lunes, 17 de noviembre de 2008

Los sandinistas impiden una marcha de la oposición a balazos


Simpatizantes sandinistas impidieron este domingo a balazos y pedradas una marcha opositora en la occidental ciudad de León, con saldo de al menos nueve heridos en Managua y León.

La oposición nicaragüense se encuentra movilizada en rechazo a los resultados oficiales de los comicios regionales y municipales del domingo pasado, que dieron la victoria al partido de gobierno en la mayoría de las alcaldías en disputa.

Los incidentes comenzaron la mañana del domingo en el trayecto de Managua a León, donde la caravana que encabezaba el candidato de la opositora Alianza Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Eduardo Montealegre, fue detenida en la localidad de Nagarote, 40 km al noroeste de Managua.

Los manifestantes que se cubrían el rostro y vestían camisetas con la leyenda "defendemos la victoria" con la rúbrica del presidente Daniel Ortega, en actitud agresiva impedían el paso a cualquier persona, incluyendo a periodistas que se dirigían a León, y algunos tuvieron que regresar a la capital, constataron periodistas de AFP.
Un fotógrafo de AFP resultó con herida en la cabeza, producto de una pedrada cuando realizaba la cobertura de los incidentes en la ciudad de León.

"Ibamos a acompañar al candidato a alcalde de Léon, Gabriel Terán, salimos temprano para evitar problemas, pero nos habían estado espiando y se comenzaron a movilizar", denunció Montealegre.
"Nos lanzaron morteros y tiros, y no fueron al aire, sino directamente a mi vehículo desde una camioneta", denunció Montealegre, candidato a la alcaldía de Managua del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), quien logró eludir el ataque gracias a una rápida maniobra de su seguridad personal.

Tras varias horas de esperar que la policía despejara la vía, sin exito, Montealegre retornó a Managua, donde fue atacado por otro grupo de sandinistas que se habían apostado en la entrada a ciudad Sandino, 15 km al oeste de la capital.

"Veniamos ya directo a la casa de campaña y fuimos agredidos con armas de fuego en el puente peatonal", dijo el diputado Enrique Quiñones, compañero de fórmula de Montealegre.
En ese lugar se registraron tres heridos por disparos de arma de fuego, entre los que destaca uno de los escoltas del político, según dijo Eliseo Núñez, integrante del equipo de campaña de Montealegre.
En León, la marcha opositora no logró salir de la casa de campaña del PLC, donde más de 2. 000 personas les rodeaban en actitud agresiva, mientras la policía tuvo que usar gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.

La ciudad se encontraba envuelta en el humo de la quema de neumáticos y los gases lacrimógenos mientras la población cerró sus puertas ante los disturbios.
Montealegre anuncio que mantendrán la convocatoria a marchar el martes en la capital, donde esperan que no ocurran nuevos ataques de los partidarios del gobierno.

Los sandinistas también anunciaron marchas para celebrar su victoria en la capital el lunes y el martes.
El concejal sandinista de la capital, Edgardo Cuarezma, culpó a Montealegre por los incidentes en la ciudad de León porque dijo que "la gente tiene derecho de celebrar en todos los municipios donde ganó".
Según Cuarezma, las protestas de la oposición son "rídiculas" porque no reconocen la derrota en los comicios regionales del domingo pasado.

La próxima semana la oposición impulsará en el congreso una iniciativa para que se declaren nulas las elecciones del pasado 9 de
noviembre, que según la autoridad electoral, fueron ganadas por el oficialismo.
El proyecto de anular los resultados de los comicios contará con el respaldo de otros grupos de oposición, como el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, centroizquierda) y la Bancada Democrática Nicaragüense, que junto al PLC reúnen mayoría en el Congreso, de 91 escaños.

ABC.es
http://www.abc.es/20081117/internacional-iberoamerica/sandinistas-impiden-marcha-oposicion-200811170141.html





"Defender el voto es colocarle una barrera al autoritarismo"


María Corina Machado advierte que el 23-N será clave para el futuro del país

A partir del 24 de noviembre los venezolanos tendrán que salir a defender a los gobernadores y alcaldes electos "sean del color que sean". Machado sostiene que "hay una verdadera revolución en Venezuela: la de la ciudadanía. Y es a eso a lo que le tienen terror"

El don de la ubicuidad es un artículo de primera necesidad para la presidente de la Junta Directiva de Súmate, María Corina Machado. Faltan pocos días para que se celebren las elecciones regionales y la producción de adrenalina aumenta vertiginosamente en las oficinas de la ONG. Así que ella puede estar hoy en Caracas, mañana en Puerto Ordaz y pasado mañana en Barquisimeto. Súmate ha montado una plataforma para defender los votos el 23-N bajo el lema de "supertestigos, no pelan un voto". Ya han captado más de 37 mil personas. La meta es llegar a 53 mil.

La ex profesora de la Facultad de Ingeniería de la Ucab no capitula. Su cruzada en pro de la transparencia electoral, más allá de que alguna vez la hayan amenazado con el patíbulo, sigue en pie. "Todo el esfuerzo que se está haciendo en formación, organización y participación ciudadana es a lo que le tiene verdadero terror un sistema autoritario", dice.
-¿Qué importancia tiene el proceso electoral del próximo 23-N para la descentralización?
-El 23 de noviembre es decisivo para el futuro de la descentralización. ¿Y qué es la descentralización? Poder para la gente. Llevarle el poder a la gente. ¿Cómo? Acercándole las decisiones, las competencias y la autoridad lo más posible al ciudadano. La gente de Biscucuy, Camatagua, Güigüe o Tucupita, ¿prefiere reclamarle a su alcalde cuando hay huecos en la calle o cuando la escuela no funciona o debe venirse a Caracas para reclamarle al Presidente a través de un papelito? ¿El Presidente de la República tiene tiempo para ocuparse de las 1.335 parroquias que hay en todo el país? Eso está muy claro en la conciencia de los ciudadanos. A partir del 24 de noviembre tendremos todos que salir a defender a los gobernadores y alcaldes electos, sean del color que sean. Defender el voto es colocarle una barrera al autoritarismo.

-La organización Esdata advierte que hay 4.156 centros electorales de alto riesgo y que en 144 municipios el número de electores supera al de la población mayor de dieciocho años. ¿Está blindada o no la jornada comicial?
-Si algo positivo ha ocurrido en los últimos años es que los venezolanos hemos aprendido que la importancia del proceso electoral no se limita al día en que se celebra la elección. Lo que ocurre antes, durante y después de la jornada resulta crucial. ¿Qué puede ocurrir antes? Tenemos un Registro Electoral que creció de once millones a diecisiete millones de electores entre el año 2004 y el año 2008 y el CNE se niega a entregar las bases de datos con las direcciones de los votantes. Esto impide que se pueda hacer una auditoría externa independiente.

Otro elemento previo que atenta contra la transparencia es el de la campaña electoral.

Se utilizan recursos económicos y empleados públicos en beneficio de una de las partes.

En tercer lugar, está el punto de las inhabilitaciones. Todas esas son cosas que ocurren antes del acto electoral y que, indudablemente, afectan la voluntad del elector.

-¿Y durante?
-Por ejemplo, que haya mesas en las cuales se registre cero por ciento de abstención. Eso, estadísticamente, es poco probable. Los 519 electores fueron a votar y los 519 lo hicieron a favor de la reforma. Pero las irregularidades también pueden ocurrir después. No se sabe qué pasó con el voto de un millón ochocientos mil electores del 2-D porque hay cuatro mil quinientas actas que no han sido publicadas. Lo clave es cómo puede uno exigirle al CNE que cumpla la Ley y, al mismo tiempo, diseñar mecanismos que operen como antídotos frente a estos obstáculos. En los últimos diez años ha habido quince elecciones. Y aun así el pasado dos de diciembre por lo menos un 30 por ciento de los centros de votación no contaron con testigos. La responsabilidad personal es muy importante. De allí mi llamado a que los venezolanos se activen en tres formas: como miembros de mesa, como testigos o como electores.

-¿Qué papel desempeña cada uno de ellos?
-Los miembros de mesa son la autoridad. El CNE es un administrador electoral. La autoridad es el miembro de mesa y tiene que ir empoderado y consciente de que está allí para hacer cumplir la Ley. Ningún coordinador del centro de votación contratado por el CNE puede darles instrucciones a los miembros de mesa. Los coordinadores del centro de votación, que son una figura que inventó el CNE y que no está en la Ley, solamente tienen responsabilidad logística en el centro. Pero quienes manejan la mesa de votación son los miembros de mesa. El Plan República tampoco puede pasar por encima de ellos. Los miembros de mesa tienen tres tareas fundamentales. Uno: acudir al taller de adiestramiento y obtener la acreditación del CNE.

Dos: acudir al acto de instalación de la mesa de votación, que es el próximo viernes 21.

Y tres: estar presentes durante todo el proceso de votación el día domingo y verificar que la tinta sea indeleble; velar porque se cumpla el principio del secreto del voto; asegurarse de que se imprima el acta de escrutinio antes de transmitir los datos al CNE y constatar que se realicen las auditorías de las cajas.
–¿Y en cuanto a los testigos?
–Deben prepararse previamente en todo lo que deberán hacer para defender los votos: para ello es necesario que hagan los talleres. En segundo lugar, acudir a la instalación de la mesa de votación el próximo viernes 21 y acudir el domingo 23 antes de la constitución de la mesa de votación y estar presentes durante la votación, el escrutinio y la auditoría de la mesa. Y tercero: recoger el acta de votación y asegurarse de que ésta sea publicada. Esta vez vamos a escanear las actas y las vamos a colocar en internet después de que el CNE emita su primer boletín. Súmate se ha trazado la meta de entrenar 53 mil 250 personas para poder cubrir todos los centros de votación. Tenemos ya alrededor del 70 por ciento. Necesitamos más gente. No hay límite de edad ni requisitos académicos. Todo el mundo puede. Sólo hay que llamar al 0501-6673526 o visitar la página web de supertestigos.com.

-¿Cuál es el papel de los electores?
-Primero que nada, deben verificar sus datos en el Registro Electoral. Muchos dicen: `fui a votar y ese día me enteré de que me habían mudado a otro centro’. ¿Por qué no se verificaron antes? Porque si se trata de un centro que le queda a una hora o dos de donde se encuentran tenían que tomar algunas previsiones. La segunda cosa que pueden hacer los electores es revisar previamente las boletas de votación que corresponden al lugar donde votarán.

La tercera forma de participación para quienes no son ni miembros de mesa ni testigos es asistir al acto de escrutinio y auditoría al cerrar las mesas de votación. Recordemos que el acto de escrutinio es público y la Ley establece que el único límite es que la gente no quepa en el recinto.

-¿Por qué cree usted que la gente habría de ir a votar el 23N si siente que su decisión del 2-D no fue respetada?
-Si la reforma hubiese sido aprobada, ¿cuál sería la realidad hoy? ¿Sería mejor o sería peor? Eso es lo que tenemos que ver. Las sociedades democráticas van imponiendo barreras a los intentos de los regímenes que quieren tener más y más poder. A veces ellos avanzan, pero no lo hacen a la velocidad que quisieran porque, precisamente, tropiezan con esas barreras democráticas. Y a la larga siempre terminan retrocediendo. Lo que hace que retrocedan es la existencia de una sociedad donde se transmiten valores democráticos y donde se logran articular los esfuerzos de los individuos en acciones colectivas de peso.

Hay una verdadera revolución en Venezuela: la de la ciudadanía. Y es a eso a lo que le tienen terror.

El Nacional Gloria M. Bastidas
http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/3808/1/



"En un arrebatón, sólo las fuerzas fácticas podrían imponerle un tranquilizante".



¿Hasta dónde llegará?

Chávez se adentra otra vez en un peligroso territorio. El de la amenaza, la violencia y el miedo. Su propósito es inhibir a sus enemigos y envalentonar a los propios. El debate gira en torno a si considerar sus dichos como las pachotadas de costumbre, al final de las cuales termina tascando el freno; o si, por el contrario, de verdad se propone desconocer la voluntad popular si ésta le es desfavorable en los estados y municipios más populosos del país. Como la palabra no es inocente, el atrabiliario que la profiere ha contribuido a crear una situación dilemática, en la cual si obtuviera una victoria -por las buenas o las malas- lo que seguiría es su eternización en el poder; pero si la derrota lo visitara, entonces la septicemia que recorre la cosa bolivariana estallaría en erupciones purulentas y los propios chavistas demandarían la transición pacífica a la democracia. Varios de los de arriba ya comprenden que Chávez se ha vuelto inviable.



Neoautoritarismo y Elecciones. Como en esta esquina se ha argumentado, en una democracia normal las elecciones son el mecanismo de relevo del liderazgo; votar y elegir es parte de la dinámica intrínseca del sistema; es como cepillarse los dientes y dar los buenos días, elementos de la rutina higiénica y civilizada de cualquier ciudadano. En este régimen, plagado de fraude, ventajismo y abuso, las elecciones son para la denuncia, la movilización y la colocación de valladares ante la arremetida de los bovinos bolivarianos. La abstención de 2005 fue un potente triunfo ciudadano, aunque después se perdió su efecto; la votación por Rosales en 2006 fue muy importante, hasta que el candidato hizo un giro inexplicable el día de las elecciones, que generó desencanto; el triunfo electoral del 2-D contra la reforma fue magnífico, aunque no impidió que después, violando todo lo violable, Chávez impusiera las 26 leyes que contenían los elementos de la reforma derrotada en el referendo, salvo la reelección.

Las elecciones, en unos casos para abstenerse y en otros para votar, pueden ser pruebas de la fuerza popular. En el caso venezolano y bajo el actual régimen esas votaciones no han impedido los objetivos del régimen, sea porque no se ha sabido, sea porque no se ha podido, pero han sido -en su momento- poderosas expresiones de movilización popular.

En las elecciones próximas hay entendimiento sobre la conveniencia de votar y de hacerlo masivamente, sin que el vozarrón del poder, ni los inconvenientes del dificultoso acto electoral, justifiquen la abstención. Aquí se va a resolver una contradicción muy seria, revelada por las mismas encuestas a las que apelan los candidatos: mientras los ciudadanos tienen en muy baja estima a todos los partidos políticos, incluidos con largueza los de la oposición, de todos modos van a votar por los candidatos promovidos por éstos. Este gesto revela una comprensión profunda de lo que está en juego. Se trata del único camino a la mano para infligirle una derrota fulminante al gobierno en algunos de los territorios que ha dominado, sea porque haya tenido mayoría o porque se haya valido del fraude.

Votar es, en este contexto, la forma de canalizar la protesta y de darle sentido a la revancha que viene desde abajo, desde las fuerzas de la descentralización, que han sido golpeadas, pero que resisten y encuentran en estas elecciones una ocasión para manifestarse.



La Estrategia del Poder. Chávez ha amenazado con los tanques, ha insultado sin medida, ha blandido todos los recursos del Estado sin rubor, ha obligado a Tibisay a la ignominia más evidente, ha silenciado hasta a aquéllos de sus partidarios que de vez en cuanto experimentan algún pudor. En un sentido, es el viejo truco: hoy te insulto y mañana te digo que te respeto, sólo como preludio de otra andanada de ordinarieces. Algún adulante ha excusado esta actitud como expresión de una peculiar franqueza de su líder y parte constitutiva de su encanto. También hay quien ha confinado estas expresiones a las de un jefe abrumado por el desencanto, que trata de echar el resto, en medio de una situación que se le ha vuelto inmanejable por las disensiones, ambiciones, y el ladronaje que ha criado y ahora le roe los codos.

Sin embargo, la explicación más plausible es la comprensión por parte de Chávez de que su proyecto se acaba si la mayor parte del país vota, otra vez, contra él. Sería un presidente sometido a despido indirecto, obligado a tener a gobernadores y alcaldes como interlocutores. La revolución bolivariana, muerta desde hace rato, se convertiría en un mero trasto verbal. El hombre que iba a encabezar la revolución mundial podría aparecer siendo un melancólico residente de Miraflores, tan desorientado como los fantasmas que entran "a Palacio" en la madrugada. Chávez, finalmente, se habría convertido en un chiste de los caribes que viven en estas comarcas. Tal resultado es inaceptable para la élite que controla el poder, de allí que intente, mediante la intimidación, cambiar voluntades o hacer crecer la abstención. Es lo que explica que obligue a fiscales y contralores, rectores electorales y policías, diputados y mayordomos, a un compromiso de tal magnitud para violar las leyes que sólo un triunfo del gobierno los protegería en el futuro de la justicia nacional e internacional.



¿Puede? También pueden jugar a la complicación y a la intimidación el 23N. El fraude electrónico del referendo revocatorio ahora es menos posible porque hay más vigilancia ciudadana, más presencia en las mesas, y se han obtenido logros en el control, que lo hacen mucho más difícil. La ciudadanía está alerta y los chavistas, en alta proporción, no están dispuestos a jugárselas por un proceso que no pocas veces los avergüenza.

La disposición de Chávez a no perder y la oposición a no dejarse, plantea un choque sin precedentes. La única solución para Chávez es que logre torcer bajo amenaza la voluntad del electorado; lo cual, a estas alturas, no parece haber logrado. La solución alternativa para el régimen es empastelar el proceso, demorarlo, y que Tibisay Carrasquero, a golpe de madrugada, anuncie que ganó Chávez aquí, allá y más allá y que los resultados se van a saber algún día, cuando los del 2D de 2007 estén listos.

Ante un arrebatón, sólo las fuerzas fácticas que actúan sobre Chávez, los militares, los presidentes latinoamericanos, las organizaciones internacionales y la movilización popular interna, podrían imponerle un tranquilizante de cuarta generación como el que le fue suministrado el 2D.

El dilema es si el 23N Chávez estará mandando los tanques de guerra a Valencia ante la victoria de Henrique Salas o si lo llamará para decirle, "hola, pollo, vente mañana "a Palacio" pa´ que hablemos". O si el que iba en cuarto lugar (con sólo tres candidatos en liza) es anunciado ganador por un boletín trasnochado del CNE.

Carlos Blanco El Universal
http://www.eluniversal.com/2008/11/16/opi_art_tiempo-de-palabra_1150027.shtml