miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Es éste un estado de locura"



Entrevista // Rafael Cadenas, escritor

"Es éste un estado de locura"

"La poesía le interesa muy poco a la gente, incluso la más sencilla"


"Yo no tengo carrera, no veo como tal lo que hago", piensa Rafael Cadenas. "Si eso cambiase a uno, entonces no deberían otorgármelo", dice el escritor venezolano en torno al Premio de Literatura y Lenguas Romances que le ha concedido la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Sentado en el banco de un parque lee las respuestas de un cuestionario que ha pedido previamente por correo electrónico. Cadenas recuerda los tiempos de Tabla Redonda y su simpatía y decepción del comunismo, pero ve también el presente político y cultural de Venezuela, como quien ausculta a un enfermo.

-El premio que le concedió la FIL lo han recibido autores como Antonio Lobo Antunes (2008), Eliseo Diego (1993), Juan Gelman (2000) y Juan Goytisolo (2004) ¿Conoce la obra de estos escritores? ¿Qué opinión le merecen sus trabajos?

-Eliseo Diego, Juan Gelman y Juan Goytisolo me serían los más cercanos como lector. En lo tocante a Diego, siento afinidad con su idea de la poesía como "el acto de atender en toda su pureza". La obra de Gelman es lingüísticamente sorprendente, con él y otros poetas leí hace unos años en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba (Cosmopética España, 2005). En Goytisolo me impresiona su postura disidente con la tradición, es un heterodoxo.

-¿Qué recuerda de sus tiempos en Tabla Redonda, grupo en el que estuvo junto a Arnaldo Acosta Bello, José Barroeta y Jesús Sanoja Hernández, entre otros? ¿Cuál fue, a su juicio, el principal legado de este colectivo en la literatura venezolana?

-Recuerdo nuestras reuniones en Sabana Grande. El legado: juntar en una revista (del mismo nombre) lo político y lo literario.

-¿Siente que sus búsquedas en la literatura han cambiado con el tiempo?

-Sí, el lenguaje se ha acercado más al habla y se ha hecho menos "poético".

-Para nadie es un secreto que militó en la izquierda y fue expulsado del país por esa razón ¿Siente que después de 1958 la izquierda recibió un lugar digno en la política venezolana?

-No tuvo el reconocimiento que esperaba por su aporte en el combate contra la dictadura, y luego cometió el error de lanzarse a la lucha armada tratando de repetir aquí lo que había ocurrido en Cuba, sin ver la diferencia entre ambas situaciones. Allá hubo una dictadura y aquí había un régimen democrático.

-¿Cuáles fueron las razones que lo llevaron a alejarse del comunismo?

-Descubrir lo que fue la dictadura de Stalin. Su régimen engañó a millones de personas en el mundo. Muchos intelectuales creyeron ingenuamente en las mentiras propagadas desde la Unión Soviética y desde los países dominados por el georgiano, como llama el poeta Mandelstam a Stalin.

-Dijo en España el año pasado que Venezuela vive una "dictadura disfrazada" ¿Aún lo mantiene?

-¿Es democrático un régimen donde los poderes públicos no son independientes, donde la Constitución no se cumple, donde no se respeta el voto, donde se persigue y se encarcela injustamente, donde se desprecia a los opositores?

Lo que me parece evidente es que lo político ocupa hoy demasiado espacio psíquico en un gran sector de la población y eso desgasta, la energía se va a un solo lado.

-Para un hombre que militó en la izquierda ¿qué es el socialismo del siglo XXI?

-Eso lo conocen solamente sus inventores, pero su modelo es declaradamente cubano, con aliños exóticos (árabes, rusos, chinos).

Gestión en crisis -¿Qué balance hace de la situación de la cultura en la Venezuela de hoy?

-Está maltrecha a causa de un sectarismo que no había existido en Venezuela. El Gobierno se apodera del Ateneo de Caracas para poner allí la Universidad de las Artes, que comenzará mal nacida por ser producto de un despojo. Hace lo mismo con radios y televisoras, pone obs- táculos para traer libros. ¿Qué indica todo esto?

-¿Cree que el venezolano está leyendo?

-Una minoría, pero ésta es una pregunta que un librero contestaría mejor que yo.

-¿Siente que las nuevas generaciones consumen poesía?

-Es probable que no. La poesía le interesa muy poco a la gente, incluso la más sencilla, la que no exige nada al lector. Para apreciarla, primero hay que amar el idioma, y eso no se enseña aquí.

-En 1984 escribía que el venezolano está limitado como ser humano en todo sentido por el desconocimiento de su lengua, "lo convierte en presa de embaucadores, pues la ignorancia lo torna inerme ante ellos y no lo deja detectar la mentira en el lenguaje". ¿Mantiene esa sentencia?

-Eso está vigente, tal vez se ha incrementado, pero hoy lo dramatizaría menos. Yo oigo en la radio y en la televisión a personas, incluso del pueblo más desposeído, que se expresan muy bien. Tiene algo de don ese rasgo, pues no han estudiado la lengua que la Historia nos ha deparado.

-¿Cómo se supera la polarización que vive el país?

-Recuperando la cordura, y uso muy conscientemente esta palabra, porque me parece que es éste un estado de locura, una especie de esquizofrenia colectiva, que requiere una terapia factible y que está al alcance de la mano: se llama sentido común. Pero el empeño en implantar lo que eufemísticamente se llama socialismo impide esa terapia, esa lógica humana que se opone a la sinrazón. Sólo la democracia le puede dar cabida plena al sentido común, pero debo decir que si las democracias no resuelven los problemas sociales, se las lleva el diablo.

-¿Cómo contribuye el artista a aminorar la polarización?

-El arte suaviza todo y por eso puede contribuir a reducir eso tan peligroso.

-La Historia ha demostrado que toda polarización política y social acaba en confrontación, en guerra civil. ¿Cree en eso?

-Ya existe una permanente confrontación que, a mi ver, es un despilfarro de energía que podría haberse usado para desarrollar el país... En cuanto a la guerra civil, yo no sé si eso existe, pues toda guerra es militar.

Colofón -Voy a concluir mis respuestas citando a un autor antes mencionado. En una entrevista que le hizo Julio Ortega a Juan Goytisolo, éste cita unas palabras de Rosa de Luxemburgo dirigidas a Lenin, que pueden ser útiles para un lector del mismo Gobierno. Le dice: "La libertad para los que apoyan al Gobierno, sólo para los miembros de un partido -por más numerosos que sean-, no es libertad. Sin elecciones generales, sin libertad ilimitada de prensa y de reunión, sin una lucha libre de opiniones, la vida se muere en toda institución pública, se convierte en una mera semblanza de vida, en la cual sólo permanece la burocracia como elemento activo. La vida pública se adormece gradualmente...". Luego dice que todo se vuelve "un asunto de camarillas, una dictadura, en efecto, pero no la dictadura del proletariado, sino sólo de un puñado de políticos". ¿No se parece eso a lo que está pasando aquí, donde los trabajadores son reprimidos todos los días? La tan glorificada dictadura del proletariado nunca existió, Stalin se encargó de representarlo quitándole la libertad e imponiendo un régimen feroz en todo su imperio. Por supuesto, a mí ninguna dictadura me hace gracia.


El Universal