lunes, 1 de diciembre de 2008

"Chávez pretende polarizar y radicalizar de nuevo al país"


Entrevista John Magdaleno, politólogo

"Pretende enganchar a los líderes de oposición en la confrontación y ellos no deben caer en esa trampa"

Las señales democráticas, en este caso electorales, no parecen hacer mella en Chávez, según asienta el politólogo, especialista en opinión pública, John Magdaleno, para quien el presidente venezolano, impulsado por "la lógica revolucionaria" y con todas las circunstancias en contra, intentará (y muy pronto) colocar sobre la agenda su más angustiosa prioridad: la reelección indefinida.

-Los respectivos bandos se atribuyen la victoria en las elecciones del 23N y cada uno esgrime argumentos convincentes para razonar su posición. ¿Acaso ganaron todos y no perdió nadie o pasó todo lo contrario?

-Antes que analizar quién ganó y quién perdió preferiría preguntarme quién avanzó y quién retrocedió. En términos de número de votos y de gobernaciones ganadas, la oposición avanza. No así en cuanto a alcaldías, aun cuando el análisis global sugiere un progreso. Una segunda lectura es que en esta elección no hubo, en estricto sentido, una competencia entre dos grandes bloques, sino entre tres.

-Sólo que el tercer bloque no satisfizo las expectativas.


-Sufrió una derrota importante. Pero lo más llamativo es que los partidos que se separaron del PSUV asumieran la postulación de candidatos propios. El PPT postuló candidatos en 156 municipios, el MEP en unos 55 y el PCV en otros tantos.Ya el sólo hecho de que estas organizaciones hayan seguido una estrategia distinta a la del PSUV comienza a pintar un cuadro político diferente.

-Hace cuatro años una de las causas de la derrota de la oposición fue la abstención. Pero, adicionalmente, los votos de la oposición provenían, básicamente, de la clase media. ¿Es posible ganar una alcaldía como la metropolitana o la gobernación del Zulia sin el voto de los pobres, tradicionalmente chavista?

-Evidentemente se reconfigura el origen socioeconómico de quienes votan por la oposición, que avanza en municipios tan importantes como Sucre, uno de los barrios más populosos de América Latina y en Miranda, un estado muy heterogéneo en lo socioeconómico, en particular por los Valles del Tuy, Guarenas y Guatire. Se avanza también en el propio distrito metropolitano e incluso la votación que obtiene Stalin González llega a 41% en un municipio donde la autodefinición chavista es elevadísima (alrededor del 50%. Entonces, sí hay una reconfiguración de los apoyos políticos. Desde el año pasado, el presidente empieza a perder apoyo de los estratos más bajos. Y los eventos que empujan esa tendencia son el cierre de RCTV y la propuesta de reforma constituciona. Una encuesta de Datanálisis, de noviembre del 2007, registra una pérdida de 10 puntos en la identidad chavista, para ubicarse en un 30%, cuando en el 2006 andaba por el 50%.

-¿Tiene sentido sumar a los votos de la oposición los dela disidencia chavista?

-Lo tiene a los efectos de partir el país en dos: los candidatos del PSUV y el resto del país. Yo saqué esa cuenta y los votos de candidatos diferentes a los del PSUV llegan a casi cinco millones. Es decir, cerca de la mitad del total de votos válidos. Ahora, es clara la presencia de tres bloques independientes.

-La tercera lectura, que podría ser la primera, radica en preguntarse si los votos le alcanzan a Chávez (tomando en cuenta que ese era su objetivo fundamental) para relanzar su reelección indefinida?


-Si Chávez pensara con la lógica de las teorías de la democracia (Sartori, Bobbio, Robert Dahl) vería con mucho cuidado el tema de la reforma constitucional y sobre todo lo relativo a la reelección presidencial. Pero como piensa con la lógica revolucionaria, el planteamiento de la reforma es independiente de los resultados electorales. Su declaración de que otros podían plantear la reelección, va a contracorriente de lo que sugieren los resultados, pero él opera con otros criterios. Si abandona la agenda del socialismo del siglo XXI, acelera la pérdida de apoyo. Por tanto, desde la lógica revolucionaria, está obligado a replantear el tema.

-¿Por qué perdería apoyo si, por el contrario, la mayoría rechazó su propuesta de reforma constitucional?

-Porque estaría reconociendo que "me equivoqué, este no era el rumbo correcto".

-¿No debería, entonces, reconocer su error y buscar acuerdos, con otras ideas, para concluir su mandato?


-Pero como no piensa con la lógica democrática, actúa de otra manera.

-¿Impone esa lógica la reacción violenta ante los resultados, con agresiones a gobernadores de oposición ganadores, la interpelación de Rosales en la Asamblea Nacional y la posibilidad del cierre de Globovisión?¿No se está pretendiendo reeditar el clima de crispación reinante en el país en los años 2001 y 2002?

-La intención es polarizar de nuevo al país porque el discurso de los líderes de oposición ganadores fue en clave de triangulación. Un discurso que busca el reconocimiento del otro y la creación de consensos básicos para formular políticas públicas. Ese ha sido el mensaje de Ledezma, de Capriles y de Ocariz, dirigido no sólo a los opositores sino, también, a los no alineados y a los chavistas. Pero desde la lógica revolucionaria el gobierno no puede permitir que el liderazgo opositor continúe avanzando en la dirección de comunicarse con todo el país. De manera que el primer objetivo es volver a polarizar el país y el segundo tenderle a la oposición ciertas provocaciones para que se radicalice.

-Eso implica más pugna, cuando el país lo que reclama es trabajo político efectivo, solución a los problemas.


-Se busca que los líderes de oposición se enganchen en la dinámica de la polarización y la radicalización. Que respondan en el mismo terreno discursivo. Entonces, todo depende de su habilidad. Sería tremendamente inconveniente, incluso para su propia legitimad y su apoyo político, que caigan en el terreno discursivo y le respondan al gobierno en la misma clave. Los están provocando y no deben caer en el juego.

-¿Cómo no caer en el juego cuando, en el caso de Rosales, se quiere ponerlo preso?

-Todo esto presenta una amenaza, pero también una oportunidad. ¿Qué pasa si, por ejemplo, el gobierno insiste en la tesis de la polarización y la radicalización y los líderes de oposición se mantienen en su estrategia sin caer en el juego? Se le devuelve el efecto al oficialismo y termina deslegitimado.

-Si una de las causas de la derrota de Chávez fue el cierre de RCTV y él, como dices, va insistir en su idea de la reelección, se atreverá a cerrar Globovisión?


-Si lo hace se expone a reeditar, quizás en menor escala, lo que pasó con RCTV. Si ese fue el primer hito, luego de la reelección presidencial, que provocó una caída importante de la identidad chavista, el cierre definitivo de Globovisión pondría al gobierno en la posición de acelerar la pérdida de apoyo. En estas circunstancias no debería provocar demasiado a la opinión pública porque el próximo año el tendrá un problema importante para financiar las misiones, su principal fuente de apoyo político, debido a la caída de los precios petroleros. De manera que estaría exacerbando unas dificultades inevitables con medidas que acentuarían aun más la erosión de su popularidad. Es exponerse a demasiados riesgos.

-Al riesgo de perder la reelección.

-Sí, pero también de generar las condiciones para que siga creciendo la oposición y se produzcan más fisuras al interior del oficialismo porque los moderados no comparten la intención de cerrar Globovisión, al margen de las diferencias que se tengan con el canal.

-¿No tendría que lanzarse por la reelección ahora porque, para después, con o sin cierre de Globovisión, la situación se le hará más cuesta arriba?

-Sí. Va a promover iniciativas en ese sentido antes del próximo año. No me extrañaría que haga un anuncio de ese tipo el 28 de diciembre, como ocurrió en el 2006.

-Para entonces había ganado con 7 millones de votos. Ahora la situación es otra.


-Así es, pero si va a continuar la línea radical no puede esperar a que terminen de caerse sus apoyos políticos como consecuencia de la baja de los precios del petróleo.

-Si hace la propuesta y vamos a otro referendo, ¿qué pasaría?


-Terminaría cohesionando a la oposición y fomentando un clima de entendimiento entre ésta y el chavismo moderado.

-¿Tendría que resignarse a cumplir su mandato y pensar en un sucesor?

-Si, porque cualquier error de cálculo puede incidir en la pérdida de apoyo político. Y si necesita un clima favorable para neutralizar esa pérdida de apoyo debe pensar en cada movimiento. Creo que está en juego el futuro del gobierno, su legitimidad y credibilidad. Cerrar Globovisión y proponer la reelección de inmediato lo impactará negativamente.

Los errores de la oposición


"La oposición suele caer en los peores escenarios dentro de un modelo llamado "el dilema del prisionero". Cuando sus dirigentes no logran generar cohesión se acusan mutuamente y en forma pública. Esos factores influyeron en parte del rechazo que tuvieron hasta bien entrado el año. Quizás si esas disputas no se hubieran hecho tan públicas, el resultado sería mucho mejor.

Cuando le preguntábamos a la gente, en los grupos focales, dónde creía que había más cohesión "¿en el gobierno o en la oposición?", la respuesta era favorrable al gobierno. Y cuando preguntábamos por qué, si el PPT postuló candidatos a 156 municipios y lo mismo hicieron el PCV y el MEP, replicaban que los líderes de oposición mantenían una pelea pública a través de los medios.

La visibilidad del conflicto y las disputas influyeron negativamente sobre unos resultados que podrían ser más favorables. Lo otro son los out- siders, quienes surgen como derivación de una concepción antisistema y antipartido, pero que sin chance real de ganar, podrían haber contribuido a abultar la votación de la oposición. Un tercer elemento es la capacidad de planificación estratégica. Se esperó hasta muy tarde para generar consenso alrededor de candidaturas unitarias y no hubo una política ni una campaña nacionales.

Si existía alguna demanda general, era la de cambio y para satisfacerla era necesaria una campaña nacional en términos de planificación estratégica. El gobierno mantiene capacidad de anticipación y a la oposición le falta un centro mínimo de coordinación, que integre en lo político, lo programático y en lo comunicacional. El oficialismo, al menos, sigue los tres aspectos básicos de la publicidad política: simplicidad, repetición y omnipresencia".

El Universal
Roberto Giusti



Latinoamérica y Obama

El descenso en los precios del crudo, aunado a la menguante figura del presidente Hugo Chávez, también facilitará la tarea de Obama. No tenemos paciencia para los modos corruptos y autocráticos de Chávez.

La administración Bush está dejando tras de sí tanta conmoción y resentimiento alrededor del mundo que el presidente electo Barack Obama pudiera sentirse tentado a posponer el manejo de la relaciones sumamente agrias de Estados Unidos con América Latina. Ese enfoque sería miope. Existe una oportunidad única de mejorar los lazos con una región que comparte intereses y valores clave con Estados Unidos. Además, dado el mal grado de las relaciones actualmente, no hará falta mucho más que buen juicio y prudencia para lograr progreso.
Para empezar, la administración Obama podría ganar muchísima buena voluntad si da su apoyo a más ayuda, en su mayoría proveniente del Fondo Monetario Internacional, para países latinoamericanos que fueron arrollados por el sobrecalentamiento financiero.

Más que nada, los dirigentes de América Latina quieren saber que Washington está listo para hablar con seriedad con respecto a temas de importancia, incluido el narcotráfico, la política de energía, la integración económica y la inmigración. Con Fidel Castro incapacitado, Washington podría poner a prueba las intenciones de la nueva dirigencia cubana.

Creemos que la mejor forma de hacerlo es levantar el embargo económico. Este le ha dado a Castro una incesante excusa para sus fracasos y fechorías.

(...) El descenso en los precios del crudo, aunado a la menguante figura del presidente Hugo Chávez, también facilitará la tarea de Obama. No tenemos paciencia para los modos corruptos y autocráticos de Chávez. Sin embargo, la administración Bush causó un gran daño a la credibilidad estadounidense a lo largo de buena parte de la región cuando dio su bendición a lo que terminó siendo un fallido golpe de Estado en contra de Chávez.

El líder venezolano ha explotado al máximo los sentimientos antiestadounidenses. Además, ha gastado una porción de las abundantes riquezas petroleras de su país para apuntalar a los hermanos Castro y financiar a un bloque opuesto a Estados Unidos. Pero ya no tiene tanto dinero en efectivo para estar gastando. Además, sus propios ciudadanos han perdido la paciencia con su fallida revolución.


The New York Times



La procesión va por dentro


Hace pocos días, en declaración muy explícitamente polémica con Chávez, Jesse Chacón desmintió que Petare fuera zona de “ricos” y no sólo apuntó que la mayor parte de su población es muy humilde sino que el resto es clase media “profesional”, subrayando su condición de “trabajadores”. Es un signo de los tiempos. Ya mucha gente en el gobierno no encuentra cómo desembarazarse del lastre que significan las tonterías que tantas veces espeta el Presidente en su incontenible logorrea.

Y es que la procesión anda por dentro. Esa es la importancia de la llamada “disidencia”, la cual, insistimos, no pude ser evaluada solamente desde el ángulo del número de votos que obtuvieron sus representantes, sino, sobre todo, desde la perspectiva política.

En un movimiento caudillesco, con fuerte talante personalista y autoritario, no es nada desdeñable el hecho de que ocho estados El Todopoderoso, El Único, El Inmarcesible, haya sido desafiado tanto desde dentro del PSUV como, desde fuera, por el PPT y el PCV. Esto no habla de una especial actitud “democrática” en el presidente, que sería tolerante frente a esas “irreverencias”, sino que demuestra la erosión que ha venido experimentando su liderazgo. las contradicciones que desde siempre han existido en el chavismo están mostrándose ahora mucho más abiertamente. Los resultados electorales no cierran el episodio de la disidencia. Y nuevamente no hay fijarse sólo en los números. Esa es una pelota que pica y se extiende. Dondequiera que la disidencia recoge frustración y desencanto de las bases o de los cuadros medios del chavismo, brota robusta, tal el caso Barinas y, en menor grado, en Guárico y así será en el porvenir inmediato.

Que cuaje como una suerte de “tercera vía” luce menos viable en un país tan polarizado como el nuestro. Lo más probable es que sus exponentes más relevantes deriven hacia posturas definidamente opositoras, alimentando así el ya ancho caudal de éstas.

Lo que se observó en estas elecciones, en relación con éste fenómeno, es apenas la punta del iceberg. El fenómeno, inexorablemente, tiende a ampliarse porque sus raíces se hunden en la incompetencia y la corrupción de esta “revolución” de pacotilla. La gente sencilla vive el desencanto a través de la incapacidad del régimen para dar respuesta a sus necesidades más apremiantes; los cuadros políticos del PSUV y las pequeñas formaciones que lo han acompañado (hasta nuevo aviso) lo viven contrastando el discurso, supuestamente de izquierda, con una práctica balurda, que no va más allá del populismo tradicional, del capitalismo de estado, del rampante clientelismo que caracteriza su relación con la población de sus grandes capitostes.

Lo que ocurre es que ahora los que se atrevieron a “faltarle el respeto”, abrieron una brecha irreparable en la monolítica concepción de que su movimiento habría querido mantener viva Yo-El-Supremo.

La procesión va por dentro
Editorial

Teodoro Petkoff
Tal Cual