lunes, 20 de octubre de 2008

"A Obama le preocupan los actos antidemocráticos de Chávez"


Consejero dice que aspirante considera desafortunado juego con Rusia. El asesor del candidato demócrata afirmó que el senador por Illinois está dispuesto a hablar con el mandatario venezolano "pero no para tomarse un cafecito". Daniel Restrepo señala que Barack Obama está dispuesto a examinar la situación con Caracas

" El trabajo con Barack Obama es muy interesante; le encanta escuchar opiniones para debatir, informarse y formar la suya", explicó Daniel Restrepo, asesor principal sobre Asuntos Hemisféricos del candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, vía telefónica desde Washington. A los 37 años de edad, tiene la responsabilidad de perfilar los planes del senador por Illinois para la región.
"Mi padre, José Luis Restrepo Vélez, vino a trabajar para la Alianza para el Progreso, en los años sesenta, cuando John F. Kennedy, y se quedó 35 años en la OEA. He lidiado con asuntos hemisféricos y el sistema interamericano desde que nací", aclara.

El consejero asegura que si Obama llega a la Presidencia tras las elecciones del 4 de noviembre impulsará un cambio en la política hacia América Latina. Afirma que se interesará por reestablecer las relaciones con Venezuela y reitera que Obama se reuniría con el presidente Hugo Chávez para aclarar puntos y no sólo para tomar café.

–¿Qué propuestas tiene Obama para América Latina? ¿Qué lo diferenciaría de los gobiernos del demócrata Bill Clinton y del republicano George W. Bush?
–Obama dio su visión para América Latina en Miami.

Dijo que se guiará por un principio distinto al de anteriores presidentes: "Lo que es bueno para el pueblo de América lo es para Estados Unidos". No quiere imponer soluciones sino trabajar como socio para avanzar en la democracia, las oportunidades y la seguridad, desde el fondo de las sociedades, de abajo hacia arriba, y enfrentar retos como la inequidad, la inseguridad personal y el reforzamiento de las instituciones democráticas. Esto lo diferencia del presidente Bush, que se ha enfocado en el comercio. Reconocemos que la región ha cambiado, en parte porque Estados Unidos se ha alejado de la región y se creó un vacío aprovechado por el presidente Chávez, que ha promovido una agenda antiamericana.

Obama quiere llenarlo para proyectar nuestros intereses y valores.

–¿Cómo llenaría esos vacíos un gobierno de Obama?
–Desarrollará una política integrada, para enfrentar, como un socio, los retos básicos. A Obama le preocupan las redes ilícitas transnacionales del continente, en especial los flujos de narcóticos. Para él, Estados Unidos debe reducir la demanda nacional y ayudar con recursos a los gobiernos interesados en trabajar esos temas. También hay la responsabilidad de combatir los flujos negativos Norte-Sur como el de armas, dinero, los vehículos robados. Estados Unidos puede tener un papel positivo en la ampliación de las oportunidades económicas, impulsando relaciones comerciales en las que se defiendan los intereses de los trabajadores, e invirtiendo en microfinanzas, educación, entrenamiento vocacional.

–¿Cómo enfrentará el nuevo presidente los riesgos en la región cuando su prioridad será la economía del país?
–Lo mejor que un presidente estadounidense puede hacer es poner a funcionar la economía del país, porque las conexiones económicas que tenemos con la región (comercio, remezas, inversión, turismo) están asociadas a nuestro bienestar. El cambio de la estrategia en Irak tendrá un impacto global en la percepción del país y en la realidad fiscal. Ahora gastamos casi 11 millardos de dólares mensuales en Irak; cada 10 días invertimos más allí de lo que colocamos anualmente en América. Con una política distinta, sensata, habrá más recursos para la región.

–Obama y McCain prometieron romper la dependencia estadounidense del petróleo extranjero. ¿Cómo afectará a Venezuela?
–Cuando él habla de romper con el petróleo no es sólo con el extranjero; es romper con el carbono por razones del cambio climático. Su estrategia energética se basa en la inversión en fuentes alternativas.

La reducción del consumo de petróleo impactará nuestra relación económica con Venezuela, al que le compramos 1,3 millones de barriles diarios. Con una política energética sensata y Obama en la Presidencia, bajaría el consumo de crudo con el tiempo.

–El Departamento del Tesoro congeló los bienes de Ramón Rodríguez Chacín y de dos generales en Estados Unidos por su supuesta colaboración con las FARC. ¿Un gobierno de Obama tomará medidas similares?
–Sí. Obama ha expresado su preocupación por la evidencia sobre los vínculos y el apoyo que las FARC han recibido del Gobierno venezolano y ha dicho que se debe enfrentar eso con mecanismos eficaces y sancionar a la gente involucrada, si hay evidencias. En el discurso del 23 de mayo en Miami señaló su preocupación y la necesidad de investigar los apoyos externos de las FARC y sancionarlos para que ese grupo terrorista no reciba ayuda interna o externa en sus actividades contra el Gobierno legítimo de Colombia y el pueblo colombiano.

–¿Cómo manejaría un gobierno demócrata las relaciones con Venezuela? En los últimos años el Departamento de Estado ha ignorado las provocaciones de Chávez. –No hay razón para entrar en una confrontación retórica con el Gobierno venezolano; eso le favorece a él. El senador ha dicho que le preocupan las actuaciones antidemocráticas de Caracas, como eliminar candidatos opositores en las elecciones regionales de noviembre. La expulsión del embajador Patrick Duddy fue negativa. Para él, eso busca distraer a los venezolanos de lo que sucede. Dijo estar dispuesto a tener contacto diplomático directo con Chávez.

Un presidente estadounidense debe estar dispuesto a hablar con todos. Nuestra tradición ha sido tener relaciones diplomáticas con los que estamos de acuerdo y con los que no, y no darles la oportunidad de convertir a Estados Unidos en el enemigo para distraer a su pueblo, y a la opinión mundial, de lo que sucede en el país.

–Obama dijo que se haría la reunión si se cumplían unas condiciones. ¿Cuáles serían?
–Dijo estar dispuesto a reunirse con otros gobiernos que no son cercanos a Estados Unidos sin precondiciones. Esto no implica que será sin preparación ni que ocurrirá en la primera semana de gobierno. Estaría dispuesto a hacerlo si es una manera eficaz de proyectar nuestros intereses y valores. Servirá para mandar un mensaje directo al Gobierno venezolano sobre la necesidad de respetar derechos básicos, democráticos, que parece que no hace. Sería sin precondiciones, pero no sin propósito. Aquí se ha visto como si estuviera dispuesto a tomar un cafecito con Chávez, y no es así.

–¿Qué debe hacer el nuevo presidente de Estados Unidos para rescatar la relación con Venezuela?
–Eso es algo bilateral. Si Obama llega a ser presidente, estaría dispuesto a examinar la situación y ver cómo se puede tener contactos diplomáticos sensatos. Claro, si el Gobierno venezolano quiere hacerlo. Hay que ver cómo evolucionan los acontecimientos en los últimos días.

–¿Qué posición tendría Obama sobre el ALCA, el ALBA, el Banco del Sur y una OTAN suramericana?
–El tema del libre comercio se ha politizado. Obama piensa que el comercio tiene que ser parte de la relación que Estados Unidos lleva en la región. Él buscaría una política económica internacional sensata, en la que se proteja a los trabajadores. No dictará cómo se deben hacer las cosas entre otros países en la región.

–¿Cuál sería la visión de Obama sobre las relaciones de Venezuela con Irán y Rusia?
–El aumento de la presencia de Rusia, Irán y China en la región es resultado del vacío creado por la ausencia de Estados Unidos. El mejor mecanismo para tratar el tema es tener un perfil positivo. Es desafortunado que el Gobierno venezolano forme parte de un juego geopolítico ruso.

La presencia rusa o iraní sería una preocupación para un gobierno de Obama.

El Nacional



La cebolla bolivariana


Poderosa la imagen de la cebolla que se pela, capa tras capa, para develar, revelar, confesar, lo oculto. Fue el símbolo que tomó Gunter Grass para hablar de su vida, incluido el capítulo más oscuro, enceguecedor como un sol negro y culposo, que refiere su pertenencia a las Waffen SS de Hitler. Se toma prestada la potencia simbólica de la querida cebolla, para que muestre, tras cada capa que se desprende, la naturaleza de lo que acontece en estas tierras de Dios.
El régimen de Chávez pierde, a trancos largos y penosos, sus capas de izquierda, y al final, después que éstas caen, no queda nada, o casi nada, salvo lo que siempre se supo desde el comienzo: un oficial militar conspirador, golpista, envanecido, aferrado al poder; un hombre que no quiso, no supo o no pudo, hacer tangible el supuesto sueño redentor que portaba en su irreparable locuacidad.

La Credencial

Puede que Chávez haya sido comunista desde chiquito; pero su conspiración no era comunista sino un complot de carácter nacionalista, con banderas anticolombianas, y con la promesa de luchar contra los causantes de la pobreza y la corrupción, que, en su visión, estaban representados por el gobierno de Carlos Andrés Pérez y los partidos AD y Copei.

En la sombra, esa conspiración tenía como soportes a un sector de La Causa R, a Bandera Roja, al movimiento de Douglas Bravo, y a varios de los jirones adoloridos y derrotados de la izquierda insurrecta y radical. Esas conexiones las manejaba Chávez directamente y al momento del golpe del 4-F estaban muy dañadas: los militares desconfiaban de los civiles. El levantamiento terminó siendo un golpe militar como los que América Latina había conocido en su historia, siempre con la oportuna invocación a la decencia, la defensa de la nación, y, como se decía en tiempos idos, al pundonor militar.

A lo largo de toda esa historia, varios partidos, grupos y personalidades de izquierda adhirieron a Chávez, se conectaron con él como una vía para promover la revolución o, simplemente, para tomar el atajo que les permitiera llegar al poder.

Figuras y partidos de la izquierda venezolana comenzaron a rodear a Chávez; tal vez se pensaron más listos que los golpistas, y creyeron que utilizarían al militar como puente para sus proyectos y ambiciones. El MAS, que venía del calderismo ya en decadencia, se debatió entre Irene Sáez y el comandante, hasta que algún argumento convincente decidió a su dirección hacia el oficial golpista convertido en candidato; con la circunstancia de que los más representativos dirigentes del MAS -Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Freddy Muñoz- se desengancharon de esa aventura.

El PPT, el Partido Comunista, el MEP, y las diversas emanaciones de la izquierda realenga, estilo Guillermo García Ponce, se dieron el abrazo del oso con Chávez. Se pusieron en la fila de los ministeriables para cuando el hombre ganara. Lo más grave fue que, con descomedidos brochazos, le comenzaron a dar varias manos de barniz izquierdista, hasta que el pelambre típico de los militares golpistas se disimuló, casi por completo. Algunas personalidades representativas de la izquierda independiente también procedieron a confiar en el compromiso redentor de Chávez y, a cambio, éste se desprendió de sus primeras pretensiones abstencionistas. Es legendario el papel de Luis Miquilena en animarlo para que transitara la vía electoral y pacífica antes que esa guerrilla imaginaria con la que deliraba. Miquilena también trajo a José Vicente Rangel a esta estrategia, quien era, en ese tiempo, una figura emblemática de la izquierda. Como si fuera poco, ya F. Castro le pasaba la mano al golpista que antes había condenado en carta cariñosa a Carlos Andrés Pérez, cuando los sangrientos días de febrero de 1992.

La izquierda venezolana le entregó a Chávez la credencial de revolucionario. Muchos pensaron que estaban viviéndoselo completito, porque aquel oficial hablachento, astuto, audaz y pirata, se convertía en el salvoconducto hacia el poder que había buscado por años. Sin embargo, en ese negocio le vendieron su alma al diablo; quedaron en el papel de legitimadores de un personaje que con el transcurrir de los días mostró la garra afilada de los autócratas.

El Principio de Realidad

Poco a poco, la gente de izquierda ha ido adquiriendo conciencia. Se ha convencido de que realmente nada tenía entre las manos, que su pedacito de poder era una ficción, y que los cargos que habían logrado, junto a algún dinerillo para las finanzas, eran despojos frente a la pérdida de su identidad ideológica. Ha habido una serie de rupturas. Luis Miquilena rompió con Chávez desde el momento en que advirtió que nada que no fuera el poder lo movía. Miquilena y Rangel se habían comprometido entre sí, como amigos y camaradas que eran, a salir el mismo día del Gobierno si la situación lo requería. Eso acordaron, pero Rangel no lo hizo. Chávez ganó esa mano al separar para siempre a los dos viejos amigos. Algún día se contará completa esta historia. Luego, otros se fueron o fueron apartados; a cuentagotas en unos casos; otros, con ruido. Los más recientes son Podemos, el PCV y PPT.

Estas disidencias no importan demasiado desde el punto de vista de la cuantía de los militantes. Sin embargo, políticamente, son desprendimientos decisivos. Significan la pérdida de los apoyos orgánicos de la izquierda venezolana, en la proporción o extensión que tal cosa signifique hoy en Venezuela.

Claro que quedan algunas individualidades que han representado esa tendencia, como Aristóbulo Istúriz o Alí Rodríguez, y también Guillermo García Ponce, cuya capacidad de flotación es imperecedera; pero no bastan. Las capas de izquierda se han ido desprendiendo poco a poco, y, al final, va quedando la verdadera naturaleza del líder y su régimen, se va descubriendo ese simulacro vibrante, con charreteras, cubierto de un discurso vacío; no porque no diga cosas -¡y cómo las dice!-, sino porque es un discurso desde el resentimiento y no desde la izquierda. El radicalismo de Chávez no es el de los jacobinos sino el de los rabiosos; no es la inflamación que produce la injusticia sino la hinchazón por exceso de poder.

Adiós a la Izquierda

Esa izquierda que le dio legitimidad, ahora se la quita; y el militar latinoamericano golpista que Chávez ha sido y es, queda allí, al descampado, abotagado en el hartazgo de su mando. El negocio salió mal; esa operación no deja indemnes ni impunes a los que se prestaron al juego de otorgar una credencial revolucionaria a alguien que no tenía derecho alguno para recibirla. La destrucción de la izquierda puede ser el producto no buscado de esta operación de vivos y audaces. Después de quitarse todos los guantes de seda, queda la garra contraída del caudillo militar del siglo XIX que, enfermo de poder y tembloroso por perderlo, se apresta a clavarla.



El Universal
Carlos Blanco
http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/3582/1/




Bajo la justicia uniformada


Los dos militantes de UNT detenidos en un acto del presidente Chávez el domingo, son juzgados en tribunales militares acusados de espionaje. Los jóvenes fueron trasladados a Caracas y llevados ante el Presidente de la República.

Espionaje y ataque al centinela fueron los dos delitos –estipulados en los artículos 471 numeral 1 y 501 del Código Orgánico de Justicia Militar– que se le imputaron a Javier Springel y Ruben Ferrer, los dos militantes de Un Nuevo Tiempo (UNT), fueron detenidos el pasado domingo en un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela en el estado Zulia. Los jóvenes fueron posteriormente trasladados a Caracas y llevados ante el Presidente de la República. Estuvieron incomunicados hasta el martes y después los presentaron ante el Tribunal Militar 1º de Control.

Según denunció Delsa Solórzano, encargada de Derechos Humanos del partido, se trata de una acción totalmente ilegal, pues viola el principio de juez natural, que obligaría a que ambos jóvenes sean juzgados por un tribunal civil y no militar. De igual manera, se estaría violando el principio de presunción de inocencia y el derecho a un juicio en libertad, pues tanto Springel como Ferrer continúan detenidos.

Ronald Martínez, el tercero de los arrestados, quien fungía como taxista, fue liberado en horas de la tarde del miércoles, pues no tuvo participación en los hechos. Sin embargo, se encuentra en régimen de presentación periódica ante tribunales militares del Zulia.

DELITOS NO PUNIBLES

Respecto a los delitos, Solórzano explicó que ninguno de los dos es imputable a los militantes de UNT. En el caso de la trasgresión de ataque al centinela, el Código de Justicia Militar establece que dicho ataque debe "causar muerte o incapacidad al guardia en resguardo de una instalación militar", para que sea punible, lo que no ocurrió en el caso de Ferrer y Springel, que sólo se encontraban tomando fotos del acto.

Tampoco es imputable el delito de espionaje, pues éste "sólo existe cuando una persona actúa como agente de un gobierno extranjero o se realiza en beneficio de un gobierno extranjero. Pareciera que quieren hacer pagar lo que ocurre con el maletín de Alejandro Antonini Wilson a estos muchachos", lamentó la dirigente y abogada, quien aseguró que los jóvenes fueron a registrar la asistencia al acto político del Presidente en Zulia.

Ante tales irregularidades, UNT decidió emprender acciones legales que empezarán con la introducción de un recurso de amparo constitucional a favor de la libertad de los jóvenes, además de acciones ante instancias internacionales "para engrosar el expediente de violaciones a derechos humanos por parte del Gobierno".

Solórzano insiste en que no hay delito en acudir a manifestaciones políticas, aunque uno no sea simpatizante de las toldas que las organizan.

TalCual
David Ludovic Jorge