jueves, 29 de enero de 2009

Helmerich de EEUU informa millonaria deuda de PDVSA


El grupo estadounidense Helmerich & Payne informó el jueves que la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) le debe casi 100 millones de dólares, y que ha iniciado la paralización de sus taladros en el país ante el atraso en los pagos.

Helmerich & Payne es la segunda corporación extranjera que en lo que va de la semana ha denunciado demoras de PDVSA para cumplir los pagos de los servicios, tal como ocurrió con el grupo estadounidense Ensco.

El presidente de la asociación local de Industriales Metalúrgicos y de Minería, Eduardo Garmendia, también denunció esta semana que PDVSA lleva tres meses de atraso en el pago de "facturas vencidas" por unos 69,7 millones de dólares.

En su informe trimestral, difundido en su página de internet, Helmerich & Payne dijo que PDVSA le debe casi "100 millones de dólares".

La empresa indicó que por el momento ha suspendido las operaciones de dos de los once taladros que tiene en Venezuela, y que finales del próximo mes podrían cesar las operaciones de otros equipos de perforación al expirar los contratos petroleros.

"Ante la ausencia de una mejora en los pagos recibidos, los taladros restantes probablemente se queden ociosos para fines de julio de este año", refirió Helmerich en el informe financiero.

Un vocero de PDVSA, que habló en condición de anonimato porque no está autorizado para declarar, dijo a la AP que de momento la corporación no emitiría comentarios sobre el anuncio de Helmerich & Payne.

Garmendia dijo a la AP, en conversación telefónica, que desde octubre hasta la fecha PDVSA ha incumplido los pagos de facturas millonarias por los suministros de bienes de capital tales como recipientes de presión, tanques, tuberías y válvulas.

Señaló que más de un centenar de compañías venezolanas del sector se han visto afectadas por el atraso de PDVSA en los pagos.

Garmendia calculó que PDVSA acumula en casi cuatro meses una deuda por "facturas vencidas" con las empresas metalúrgicas locales de "unos 100 millones a 150 millones de bolívares fuertes", equivalentes a unos 69,7 millones de dólares.

PDVSA anunció a inicios de semana que la empresa filial Petrosucre "asumió el control de la actividad operacional" de un taladro que tenía Ensco en el golfo oriental de Paria.

La empresa estatal justificó la medida alegando que Ensco incurrió en "paralización de las operaciones y abandono de sus responsabilidades contractuales", cuando estaban en negociaciones para la cancelación de cuentas por pagar por prestación de servicios que se iniciaron en diciembre.

Ensco dijo en la víspera en un comunicado que suspendió las operaciones de perforación en Venezuela porque le deben 35 millones de dólares.

Dan Rabun, presidente del grupo, indicó que la compañía espera que la situación se resuelva "pronto" de mutuo acuerdo para continuar prestando el mismo servicio.

PDVSA informó que Ensco, que tiene su sede en Texas, solo opera en Venezuela un taladro. Precisó además que el grupo estadounidense ha realizado operaciones de perforación en el campo oriental de Corocoro desde enero de 2006, obteniendo ingresos por 110 millones de dólares.

Petrosucre es una empresa mixta donde participan como socios PDVSA y la corporación italiana ENI.

En las últimas semanas han surgido versiones de prensa que refieren que PDVSA viene enfrentando problemas de flujo de caja como consecuencia de la caída de más de 50 dólares que han sufrido los precios del petróleo en los últimos meses. La corporación no ha emitido ningún pronunciamiento al respecto.

El Nuevo Herald

http://www.elnuevoherald.com/167/story/369809.html



Dos empresas se van del país porque PDVSA no les paga


Dos empresas decidieron paralizar las operaciones por la falta de pago de Petróleos de Venezuela (PDVSA). La industria estatal le debe dinero a las firmas y éstas decidieron no continuar con sus labores en el país. Las dos compañías que desistieron estaban establecidas en Oriente. Gregorio Rodríguez, dirigente sindical de la zona, comentó que la estadounidense Ensco y el consorcio Sadevén-Vinccler-Sodinsa pararon sus actividades porque el holding no les canceló a tiempo por sus servicios y están inconformes con las modalidades de pago que les propusieron.
La primera es propietaria del taladro Ensco 69, ubicado en el Golfo de Paria, y la segunda estaba encargada de la construcción de tres plantas de gas que permitirían la expansión de los proyectos gasíferos en Anzoátegui.

El martes PDVSA informó en un comunicado que la compañía Ensco renunció a las operaciones, por lo que la empresa de capital mixto Petrosucre tuvo que asumir las actividades. "La decisión asumida por Ensco se tomó en el curso de negociaciones de términos y condiciones para la cancelación de cuentas por pagar por concepto de prestación de servicios".

Dan Rabun, presidente ejecutivo de la empresa, anunció que Petrosucre, filial de la compañía petrolera, asumió el control de sus equipos frente a una controversia sobre la falta de pago de facturas de mora en virtud de un contrato de perforación.

Precisó que el taladro Ensco 69 inició su contrato en agosto de 2008 y estaba contratado por el holding hasta el 2010 por 180 mil dólares diarios. Comentó que el saldo total de crédito es de aproximadamente 35,5 millones de dólares y que la plataforma está asegurada por 65 millones de dólares.

Rodríguez manifestó que los 140 trabajadores de la firma ya habían amenazado con paralizar las labores en el taladro porque aun no cobran sus utilidades, pero los empleados no tuvieron que parar las actividades sino que fue la misma empresa la que decidió no continuar.

No aceptaron

El representante de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (FUTPV) en Oriente explicó que el consorcio Sadevén-Vinccler-Sodinsa paralizó sus actividades en diciembre y desde la fecha cerca de mil obreros que laboraban para la firma quedaron "en el limbo".

Explicó que la empresa tenía un contrato con la estatal para la construcción de tres plantas que forman parte del centro operativo San Joaquín del Proyecto de Gas Anaco (PGA), estado Anzoátegui. Rodríguez indicó que la firma decidió continuar con las operaciones porque no le "convenían" las condiciones de pago que planteó Petróleos de Venezuela y decidieron retirarse.

Indicó que los empleados de la firmas quedaron ante un futuro incierto, pues no saben si PDVSA asumirá el control de las actividades. Los obreros temen quedar sin trabajo y perder sus pasivos laborales.

En agosto de 2007 el presidente Hugo Chávez anunció la construcción del centro operativo San Joaquín, un proyecto bandera que permitiría aumentar las reservas gas y formaría parte del plan Siembra Petrolera.

En veremos

De acuerdo con la firma JP Morgan, la transnacional Chevrón esperaba que en febrero la empresa estadounidense Ensco le entregara el taladro Ensco 68, el cual sería movilizado hasta el golfo de Venezuela para mantener operaciones por un lapso de nueve meses, contrato que ahora parece improbable luego que la compañía norteamericana abandonara las actividades que realizaba en el país.

Las deudas

* José Villegas, dirigente sindical, anunció la semana pasada que los trabajadores petroleros tenían problemas para acceder a los servicios médicos porque Petróleos de Venezuela (PDVSA) no le canceló a las clínicas, por lo que los empleados y sus familiares quedaron desatendidos.

* El sábado la Cámara Petrolera de Venezuela-capítulo Zulia informó que la industria estatal no le paga a las contratistas desde hace seis meses.

* De acuerdo con Federación de Trabajadores del Petróleo (Fedepetrol), las farmacias afiliadas a Petróleos de Venezuela dejaron de suministrarle medicamentos a los empleados porque el holding no les canceló.

La Verdad
Daniela García




La obsesión de Chávez por quedarse viviendo en Miraflores hasta el 2026 se ha vuelto un problema de salud nacional.



A menos de 20 días del referendo, ya no quedan dudas de que Hugo Chávez ha contagiado con su irrefrenable estado de nerviosismo a todo el país. Ya no se trata de los paramilitares de La Piedrita ni de la militancia pesuvista que cobra su 15 y último con dinero de los venezolanos, sino del ciudadano que toma el Metro y es asaltado por una ruidosa campaña desatada desde toldos rojos, custodiados por militares y animados por hombres malencarados que carajean al que no les recibe el volante, impreso también con los recursos del Estado.

Si es verdad que el Presidente de la República está en sus cabales, puesto que ningún informe siquiátrico que avale lo contrario ha sido mostrado cada vez que alguien inquieto por la salud del país se presenta en el TSJ, al menos se debería admitir que la obsesión de Chávez por quedarse viviendo en Miraflores hasta el 2026 se ha vuelto un problema de salud nacional.

Basta con entrar a un centro comercial, pasar por una calle o plaza, intentar abrirse paso por las avenidas para sentir la onda atosigante de la propaganda oficial que deja sin aliento a gente que va al trabajo o en busca de empleo, con problemas verdaderamente serios, como la inseguridad, las deudas que no puede cancelar, el salario insuficiente o las amenazas de despidos en la oficina, y que este Gobierno se empeña en ocultar detrás de un tralalá propagandístico que invita a votar por el "sí".

Se trata de una locura decretada desde Miraflores, y que explica la descarada pasividad del Ministerio Público, o la invisibilidad de la Contraloría y la Defensoría del Pueblo, o la cobardía de los magistrados del TSJ impedidos de decidir en contra de los abusos, o del idiotismo revolucionario del director de la PM, o las pretensiones de Tarek El Aissami por superar en estupideces al inolvidable Pedro Carreño.

El asunto se complica. Desde hace tres semanas, delincuentes armados tomaron las sedes de la Alcaldía Mayor y de la Prefectura, y frente a la acción insolente de esos militantes rojos no ha habido manera de lograr el pronunciamiento de una fiscal general. Lo mismo ocurre con el suspenso del Ateneo de Caracas, donde el asalto de Lina Ron y el aviso de desalojo ­propiciado por Farruco Sesto­ presagian la defunción de la cultura libre e independiente. O la acción represiva de los militares contra las protestas estudiantiles, que ahora justifican los viejos líderes universitarios, hoy ungidos de funcionarios gubernamentales.

En fin, el desvarío se instaló en Miraflores desde que los números de las encuestas no hacen más que aconsejar hacer las maletas en 2012. Lo malo es que el desatino está contagiando a toda la sociedad. Respiremos hondo y esperemos hasta el 15 de febrero. Tal vez sea ésta la última locura de Hugo Chávez.

TalCual
Elizabeth Araujo