapso del comunismo soviético, es menos reactiva a la hora de disfrazarse de nuevos y fulgentes atuendos, hubiera sido imposible que, no solo el equipo de gobierno de Omaba, sino el de muchos gobiernos en el continente y en el mundo, empezaran a percibir a Chávez más allá de la demagogia y una supuesta misión histórica para rescatar a los más pobres de la miseria, de las injusticias y la desigualdad.

De modo que, el redentor ya está desnudo, sin otro recurso que revelarse como el dictador cuartelario y decimonónico que siempre fue, como un caudillo que tras las huellas de Perón y Velasco Alvarado, no quiso pasar a la historia sin cierto tufo populista que justificara sus tropelías, aliñándolas, de paso, con una alharaca ensordecedora con la que presuntamente viene a liberar a la humanidad.

Es, desde luego, el colmo de la egolatría, la megalomanía, y el egotismo, todo lo que los venezolanos se han dado en caracterizar como “hugolatría” y que consiste en una variante de todos los males anteriores, pero que pretende el aplauso y la celebración precisamente por aquellos a quienes se pretende poner la bota al cuello, reducir a la simple condición de esclavos de Su Amo, o súbditos de Su Majestad.

La democracia sin ciudadanos, en fin, los derechos humanos pero sin individuos, la libertad y la propiedad pero dentro de las alambradas de un estado omnipotente, cuyo jefe es la última ley, la fuerza, la potencia, de la cual depende quien debe moverse, activarse, y aun respirar.

Es la última estratagema del marxismo náufrago, de la retroizquierda escapada de los escombros de la caída del muro de Berlín y del colapso del imperio soviético y obligada ahora a presentarse como democrática y defensora de los derechos humanos, cuando fue ciertamente por su incapacidad para tolerar la democracia, la diversidad y el estado derecho, por lo que terminó encerrado en el mismo cementerio donde yacen la esclavitud, el feudalismo, el absolutismo y las monarquías.

Y en cuya restauración, Chávez, fungió de adelantado, como que, surgido de los cuarteles y un golpe estado, se camufló en un proceso electoral para luego proceder a destruir la democracia venezolana, recurriendo a los dobleces, perversiones e histerias que jamás se le han conocido a politiquero alguno.

Pero que sin duda, cada día le resulta más difícil sostener, después que el presidente recién electo de Estados Unidos, Barack Obama, le ha cantado que conoce sus antecedentes y, para que no se haga ilusiones, le ha mandado a decir con el subsecretario estado, Steinberg:

“Falta por ver alguna señal tangible de que el gobierno de Chávez realmente desea mejorar sus relaciones con Estados Unidos”.

Manuel Malaver
La Razón / ND

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=479996

2 comentarios:

Lennys dijo...

es cierto, ya le será bastante dificil al presidente venezolano venderse como "una opción" ante el poderío norteamericano, al parecer el propio pueblo estadounidense escogió su opción sin necesidad de extremismos ni heroismo de fusil a la antigua.

saludos, gracias por los artículos.

ls.

Pandora dijo...

Así es. Y parece que Obama lo está haciendo bien. Espero que continúe de esa manera.

Saludos