miércoles, 4 de noviembre de 2009

DEA conoció presuntos nexos Venezuela-FARC .Según El Herald, ex funcionario del DAS reveló vínculos de guerrilla colombiana




El ex jefe de Informática del Departamento Administrativo de Seguridad colombiano (DAS) suministró información a autoridades de Estados Unidos sobre los supuestos nexos del Gobierno venezolano con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el narcotráfico, aseguró ayer un diario de Estados Unidos.

El Nuevo Herald de Miami publicó que "García se reunió en Uruguay con funcionarios de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), a quienes les informó de visitas que han hecho cabecillas de las FARC a un complejo militar en Caracas para entrenamiento e intercambio de información".

El ex funcionario colombiano también habría hablado de la protección que funcionarios y militares de Venezuela "brindan a rutas del narcotráfico controladas por algunos frentes de la guerrilla colombiana".

El domingo pasado, el diario El Tiempo de Colombia publicó una cédula venezolana falsa que muestra la fotografía de García bajo el nombre de José Antonio Sánchez Hernández, "venezolano de 49 años y soltero". El documento fue expedido el 2 de septiembre de 2010.

Según el diario bogotano, García obtuvo la documentación tras llegar a un acuerdo con el Gobierno venezolano a cambio de dinero y cooperación.

El ex directivo del DAS ha revelado públicamente la existencia de una supuesta conspiración del Gobierno colombiano para matar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

De acuerdo con una hipótesis manejada por el Herald, proveniente de una fuente que identifican como "testigo del proceso de negociaciones de García con Estados Unidos y Venezuela", el Gobierno de EEUU se desanimó con la cooperación del ex funcionario colombiano, luego de que éste mencionó la posibilidad de que en el supuesto complot para asesinar a Chávez hubieran participado agentes de la Central de Inteligencia norteamericana (CIA).

Los testimonios de Rafael García han servido en Colombia para el enjuiciamiento de numerosos políticos por supuestos nexos contra el paramilitarismo.

Según el periódico, "una reconstrucción de los movimientos de García en el último año permite establecer que una vez que obtuvo la libertad condicional por su cooperación en Colombia se trasladó a Venezuela donde fue acogido por altos funcionarios de los servicios de inteligencia interesados en conocer detalles del supuesto plan de asesinato de Chávez, así como de las rutas del narcotráfico por Venezuela".

En julio de 2010, García salió supuestamente de Venezuela a Uruguay, donde pidió asilo.


El Universal






Trapos rojos, cuerda roja


Y eso que los psicólogos y sociólogos llaman "desapego" ¿no es letal para esta revolución?

Cuando ya el chavismo sea historia, y no condenación eterna como juran multitud de venezolanos estamos destinados a tener -vaya usted a saber por cuál pecado original que los habitantes de este país cometimos en algún desafortunado Edén-, con extraño asombro descubriremos la asombrosa Gramática que los venezolanos de estos tiempos terribles fuimos creando.

En esa Gramática hubimos de acostumbrarnos a hablar en clave, y ello produjo -y sigue produciendo- muy variados nombres para lo mismo. Así, Chacumbele (o en apodo Chacu) para destacar las dotes de "autosuicida" que el tercio tiene, o Chapagón para destacar su obra destructora de la energía eléctrica, de esa que sólo produce "alumbrones" por toda la comarca, en vez de los viejos y caducos "apagones". Es el "hombre de múltiples nombres" y de acciones muy diversas que siempre parecieron tener una intención: la de Terminator.

Esa nueva Gramática también produjo nuevos conceptos, unos que rápido adquirieron una gran fuerza y que siempre se refirieron a lo que nos fue pasando. Uno de ellos, el que nos interesa hoy de modo particular: el trapo rojo. Este concepto por supuesto que no es totalmente original de estos tiempos. Su raíz, como sabemos, es taurina. Y dice de la inmediata relación con ese momento tan peligroso en el que el toro de lidia, en plena fiesta brava a punto de convertirse en degollina, ataca al torero caído e indefenso, obligando a que rápido salgan los ayudantes con distintos trapos rojos para distraer al toro enfurecido y así salvarle.

En tiempos del chavismo el trapo rojo ha sido considerado como una hábil estratagema política del régimen, el cual, cada vez que se veía atrapado en falso, producía una crisis más brutal o más llamativa, de modo que la opinión pública, perpleja, tornase su cara -y su atención- a lo nuevo y olvidase lo que primero había llamado su atención y provocado su estupor. La idea era, como de la explicación se colide: haz rápido algo peor, para que la atención cambie.

Lo asombroso es que la gente aceptaba el significado de la expresión y la consideraba una verdad del tamaño de un templo, concluyendo siempre en la "genialidad" de quienes crearon y ejecutaron con fastidiosa continuidad la estrategia. Asombra todavía más que perspicaces científicos y académicos de la conducta humana se quedasen con eso, dejando de lado sus efectos a largo plazo, los mismos en los que su ciencia insiste machaconamente.

En efecto, nunca se nos dijo cuál podría ser el resultado neto de la acumulación de tantos trapos rojos. Ni mucho menos: ¿por qué, si en el pasado reciente, escándalos sobre escándalos que pretendían tapar los anteriores, terminaron teniendo un efecto letal sobre la democracia de partidos, estos trapos rojos de ahora no iban a producir efectos similares? ¿Qué hay en la experiencia chavista que la convertiría en la "excepción de la regla"?

No se ve -o no se transmite a todos, ni se pone en la mesa de discusión- que es una estrategia suicida la de ir produciendo más escándalos y provocando mayor malestar en la población, esta de los trapos rojos. Que encima de contribuir decisivamente a tornar cínica a la población, no es otra cosa que un método muy eficaz de garantizarse el total descreimiento de parte de esa misma población. Los trapos rojos son, pues, como la alergia a los camarones: acumulativa y, al final, mortal.

Parienta cercana de los trapos rojos, es otra expresión también prestada: botar el sofá, que, como bien sabemos, se refiere al marido enardecido que encuentra a su mujer deleitando a otro sobre el "sofá" de la casa, y en vez de castigarles a ambos, cazados in fraganti, el marido deshonrado procede a& ¡castigar al inocente sofá escogido como lecho del acto bochornoso!

La traducción política es evidente: cuando se viola la ley de modo descarado, pues cambiemos la ley; o más desfachatado aún, convoquemos al inmaculado Tribunal Supremo para que él dictamine que todo siguió escrupulosamente la normativa vigente. De nuevo, nada se nos ha dicho del efecto a largo plazo, que no es otro que, cuando desde el poder se burla sistemáticamente la ley, la población le pierde el respeto y termina dándole la espalda.

Y este alejamiento de la población -a veces inadvertido y lento- ¿qué significa para este régimen? ¿Es que el descenso de a poco -pero consistente- de la popularidad del tercio en las encuestas, no muestra una hartazón peligrosa? Y eso que los psicólogos y sociólogos llaman "desapego" ¿no es letal para esta revolución?


Antonio Cova Maduro
El Universal




Pérez Vivas: El objetivo es sacarme por la fuerza de la gobernación


El gobernador del estado Táchira acusó al Gobierno del presidente venezolano de planear una estrategia en su contra y de estar vinculado y protegiendo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Cesar Pérez Vivas, gobernador del estado Táchira, acusó al Gobierno del presidente Chávez de planear una estrategia para apartarlo del poder. "No tienen como eliminarme, no tienen elementos y por eso están en los laboratorios buscando a ver qué fabrican para inculparme", dijo.

Vivas respondió a las declaraciones del vicepresidente de la República, Ramón Carrizales, quien lo acusó de actuar en complicidad con los paramilitares colombianos y desmintió que el Gobierno haya desarmado a la policía regional.

"La política de Chávez nos lleva por el camino equivocado el objetivo es sacarme por la fuerza de la Gobernación porque les gané votos. Tienen que acudir al terrorismo mediático para calumniar a un hombre que lo que hace es defender la libertad", declaró.

Aseguró que Gobierno del presidente venezolano está vinculado y protegiendo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. "Están creando una crisis con Colombia y eso es traición a la patria", condenó.

El Nacional






Sigue el cuento fantástico sobre los "espionadores" del DAS


El ministro, Tareck El Aissami, reconoce que no posee aún suficiente evidencia para acusar con nombres y apellidos a los supuestos traidores a la patria.

Un complicado entramado de espías opositores y paramilitares está poniendo en marcha un plan con la finalidad desestabilizar al Gobierno a través de la criminalidad. Esa es la tesis que los integrantes del PSUV ofrecieron una vez más como explicación del aumento de la violencia en el país.

En rueda de prensa el ministro de Interior y Justicia Tareck El Aissami, quien dijo hablar como militante partidista, reiteró que opositores de "alto perfil" estarían ejerciendo como espías en territorio venezolano suministrándoles información a las autoridades colombianas.

Luego de calificar a estos dirigentes de "traidores y apátridas" el ministro dijo no disponer aún de suficiente evidencia para revelar nombres, aunque sí expresó que existe un proceso judicial en marcha sobre el caso. "Saldrán nuevas evidencias sobre estas acciones", fue su única respuesta.

El Aissami reiteró las denuncias que formulara ante la Asamblea Nacional sobre la captura de tres supuestos funcionarios de los organismos de inteligencia colombiano. En este sentido acusó al Gobierno del vecino país de buscar debilitar las instituciones venezolanas. "Colombia dirige la gran operación de espionaje contra nuestro país".

El dirigente político sí hizo un señalamiento concreto contra el gobernador del estado Táchira, César Pérez Vivas, a quien acusó de facilitar la entrada de paramilitares a territorio nacional. Asimismo, hizo referencia al "desborde" de la violencia, aunque sólo en la región andina. "Estamos haciendo averiguaciones para determinar el nivel de corresponsabilidad en estos casos", dijo El Aissami.

El funcionario no confirmó la versión dada por el vicepresidente Ramón Carrizález de que las once personas asesinadas en Táchira son paramilitares.

Sin embargo, si señaló que uno de ellos tenía abierto un proceso penal en su contra, mientras que otros fueron acusados en la región por "conductas propias" de estos grupos armados como amenaza, intimidación y extorsión.

Los que no tuvieron ningún pudor en señalar la presencia de paramilitares en territorio venezolano fueron los integrantes del Partido Comunista de Venezuela.

El dirigente de esta tolda, Carlos Aquino, aseveró, sin ofrecer mayores pruebas, que el coordinador policial de La Pastora para el plan Caracas Segura, mayor Delio Amado Hernández Da Costa, habría sido asesinado por paramilitares que han logrado penetrar zonas urbanas del país.

TalCual
Por: Carlos Crespo