jueves, 2 de octubre de 2008

El Senado de EE.UU. aprueba el rescate financiero de 700.000 millones de dólares


Washington, 1 oct (EFE).- El Senado de EE.UU. aprobó hoy un plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, que contiene una serie de medidas dirigidas a ablandar a sus detractores en la Cámara de Representantes.

Con 74 votos a favor y 25 en contra, los senadores, entre ellos los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, aprobaron el plan, cuando faltan 34 días para los comicios generales y la economía figura como tema dominante.

En una declaración escrita, el presidente George W. Bush elogió la aprobación del controvertido plan, al que calificó como "clave para la seguridad financiera de todo estadounidense".

Según Bush, la medida facilitará el acceso a crédito para la pequeña empresa, las familias y los gobiernos locales y estatales, y la Cámara de Representantes acabará apoyándola.

"El pueblo estadounidense espera, y así lo exige nuestra economía, que la Cámara apruebe este buen proyecto de ley y lo envíe a mi despacho", puntualizó.

La Cámara de Representantes, que el lunes rechazó la versión original de la medida en una votación de 205-228, tiene previsto votar el salvavidas de Wall Street este viernes.

Sin embargo, no está claro si el plan logrará allí los 218 votos para su aprobación, ya que algunos demócratas conservadores, preocupados por el abultado déficit, quieren explicaciones sobre cómo se financiarán algunos de los recortes tributarios.

La meta es persuadir a los 133 republicanos que hicieron que el plan naufragara el lunes. En todo caso, se requeriría el "sí" de 12 legisladores para superar la votación anterior.

Richard Gaylord, presidente de la Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces, afirmó en un comunicado que la medida ayudará a "restablecer la confianza en el sistema financiero nacional" porque, entre otras cosas, contribuirá a la estabilización de los precios y ventas de casas, facilitará el crédito y protegerá los ahorros para la jubilación.

Entre los senadores que dieron el "sí" al proyecto, que supone la mayor intervención estatal en la empresa privada en varias décadas, figuraron Obama, su compañero de fórmula, Joe Biden, y Hillary Clinton. El senador Edward Kennedy, que se recupera de cáncer cerebral, no estuvo presente.

Al final, 40 demócratas, 33 republicanos y el independiente Joe Lieberman votaron a favor de la medida, mientras que 9 demócratas, 15 republicanos y el independiente Bernie Sanders, lo rechazaron.

Durante el debate, de casi seis horas, los senadores pintaron un panorama sombrío si se rechazaba el plan, en momentos en los que tanto los negocios como los consumidores afrontan restricciones de crédito.

"Podríamos ver el cierre de miles de negocios, la pérdida de millones de empleos, a lo que seguiría una larga y dolorosa recesión. En otras palabras, esta no es solo una crisis de Wall Street, es una crisis estadounidense", advirtió Obama.

Para ablandar a los detractores del "rescate" de Wall Street en la cámara baja, el Senado incluyó alivios fiscales y medidas que benefician al ciudadano medio relacionadas con la protección de los depósitos bancarios, y medidas sanitarias.

La "Ley de Estabilización Económica" pasó de 102 páginas en su versión original del lunes, a un total de 451 páginas.

El eje central del acuerdo es que el Departamento del Tesoro podrá adquirir la deuda de mala calidad de los bancos por importe de hasta 700.000 millones de dólares.

De ellos, tendrá 250.000 millones disponibles de inmediato y otros 100.000 millones si Bush lo considera necesario. El Congreso puede retener los 350.000 millones restantes si no está satisfecho con el desempeño del programa.

Entre otros elementos, la medida elevó de 100.000 a 250.000 dólares la garantía que se aplica a los depósitos de los clientes bancarios.

La Comisión de Valores de EE.UU. también podrá suspender las normas de contabilidad que permiten a las empresas ajustar sus activos al valor del mercado.

Desde la Casa Blanca hasta los pasillos del Congreso, el mensaje ha sido el mismo: se cierra el grifo de los préstamos y eso tiene graves consecuencias para los hogares, fábricas, negocios, e incluso ciudades y municipalidades.

La ralentización económica en EE.UU. tiene repercusiones para las compañías internacionales debido al alto volumen de importaciones.

Los senadores reconocieron que la medida no es perfecta, pero que al menos contiene protecciones para los contribuyentes y mecanismos para supervisar la eficacia del plan.

El senador republicano Mel Martínez, que votó por el plan, afirmó que ya habrá tiempo, en la sesión legislativa que comienza en enero próximo, para evaluar la crisis y debatir una reforma regulatoria del sector financiero.

Agregó que se limitarán las compensaciones de los ejecutivos empresariales participantes en el programa, y la medida ayudará a mantener abierto el acceso al crédito.

La escasez de crédito es preocupante, tomando en cuenta que la mayoría de los estadounidenses tampoco tiene un "colchón" de ahorros para capear crisis y sus salarios, por lo general, apenas cubren los efectos de la inflación.

La congelación del crédito no aqueja únicamente a Estados Unidos: también los bancos en otras regiones del mundo han restringido la concesión de financiación.

http://es.noticias.yahoo.com/efe/20081002/twl-el-senado-de-ee-uu-aprueba-el-rescat-e1e34ad.html



Kauffmann intentó silencio de Antonini a cambio de "más poder"


El empresario dice que pagó "cientos de miles de dólares" por información


Miami.- Una vez repuesto de la emoción y las lágrimas que protagonizaron sus primeros 15 minutos de interrogatorio, Carlos Kauffmann, el gran amigo y socio de Franklin Durán, contestó con firmeza a las preguntas del fiscal. Y su mensaje quedó grabado en la mente del jurado. Lo repitió muchas veces. "Nadie quería que Alejandro Antonini dijera la verdad", insistió Kauffmann. "Todos sabíamos que el dinero no era suyo. Lo manipulamos, le hicimos sentir culpable para que firmara el poder del abogado en Argentina. Ese era nuestro objetivo", reconoció. "Asumo mi responsabilidad. Mi gobierno me pidió que hiciera algo y lo hice porque así conseguiría más poder, más dinero, nuevos contratos del Gobierno", subrayó tajante.

Kauffmann se declaró culpable de dos cargos (conspiración y actuar como agente del Gobierno venezolano en EEUU sin notificárselo a las autoridades) el 29 de febrero de 2008. Desde entonces colabora con la fiscalía para montar el juicio contra Durán. El testigo aseguró que el dinero era de Pdvsa para la campaña de Cristina de Kirchner, que el presidente Hugo Chávez puso al director de la Disip, Henry Rangel Silva, al frente del asunto para solucionar el escándalo del maletín, que el entonces vicepresidente, Jorge Rodríguez, estaba al tanto de todo, y que Tarek El Aissami (actual ministro de Interior y Justicia) "se encargaría de la contravigilancia".

Además, dijo que habló sobre el asunto con Diego Uzcátegui y citó los nombres de los funcionarios de Pdvsa a los que Venoco (la compañía de Durán y Kauffmann) pagaba "cientos de miles de dólares" por información y materias primas. "Le pagábamos a Rocío Ramírez, Jasmine& no recuerdo el apellido, y alguien en la refinería de Curazao", admitió Kauffmann, con pasaporte venezolano y alemán, que espera una reducción de condena y ha pactado que él y su familia (su mujer, María Gabriela Jiménez, y sus tres hijos) podrán quedarse en EEUU o en un tercer país que los acoja.

A diferencia de Antonini, que jamás miró a Durán durante su comparecencia, Kauffmann cruzó miradas con su amigo cada vez que entraba y salía de la sala. De hecho todavía tienen intereses comunes, como los 28 millones de dólares que comparten en una cuenta bancaria de EEUU. Así empezó el día para este testigo, repasando frente al jurado las lucrativas compañías que posee a partes iguales con Durán desde 1998. Él tiene un 43% de Venoco, Durán otro 43%. El resto es del Gobierno venezolano y otros socios. Tiene también una empresa de construcción al 50% con Durán. Y otra -Perforaciones Albornoz-, al 25% con su socio. Kauffmann posee dos apartamentos en el sur de Florida (éstos sólo suyos), una empresa -Ocean Yacht- en Texas junto a otro venezolano, otro holding a medias con Durán y otra de helicópteros que vendió hace dos semanas.

En ese momento llegaron las polémicas preguntas de Mulvihill. ¿Qué ha hecho el Gobierno venezolano con sus compañías? "Me lo han quitado todo desde el pasado lunes. Maionica y yo estamos en el mismo expediente. Todos mis activos han sido congelados por orden del fiscal general. No puedo hacer ninguna operación en mi país y tengo un pedido de Interpol". ¿Han tomado alguna acción contra los intereses de Durán? "No. La orden sólo me afecta a mí", contestó Kauffmann. "¡Objeción!", gritó el abogado de la defensa, Edward Shohat, que al final del día pidió la anulación del juicio por estas preguntas que considera "inapropiadas y deshonestas por parte de la fiscalía". La juez Joan Lenard desestimó su petición. Sí aceptó, sin embargo, dos casos de corrupción señalados por la fiscalía: que Kauffmann y Durán pagaron "cientos de miles de dólares" en sobornos a funcionarios de Pdvsa y que se reunieron con un oficial del Gobierno venezolano (a quien también pagarían) para discutir la venta de equipamiento policial y médico para un tercer país.

Kauffmann, que apareció sin esposas, la barba bien recortada, vestido con el uniforme del centro federal de detención, estalló en lágrimas cuando el fiscal le preguntó si había hecho alguna otra actividad ilegal en EEUU. La juez pidió cinco minutos de receso. A su vuelta, contó que intentó traer a su familia. "Estaba preocupado por la situación en Venezuela. Estábamos todo el día en las noticias y tenía miedo por los secuestros. Traje documentos falsos para rellenar los formularios de inmigración y pedir una visa legal para mi mujer", señaló. "Al final no los rellené porque encontré otra fórmula mejor".

Noelia Sastre
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

http://www.eluniversal.com/2008/10/02/pol_art_kauffmann-intento-si_1072915.shtml



Aplauso para Bush


Bush merece el crédito de no encandilarse por las voces ignorantes

Bush finalizará su mandato. Los pueblos pueden ser frívolos al juzgar ciertos acontecimientos que les marcan sus destinos. Bush merece un trato diferente. La gente parece olvidar que el 11 de septiembre no fue una pe- lícula de Hollywood. El pueblo estadounidense, influido por la prensa de izquierda, se ha dejado llevar por los análisis que esconden, en buena medida, intereses subalternos. Estados Unidos fue herido en el centro del corazón. Más de tres mil personas, un universo de gente talentosísima, fue asesinada de forma fría y calculada por unos locos que tenían en mente atacar a la Casa Blanca y al Pentágono, una declaración de guerra.

Se olvida que antes de responder con fuego, Washington buscó el apoyo de una ONU que nunca quiso ver el problema, y de una Europa, con pocas excepciones, demasiado preocupada por los contratos lucrativos de Francia y Alemania en Medio Oriente. Se olvida que antes de bombardear Irak, se pidió la renuncia de un Hussein que sólo hablaba el lenguaje de la sangre, la gente olvida que los fundamentalistas islámicos declararon la guerra a Occidente y que toda nuestra civilización estaba y está en riesgo. Lo cierto es que gracias a Estados Unidos, en Afganistán más de diez millones de personas ejercieron su libertad y escogieron un gobierno democrático, algo jamás visto en siglos.

Se olvidan que Hussein, uno de los peores asesinos de la historia, ya no existe y que ese país, pese a los errores tácticos, hoy tiene una estrategia que eventualmente podrá darle una luz a la oscuridad que siempre tuvo. Muchos terroristas hoy están muertos y Libia se alineó con la libertad.

Es fácil cuestionar errores, y en una guerra es imposible que no los haya. Pero Bush merece el crédito de no encandilarse por las voces ignorantes, hizo lo que consideró correcto. Así obran los estadistas. Los populistas, en cambio, sólo quieren votos.

Juan Carlos Sosa Azpúrua
El Universal
http://www.eluniversal.com/2008/10/02/opi_art_aplauso--para-bush_1065736.shtml