domingo, 19 de julio de 2009

Para Darío Vivas y todo el chavismo



magino que con toda la premeditación del caso va a aprobar una ley electoral que impone en el país un sistema mayoritario. Sin duda alguna sus números, al día de hoy, le garantizan el control absoluto del Parlamento a pesar de ser la primera minoría del país. Seamos sinceros, en este momento son mayoría los venezolanos que no los quieren a ustedes, pero tampoco comulgan con la oposición.
Con toda la premeditación van a sancionar una ley electoral que copia al sistema mexicano. Sistema que le permitió al PRI gobernar durante 70 años, a pesar de no contar con los votos de la mayoría de los electores.

Sería buena idea que antes de alzar sus manos para votar a favor de una ley que impone un sistema mayoritario pensaran en las consecuencias políticas que traería aplicar este nuevo modelo, especialmente si la oposición repite su pírrico triunfo electoral del año 2007.

Traten de recordar que en las últimas cinco décadas (1958-2008) Venezuela ha tenido 15 leyes electorales y en todas se garantizó el principio de representación proporcional. Esto, amigos del chavismo, significa que si el partido A obtiene 51% de los votos, el partido B 20%, el partido C 11%, el partido D 10% y el partido E 8%, deberían asignarse los cargos en una proporción similar: aproximadamente 51% de los cargos para el partido A, 20% de los cargos para el B, 11% para el C, 10% para el D, etcétera.

No obstante, con la fórmula electoral que intentan aprobar basta que el partido A capitalice 50,5% de los votos, para que se le adjudiquen la mayoría de las curules.

Imagino que todos ustedes están felices porque la ley electoral nos conduce a un sistema de dos partidos, en donde uno sólo tendrá el control absoluto de la sociedad, justamente lo que necesitan para terminar de vencer la resistencia al cambio social que proponen y consolidar su proyecto político.
Los números no fallan, al menos los que yo tengo. En una elección polarizada de la Asamblea Nacional, si el partido A obtiene 50,01% de los votos se quedará con 85,37% de los cargos, mientras el partido B, con 49,99% de los votos sólo obtendría 14,63% de los cargos, más control, en un sistema democrático es imposible. Imagino, diputados y amigos del chavismo, que ustedes están convencidos que la votación del partido A será la del PSUV. No obstante, ¿y si su partido en realidad obtiene 49,99% de los votos y se queda sólo con 14,63% de los cargos?, ¿lo han pensado?
Soy enemigo de una Venezuela polarizada. Una sociedad dividida no debate sobre sus problemas. En una sociedad polarizada, las ideas, los puntos de vista son extremos y difícilmente se pueden lograr puntos de entendimiento.

La ley electoral que ustedes apoyan no sólo incrementa la división del país en dos bloques -es una consecuencia de los sistemas mayoritarios- sino que provocará que sólo uno de esos bloques tenga el poder absoluto. Les vuelvo a preguntar: ¿y si ustedes sólo obtienen 14,63% de los cargos?, ¿van a renunciar a su proceso político y a la transformación que proponen sólo porque se pusieron ambiciosos en la redacción de una ley electoral? ¿No sería más sano un país que cuente con un parlamento en donde todas las fuerzas y personas, que cuenten con el respaldo popular, tengan voz y voto?

Eugenio Martínez
El Universal